miércoles 28/7/21

Lo que no se dice de CatalunyaBanc

CatalunyaBanc ha recibido más de 12.000 millones que pagaremos entre todos los contribuyentes, previsiblemente el coste será mayor al finalizar la operación...

En el proceso de reestructuración del sector financiero ahora parece que toca el turno a CatalunyaBanc.

Una vez más habrá que recordar la responsabilidad que en toda esta situación han tenido los supervisores, en este caso tanto el Banco de España, como la Consejería de Economía de la Generalitat de Cataluña y también el propio FROB.

En el momento de afrontar la reestructuración de CatalunyaBanc, fruto de la fusión de las cajas de Catalunya, Tarragona y Manresa, habría que recordar la multitud de veces que los diversos consejeros de Economía exaltaron el modelo de cajas de Cataluña, como modelo de éxito, ahora sólo queda una. Quizás habría que exigirles responsabilidades por su falta de control.

Después de ver las comparecencias ante la Comisión creada por el Parlament de Cataluña sobre la crisis de las cajas y en concreto de CatalunyaBanc (o Caja de Cataluña) de sus antiguos responsables, Presidentes y Directores habría que dejar claras algunas cosas que no han sido suficientemente mencionadas por estos supuestos responsables en su presencia en el Parlament . Vamos por partes con cada uno de ellos.

Antoni Serra Ramoneda: Presidente de CatalunyaCaixa (1984-2005) ha demostrado que su importante fama de economista contrasta con la de mal gestor. Él fue en definitiva responsable de no controlar las actuaciones del Director Francisco Costabella que llevó a cabo la compra de la compañía de seguros MNA, sin el preceptivo acuerdo previo del Consejo, y por un precio unas ocho veces superiores a lo que dos meses antes había pagado el vendedor con el coste negativo que ello supuso para la entidad. Esta actuación de Costabella se efectuó a pesar de la posición expresada por parte del Banco de España, con ocasión de una anterior compra de otra aseguradora (ASTRA), que planteó la necesidad de un acuerdo previo a la compra por parte del Consejo de Administración. Aún así Serra Ramoneda no reaccionó hasta que fue consciente de que la situación se iba a hacer pública, lo que precipitó el cese de Costabella. Pero ante la Comisión del Parlament, Serra Ramoneda, no se consideró responsable de nada.

Josep Mª Loza: Director de Caixa Catalunya (1998-2008), en sustitución de Francisco Costabella. Fue responsable de la política de hacer del "ladrillo" el objetivo del crecimiento de la caja. Su política no fue sólo, como otras entidades, la de dar excesivos créditos sino otra que se ha demostrado mucho más peligrosa: la de entrar a formar parte del capital de varias promotoras inmobiliarias. Esto le supuso un alto nivel de pérdidas con ocasión del estallido de la "burbuja inmobiliaria". Asimismo llevó a cabo una expansión de oficinas errónea, en lugar de concentrarse en determinadas zonas geográficas llevó a cabo una expansión en todas las provincias, pero muy limitada, unas tres oficinas por provincia, lo que junto con el hecho de hacerla demasiado tarde comportaba en muchos casos que su clientela se nutriera de quien ya había sido rechazado por las otras entidades más arraigadas. En enero de 2008 presenta su dimisión, por diferencias con el presidente Narcís Serra, a pesar de ello se retira con una indemnización de 10 millones de euros. Tampoco se considera responsable de la situación de la entidad al comparecer ante la Comisión del Parlament catalán.

Narcís Serra: Presidente de CatalunyaCaixa (2005-2010). El ex-vicepresidente del Gobierno con Felipe González siempre suspiró para llegar a presidir "laCaixa", donde ya había sido presidente su padrino Francesc de Carreras, pero se tuvo que conformar con la presidencia de CatalunyaCaixa. La primera cosa que hizo fue subirse la retribución de 110.000 euros anuales de su antecesor Serra Ramoneda a 200.000 y al mismo tiempo hacerse nombrar consejero de varias compañías donde la entidad tenía presencia e incluso en otras como en filiales de Telefónica. Su presidencia coincidió con la dirección de Loza y posteriormente la de Adolf Todó a quien llevó para conducir la fusión de CatalunyaCaixa, Caixa Tarragona y Caixa Manresa y su conversión en CatalunyaBanc. Según él, la responsabilidad de todo es de la crisis y el paro, ninguna responsabilidad por su parte.

Adolf Todó: Director primero y luego Presidente de CatalunyaBanc (2.008-2.013). Ingresó el primer año con un sueldo de 800.000 euros que el año siguiente, en medio ya en medio de la crisis y con un ERE en marcha, subió a cerca de un millón y medio. A pesar de que no se le puede responsabilizar de la crisis de la entidad, él considera que sólo tiene un 5% de responsabilidad y el resto es de José M ª Loza, también tuvo actuaciones poco claras. Una de ellas es la recompra de participaciones preferentes de su anterior entidad, Caja de Manresa, (hay que suponer a algunos antiguos clientes bien referenciados) y establecer la prioridad de su la colocación por parte de la red de CatalunyaCaixa (después CatalunyaBanc).

El FROB: La actuación del FROB ha sido como mínimo negligente en la gestión de CatalunyaBanc. Ha aplazado su venta, lo que ha supuesto su pérdida continuada de valor. El propio organismo que decía en la primavera que no vendería sin recuperar parte de la inversión pública (12.000 millones), ahora ya se conforma no sólo con ponerla a la venta a valor "0", sino incluso dar más con contrapartidas.

La primera actuación es una propuesta de ERE que conllevaría la pérdida del puesto de trabajo de 2.453 trabajadores, de un total de unos 7.200 trabajadores de la entidad. Entre los afectados está toda la red situada fuera de Cataluña, con la indemnización mínima que se establece en la Reforma Laboral del PP. Están dispuestos a incrementar levemente la oferta si a cambio la plantilla se recorta un 15% el sueldo y está dispuesta a hacer jornadas parciales y movilidad geográfica. Se trata de la propuesta más abusiva de todas las que se han efectuado hasta ahora en procesos similares. Hay que decir que los afectados serían trabajadores de Cataluña de menos de 50 años.

La razón de esta elección es clara. Se trata de hacer una primera "poda" de plantilla para hacer la adjudicación más fácil, y que posteriormente la entidad que lo adquiera tendrá más fácil hacer una segunda "poda" con los mayores de 50 años.

Conclusión:

Una vez más tenemos que ver cómo las cosas siguen haciéndose con una injusticia manifiesta. CatalunyaBanc ha recibido más de 12.000 millones que pagaremos entre todos los contribuyentes, previsiblemente el coste será mayor al finalizar la operación de adjudicación. Por tanto la sociedad en su conjunto pierde.

También salen perdiendo los trabajadores de la entidad cuya responsabilidad es nula en la mala gestión. Y los clientes, todos en general al disminuir la competencia pero especialmente los poseedores de participaciones preferentes o deuda subordinada que ya han sufrido importantes recortes en sus ahorros.

Mientras los malos gestores y responsables salen "de rositas", al igual que los negligentes supervisores responsables, se llamen Banco de España o Consejería de Economía de la Generalitat. ¿Y quién gana? Nuevamente el oligopolio financiero, sin duda una de las tres grandes entidades: Santander, BBVA o CaixaBank será la adjudicataria, con lo que incrementará de golpe su cuota de mercado con un mínimo sino nulo coste.

Lo que no se dice de CatalunyaBanc