viernes 6/8/21

¿Suicidio en el Comité Central?

Una organización que resuelve sus problemas internos sin diálogo, “manu militari”, no es una organización que genere simpatías.

Una organización que resuelve sus problemas internos sin diálogo, “manu militari”, no es una organización que genere simpatías

Como si se tratara de una parodia de la novela de Vázquez Montalbán “Asesinato en el Comité Central”, el Consejo Político Federal de IU con su decisión de expulsar a su organización de Madrid, IUCM, y a sus 5000 afiliados, ha tomado una grave decisión que puede conllevar en la práctica su condena a la irrelevancia política.

Parece increíble que una organización política para solventar sus problemas internos no sepa tomar otra decisión que anular y “purgar” a toda su afiliación en una de sus principales organizaciones. Asimismo es extraño y contradictorio que se efectúe en este caso y no se efectuara en el caso de organizaciones menores como fue el caso de la organización de Extremadura que desoyendo a la dirección federal acordó apoyar al PP en el gobierno de la comunidad.

Madrid era una de las principales organizaciones, junto a Andalucía de IU. Es por eso que la actuación es más grave. En el fondo de lo que se trata es de garantizarse el control, sin disidencias de toda la organización.

Desde una posición neutral frente a la situación de Izquierda Unida, de quien no milita en ella, pero que la consideraba hasta ahora su referencia estatal, debo constatar que no siento la más mínima simpatía hacia Ángel Pérez, quien durante años ha hecho y desecho en IUCM e incluso en gran parte de IU, él fue con su posicionamiento en gran parte responsable de la caída de Gaspar Llamazares como Coordinador General de la organización. Pero es evidente que Pérez y Gordo han sido una excusa para acabar con la organización madrileña porque ambos ya estaban de retirada.

El problema es más profundo. Izquierda Unida ha padecido pese al objetivo de quienes, como Gerardo Iglesias, la promovieron desde el PCE para configurar una alternativa plural de la izquierda, la propia resistencia de quienes desde la dirección del mismo PCE han tratado de que Izquierda Unida fuera en realidad únicamente una marca electoral. Poco a poco la pluralidad fue desapareciendo y en la actualidad sus pugnas internas lo son entre diversas facciones del PCE. Pero Izquierda Unida ha sido durante estos años algo más que la marca del PCE, ha sido una organización con multitud de militantes y cuadros que a pesar de sus defectos ha sido un punto de referencia para la gente de izquierda y para sus organizaciones sociales. Asimismo ha sido vista desde otras organizaciones políticas de otros ámbitos como una suerte de referente estatal con el que establecer alianzas.

Izquierda Unida padeció, y parece que resurge, la enfermedad del anguitismo en cuanto a sectarismo y dogmatismo, y actualmente parece ser que una parte sustancial de los dirigentes del PCE dan por amortizada la marca de Izquierda Unida e imponen sus criterios al propio Coordinador General.

Los hechos del Consejo Federal son y tendrán graves consecuencias y no sólo en Madrid. No se puede hablar y plantear la convergencia y la unidad plural de las izquierdas, cuando desaparece el diálogo interno en la organización que lo proclama. Cabe destacar que IUCM ha sido la única organización de IU que hasta en sus peores momentos tuvo voz tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad y como diputado en el Congreso. Asimismo, lo sucedido en Madrid es prácticamente un “suicidio político” a ojos de muchos militantes, simpatizantes y gente que siempre hemos tenido un sentimiento de simpatía hacia esas siglas con las que muchos nos hemos coaligado.

pins-IU2Con su actuación IU pierde una parte importante de su capital político. Una organización que resuelve sus problemas internos sin diálogo, “manu militari”, no es una organización que genere simpatías. IU posiblemente dejará de ser aquella referencia estatal para conseguir una unidad de las izquierdas plurales. Con su actuación la dirección de IU no ha conseguido nada más que debilitar aún más su marca política.

Y digo aún más porque desde las elecciones políticas no ha hecho más que dar bandazos. Primero elige a Willy Meyer, persona con peso en el PCE pero sin el más mínimo carisma, como cabeza de lista a las europeas. Después se sorprende del éxito de Podemos y comienza una carrera de seguidismo hacia esa organización nacida de sus entrañas. Le ruegan, le suplican la confluencia, recibiendo sólo negativas y menosprecio por parte de los de Pablo Iglesias. Después se opta por aupar a un dirigente joven para competir con los dirigentes de Podemos. Como si renovación fuera únicamente rejuvenecimiento y se continúa optando por el seguidismo. Se provoca la crisis de Madrid, donde Garzón y el núcleo duro del PCE dan apoyo a Tania Sánchez y Mauricio Valiente que actúan como verdaderos submarinos de Podemos. Y por último en la campaña dirigentes de IU y del PCE defienden el voto a candidaturas contrarias a las de la siglas de la aún organización federada a IU.

La situación es tan descabellada para el futuro de IU que puede ser que todo ese proceso no sea fruto de la incapacidad sino una opción buscada deliberadamente para dar la puntilla a la organización. El problema es su aliado deseado. Podemos es si cabe la mejor versión del partido jerarquizado y verticalizado, pese a sus apariencias participativas, que difícilmente aceptará socios en todo caso incorporar a quien acepte el vasallaje.

Lamentablemente no creo que del sectarismo que parece instalado en IU salga ningún renacimiento. Más si cabe al observar los ataques descalificadores que, algunos radicales partidarios de la dirección actual de IU, dirigen a sus propios compañeros de Izquierda Abierta que han sido los más firmes defensores del dialogo interno y de la confluencia externa sin supeditaciones desde el respeto a la propia diversidad de las diversas organizaciones. 

¿Suicidio en el Comité Central?