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sábado. 13.08.2022

Señalados por Alaya

La juez Alaya podría no desanimarse y alcanzar cotas nunca antes vistas en la administración de Justicia...

Después de señalar al Parlamento Andaluz como posible conocedor de la trama corrupta que hay detrás de las transferencias de financiación aprobadas en los presupuestos de la Junta, la juez Alaya podría no desanimarse y alcanzar cotas nunca antes vistas en la administración de Justicia.

Si tan convencida está de que esa figura presupuestaria es en sí misma perversa y por su sola existencia generadora de actos delictivos, la juez deberá señalar no solo a los parlamentarios andaluces que la aprobaron, sino incluso a quienes hicieron lo mismo en otras comunidades autónomas.

Pero no solo eso. Si los parlamentarios pudieron aprobar en algún momento tales procedimientos es porque fueron votados por andaluces que igualmente deberían saber que, tal y como aprecia la juez, había una trama de connivencia generalizada para usar el dinero público en beneficio de un partido. Por tanto, si dieron su voto a sus dirigentes permitieron que llevaran a cabo la acción coordinada. La juez debería dar orden a la Guardia Civil para que casa por casa descubra qué personas, con su voto malicioso al PSOE, han permitido que se aprobaran normas y procedimientos presupuestarios concebidos (como seguramente concibieron su voto) para urdir una trama corrupta. Y quizá no solo eso, porque también hubo quienes al votar a partidos distintos dieron así mismo lugar a que se pudieran aprobar tales procedimientos. Debería señalarlos también a ellas. Y si me apuran, ¿por qué no señalar también a los propios votantes del Partido Popular que por exceso de confianza o desidia no hicieron lo suficiente por conseguir más votantes que hubieran impedido aprobar ese tipo de operaciones presupuestarias? Que no se arredre Alaya: la causa de la causa es causa del mal causado. Que señale a todos los votantes así como a los que no votaron, por la misma causa; y por supuesto, también a los propios parlamentarios populares que no solo no se hubieran opuesto a la existencia de transferencias de financiación sino que incluso reclaman que se realicen cuando les conviene como, por ejemplo, para financiar a las orquestas andaluzas. Y, ya puestos, por qué no señalar también a los tribunales que en su día condenaron a la Junta a seguir realizando estas transferencias cuando el Ayuntamiento de Granada reclamó que el consorcio de música de aquella ciudad se financiase a través de ellas y no mediante subvención. Y que señale también a la fiscalía o al tribunal superior que en algún momento le hayan afeado su instrucción o cualquiera de sus imputaciones o señalamientos. ¡Que nos señale a todos!

Quizá pueda parecer que me tomo en broma una cosa muy seria, delitos que nos avergüenzan e indignan y por cuya culpa se nos pone en la picota a todos los andaluces. Pero no es eso. Me gustaría que los sinvergüenzas que han robado dinero público sean condenados con especial ejemplaridad y rigor y que eso ocurra cuanto antes, sean quienes sean y caiga detrás de ellos quien caiga.

Lo que me ocurre es que temo que al final no sea eso lo que veamos porque la instrucción de la juez parece cada vez más un sainete que además empieza a producir demasiado daño a demasiada gente que no tiene nada que ver con ella. Los ciudadanos no tenemos por qué soportar que la magistratura dilate in aeternum un proceso para que así pueda servir como arma arrojadiza contra partidos con los que no simpatiza. La lucha política democrática tiene otros frentes, mientras que ese uso perverso de los procesos judiciales solo conlleva la provisión ineficiente de un servicio público esencial y que los culpables se beneficien de los errores e imprudencias que así se van acumulando.

Que nos señale a todos, pero que termine pronto la juez y que se condene a los culpables cuanto antes, no vaya a pasarle a Alaya lo que decía Berltot Brecht de algunos jueces, que son "absolutamente incorruptibles porque nadie puede inducirles a hacer justicia".

Señalados por Alaya