Nuevatribuna

Las mentiras y burradas económicas de Casado son incompatibles con la democracia

Pablo Casado es un mentiroso y un tramposo que se inventa las cifras para engañar a los españoles

En un artículo anterior mencioné algunas de las mentiras recientes presidente del PP y, en concreto, las que tenían que ver con su propuesta de bajar o eliminar impuestos. Y otros economistas han hecho más o menos lo mismo.

Pero no sirve de nada. Pablo Casado es un mentiroso compulsivo, alguien a quien no le importa inventarse datos para tratar de descalificar a sus adversarios, a veces, llegando a decir auténticas burradas, como la que voy a comentar enseguida.

Hace unos días, hizo en Vitoria una serie de afirmaciones que son completamente falsas, sin relación alguna con la realidad.

Dice Casado que “la inversión ha caído un tercio en España, 13.000 millones menos de inversión internacional”. Pero Casado miente. Esos 13.000 millones son la diferencia entre el segundo y el tercer trimestre de este año, y esa cifra se debe a que en el segundo trimestre de 2018 se registró una entrada extraordinaria de inversión extranjera de más de 20.000 millones de euros, pues una sola empresa recibió más de 14.000 millones ella sola.

La verdad de la inversión extranjera es otra. Según los datos del Banco de España, su nivel ahora es el más alto desde 2008: la inversión extranjera directa aumentó desde los 6.700 millones registrados en 2017 hasta los 38.20 millones en 2018. La inversión extranjera de cartera ha caído desde los 60.400 millones hasta los 36.800 millones en ese periodo pero este tipo de inversión es la puramente financiera y más volátil.

Casado dice que “el índice de producción industrial se ha desplomado un 10%”. Pero Casado miente. En enero de 2019 (último mes del que hay datos) el índice de producción industrial había aumentado un 2,4 puntos porcentuales respecto al año anterior. El índice general era del 105,313 en enero de 2018 y en enero de 2019 el 107,166, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Dice Casado que “el consumo de los hogares se ha desplomado un 37%”. Pero Casado miente y además dice una auténtica burrada, me refiero a que el consumo de los hogares en el cuarto trimestre de 2017 fue de 170.097 millones, y en el último trimestre de 2018 (según los últimos datos de la Contabilidad Nacional) 176.590 millones. 

Lo que ha dicho Casado sobre la caída del consumo de los hogares no es sólo una mentira sino una auténtica burrada porque tendría que darse una guerra o algo peor para que se diera una caída de esa magnitud.

Dice Casado que “el sector de la construcción ha caído un 25%”. Y Casado miente. El valor añadido bruto de este sector en el último trimestre de 2017 fue de 16.804 millones, en el segundo trimestre de 2018 de 17.604 millones y en el último de 2018 (últimos datos disponibles) de 18.390 millones. 

Dice Casado que “el consumo de bienes de equipo cayó un 2%”. Pero Casado miente. Sin saber a qué concepto se refiere exactamente no se puede verificar lo que dice, pero ese porcentaje del 2% sólo podría referirse (por aproximación) a la variación en la inversión en bienes intermedios (no exactamente bienes de equipo en su totalidad). La inversión en la totalidad de bienes de equipo ha caído un 1,7% en el último trimestre de 2018 pero ha aumentado un 4,8% en todo el año. 

Dice Casado que “cuando llegaba al gobierno el Partido Socialista se creaban en España 7900 empleos diarios y ahora se destruyen en España 6.800 empleos al día”. Y miente Casado porque manipula las cifras. Como ha demostrado Daniel Fuentes esos datos de Casado resultan de comparar los empleos que se crearon en un mes (mayo) que siempre es de mayor creación de empleo con la de otro mes (enero) que siempre es muy malo y tiene un día más.

Si se acude a la Encuesta de Población Activa se comprueba que en el IV trimestre de 2017 había 18,998 millones de personas ocupadas, en el segundo trimestre de 2018 19,344 millones y en el último de 2018 19,546 millones, es decir, 548.000 empleos más que hace un año.

Dice Casado refiriéndose a sus propias declaraciones que “aquí no hay trampa ni cartón”. Y Casado miente hasta en la retórica: Sí que hay trampa en sus palabras, en sus datos y en sus afirmaciones.

Pablo Casado es un mentiroso y un tramposo que se inventa las cifras para engañar a los españoles.

Me pregunto si una sociedad democrática y avanzada puede serlo realmente si permite que sus líderes actúen así. No estoy hablando de la opinión de Casado, que puede ser cualquiera y cuya expresión debe estar siempre garantizada, sea cual sea. No. Estoy hablando de mentiras, de un hecho objetivo consistente en dar como cierto lo que es manifiestamente falso con el evidente propósito de tergiversar así la conciencia y la opinión de millones de personas.

Yo creo que la democracia debe basarse en la deliberación y que ésta requiere la confianza, la información transparente y no manipulada para que no se altere la percepción real de las cosas, y la rendición de cuentas. Por eso creo que la mentira como sistema que practica Casado es incompatible con la democracia, que atenta contra ella y que habría que garantizar que la población conozca la falsedad que hay detrás de sus palabras. Pero no sólo en el momento electoral, cuando se supone que la ciudadanía “sanciona” o premia con su voto a los políticos, porque lo que precisamente persigue la mentira como estrategia es que a ese momento se llegue con un sesgo brutal del conocimiento que condicione el voto a favor de quien miente. Una sociedad avanzada como la nuestra en la que la información se transmite de modo tan decisivo y es tan determinante de todas las decisiones necesita garantizar el derecho a disponer de información veraz. Los juristas nos podrán decir cómo, pero me parece que la cuestión es ineludible y cada día más inaplazable.