En realidad el malestar por la falta de futuro de la juventud se estaba extendiendo en Francia en los liceos y universidades y también en las empresas pues la situación social y laboral era insostenible por el crecimiento del desempleo y el estancamiento de los salarios

De algunos artículos conmemorativos del Mayo francés del 68 publicados en estos meses se puede sacar la impresión de que medio mundo estuvo en vilo por aquellos sucesos y también de que su influencia fue decisiva en la cultura y en la política durante las siguientes décadas. Sin contradecir esas valoraciones me parece que hay que relativizarlas y tener en cuenta el contexto mundial en el cual, más o menos al mismo tiempo, hubo acontecimientos muy serios y no menos determinantes para muchos países.

A finales de los años sesenta había en Europa marejadas sociales y políticas de tanta envergadura como la “Primavera de Praga”, surgida y aplastada en 1968, o el llamado “bienio rojo” del 68-69 en Italia. La guerra del Vietnam concitaba grandes movilizaciones pacifistas en muchos países incluido EEUU donde también estaba candente la lucha por la integración racial. Tras la “guerra de los Seis Días” de 1967 y la ocupación de territorios por Israel, la causa palestina y el movimiento Al-Fatah liderado por Yasser Arafat concitaron grandes simpatías. La ilusión guerrillera en América Latina lejos de desvanecerse con el asesinato en 1967 del Che (icono del Mayo parisino por encima de los “viejos” Marx, Engels, Lenin e incluso de los grandes disidentes como Trotsky o Mao) se había ramificado. En Grecia desde el golpe de estado de abril de 1967 se había implantado la “dictadura de los coroneles”. En España, en pleno franquismo los movimientos estudiantil y obrero estaban en intermitente pero persistente auge desde hacía algunos años.

Las elecciones de junio de 1968 que convocó el presidente Charles de Gaulle para dar la voz a la “mayoría silenciosa” las ganó ampliamente y con ello además de enterrar la “revolte” cortó el ascenso de la izquierda que, inesperadamente, con Mitterrand de candidato había dejado en ballotage al general en las presidenciales de 1965. Paradójicamente uno de las pocos eslóganes políticos del Mayo que se cumplió fue el de “10 años basta” en relación a los años que llevaba De Gaulle en la presidencia…y porque éste se retiró voluntariamente del poder en 1969.

En las rememoraciones del Mayo del 68 se han presentado aquellos sucesos como una chispa juvenil y espontánea en la que la clase obrera poco tuvo que ver. Ya entonces se criticó desde la izquierda radical la participación de los sindicatos por tardía y oportunista y esto lo compartía desde otro ángulo la prensa conservadora: “La CGT toma el tren en marcha”. Estas críticas deberían matizarse. Recuerdan mucho a otras igualmente sesgadas que se hacen ahora por estos pagos, como con la lucha por las pensiones, que parece que son algo exclusivo de asociaciones y coordinadoras de nuevo cuño cuando ya en 1985 CCOO y otros sindicatos convocaron una huelga general en su defensa y desde hace muchos años han intentado, casi en solitario,  mejorarlas.

En realidad el malestar por la falta de futuro de la juventud se estaba extendiendo en Francia en los liceos y universidades y también en las empresas pues la situación social y laboral era insostenible por el crecimiento del desempleo y el estancamiento de los salarios. Desde el primer trimestre hubo numerosas huelgas y la manifestación del 1º de Mayo en París congregó a más de 100.000 participantes. Una pausa para decir que en la Francia democrática de 1968 era la primera vez después de 14 años que se habían autorizado las manifestaciones del 1º de Mayo. El 2 de mayo la Asamblea Nacional aprobó la ley de la cuarta semana de vacaciones pagadas largamente reclamada. En los primeros días de mayo hubo huelgas y manifestaciones de los trabajadores postales, aéreos, bancarios… 

Cuando el 3 de mayo los estudiantes llevaron la acción (iniciada en la universidad de Nanterre) al Barrio Latino, el gobierno respondió brutalmente con la represión policial y con cientos de detenciones y pocos días después se montaron las primeras  barricadas. Los sindicatos se solidarizaron enseguida con los estudiantes convocando una huelga general nacional y unitaria el día 13 de mayo. Las acciones sindicales se extendieron en los días siguientes: el 14 de mayo huelga y ocupación en Sud Aviation (Nantes), el 15 y 16 en varias factorías de la Renault; en la radiodifusión ORTF, en los ferrocarriles de la SNCF, etc. 

Entre el 25 y el 27 de mayo, los sindicatos negociaron con el gobierno y la patronal  y alcanzaron un pre-acuerdo de un incremento del 35% en el salario mínimo y del 12% de media para todos los trabajadores y el compromiso de reconocimiento de las  secciones sindicales en la empresa:  un dato curioso para los que desprecian la Constitución del 78 es que en ésta se consagra el papel de los sindicatos mientras que en la V República casi treinta años después de la Liberación los sindicatos no tenían reconocimiento  legal en las empresas.

Los sindicatos habían decidido someter a consulta los llamados Acuerdos de Grenelle (sede del ministerio de asuntos sociales) y en algunas fábricas significativas como la Renault fueron rechazados por considerarlos  insuficientes.  Pese a que las direcciones confederales aceptaron esas objeciones y no firmaron fueron, especialmente la CGT,  duramente  criticados a derecha (“desbordados”) e izquierda (“traición”). El gobierno puso en vigor unilateralmente el “Protocolo de Grenelle”

Los movimientos de oposición en España apenas tenían tiempo para detenerse en lo que pasaba en el otro lado de los Pirineos ni en ningún otro lugar, aunque en los ambientes estudiantiles y culturales antifranquistas se dio seguimiento y propaganda al Mayo francés. Especialmente en las universidades se jaleaba la revolución de Paris aunque no faltaban críticas de los partidos o grupúsculos ortodoxos marxistas-leninistas por su carácter anarquizante.

Para el conjunto de fuerzas democráticas, incluyendo al PCE, lo que pasaba en Francia se observaba con la esperanza de que  un vuelco político en el país de al lado perjudicara a la dictadura. Lo mismo se pensó en 1974 con la revolución de los claveles de Portugal, pero ni lo uno ni lo otro afectó gran cosa a la tiranía  militar-clerical  franquista que había sobrevivido a la desaparición de los fascismos en la segunda guerra mundial y que todavía daría algunas muestras de su naturaleza criminal.

Pese a la robustez del régimen franquista había surgido un nuevo movimiento obrero fuertemente combativo tras las grandes huelgas mineras de Asturias en 1962, que se habían extendido por muchas provincias. Desde entonces las luchas lanzadas por las  recién creadas Comisiones Obreras y otros grupos contra la explotación de los trabajadores y  contra el gobierno y el sindicato vertical no pararían hasta la transición política.

Es posible que me equivoque, pero no creo que el Mayo del 68 francés tuviera grandes repercusiones en nuestro país donde las cuatro estaciones de 1968 fueron bastante calurosas como, de forma muy apretada, puede verse en una cronología mínima.  

El 11 de enero, son cerradas las facultades de Ciencias Políticas y de Económicas de Madrid por las movilizaciones de estudiantes; el 29 de febrero, en Las Palmas de Gran Canarias se inicia una gran huelga de los obreros portuarios del Puerto de La Luz; el 27 de marzo se aplazaron las elecciones de enlaces sindicales para que no pasara como en 1966 cuando las candidaturas independientes (CCOO, USO, HOAC) ganaron en las principales empresas del país y fueron seguidas de destituciones, detenciones  y despidos de electos; el 28 de marzo, cierre por tiempo indefinido de la Universidad de Madrid; 2 de abril, juicio a Marcelino Camacho y a Julián Ariza en el TOP. El presidente del tribunal expulsó de la sala a Camacho; 30 de abril y 1 de mayo: Jornada de movilizaciones convocada por CCOO en todo el país. La policía había desarticulado diversas reuniones preparatorias entre ellas la “1ª Asamblea Libre del Metal” en Madrid. Numerosas detenciones en Valencia, Málaga  y otras provincias; 18 de mayo en Madrid emblemático recital del cantante Raimon en la Complutense. Los 6000 asistentes fueron dispersados al intentar salir en manifestación; 31 de mayo, secuestro del Diario Madrid; 7 de junio, primer asesinato de ETA; 3 de agosto, “Estado de Excepción” en la provincia de Guipúzcoa; 15 de septiembre. “Sucesos de Playa Sardina del Norte” en Gran Canarias, donde la Guardia Civil disolvió una reunión de unas 200 personas hiriendo a varias. En consejo de guerra se condenó a elevadas penas a 19 asistentes; el 15 de octubre, el Tribunal Supremo remataba anteriores pronunciamientos con una sentencia que confirmaba el carácter subversivo e ilegal de las Comisiones Obreras “porque están doctrinalmente entroncadas con el Partido Comunista español, orientadas, organizadas y tuteladas por el mismo”; 9 de noviembre en Valencia, redadas policiales contra militantes obreros, muchos de ellos salvajemente torturados como el dirigente comunista Antonio Palomares; 14 de noviembre en Santander 47 militantes de CCOO son encarcelados…