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domingo. 07.08.2022

Freud, democracia y derecha española

derecha

La pretensión de la ultraderecha carpetovetónica: utilizar la impostura goebbeliana para intentar transmitir que la política antidemocrática se realiza en favor de la democracia y la Constitución se defiende conculcando su espíritu y su letra

¿Qué pentecostés laico se ha intrincado en las meninges de la derecha española para que haya pecado de fehlleistung freudiano o acto fallido sacando a la luz sus entresijos de extremosa ideología? Se ha producido “lo inconsciente a través de lo consciente” que definió el viejo Stanislavski e incluso Antonin Artaud, hablando de la escritura automática de André Bretón. Porque lo que hemos visto últimamente y palpado durante la pasada campaña electoral es un conservadurismo tal como es, totalmente radicalizado en sus tres especializaciones con las que se han presentado en la almoneda de la vida pública, pero que en el fondo es una derecha trina y una. Ha sido una oportunidad para contemplar mítines que culminaban con cantos guerreros como expresión de ese patriotismo africanista de “viva la muerte” y “muera la inteligencia” que tanto indignó a Unamuno o la antología de fake news y astracanadas del PP cuyo líder acusó al presidente del Gobierno de tener las manos manchadas de sangre, nada menos, como consecuencia de un pacto que nunca hubo con Bildu que según Casado son proetarras, proetarras de una Eta muerta y enterrada y al inefable Rivera cuyo objetivo, como el resto de la ultraderecha trina, es una Cataluña con la somnolencia franquista de los sepulcros blanqueados y por extensión la misma receta para España entera.

No deja de ser una extraña paradoja que este bloque tan camisa vieja joseantoniana se autodenomine constitucionalista apelando a suspender autonomías, ilegalizar partidos, recortar derechos y libertades; ello, no cabe duda entra dentro del fehlleistung freudiano, en la estimación de que sembrando el cuesco del anticatalanismo en el resto de España produciría necesariamente la floración de ese falso patriotismo de cartón piedra que no es sino el viejo españolismo franquista de los gritos de rigor y tentetieso. Todo esto nos da una idea bastante nítida de la visión que de España tiene la derecha nacional. Las mismas cloacas del Estado, dirigidas desde las altas instancias, a la policía y servicios secretos encargados de falsificar pruebas que impidieran que ciertos partidos políticos llegaran al poder, se las calificó de “patrióticas”, lo que, como acto fallido, nos viene a confirmar esa apelación ideológica ultraconservadora a las restricciones involucionistas a la libertad de expresión, de manifestación, la carencia efectiva de separación de poderes, la corrupción, la crisis identitaria y de representación, para prescindir de la política y que la resolución de los problemas se dejen en manos de los instrumentos represivos del Estado. “Haga como yo, no se meta en política.” Cuenta la leyenda que con tal consejo zanjaba el dictador Francisco Franco las discusiones entre sus ministros cuando se ponían tensos.

Ello configura un concepto oligárquico del poder donde lo que se encuentra extramuros del sistema es la misma democracia. Es la pretensión de la ultraderecha carpetovetónica: utilizar la impostura goebbeliana para intentar transmitir que la política antidemocrática se realiza en favor de la democracia y la Constitución se defiende conculcando su espíritu y su letra.

Freud, democracia y derecha española