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miércoles. 10.08.2022

Sin sindicatos fuertes no hay progreso social

unnamed (2)El jueves se celebró en Albacete un entrañable, emotivo y cercano acto de CCOO. con motivo del 40 aniversario de la llamada Asamblea de la Marmota.

En él estuvieron todos: Instituciones, organizaciones políticas y sociales, junto a los máximos dirigentes del sindicato a nivel Nacional, regional y provincial, y sobre todo cerca de mil personas, la mayoría delegados y miembros de Comités de Empresa de ayer y de hoy, y en el que el sindicato rindió homenaje a los miles y miles de trabajadores y trabajadoras, casi todos anónimos, sindicalistas de a pie que durante estas cuatro décadas han luchado y siguen luchando por la libertad, la democracia y la justicia social. Primero, por conquistarlas y luego, y siempre, por hacerlas reales y cotidianas; por exigirlas y ejercerlas todos los días en los centros de trabajo y en la sociedad.

El sindicalismo de clase, CCOO y UGT,  fue y es un actor fundamental de la historia reciente de nuestro país, impulsando y defendiendo los derechos laborales y sociales que a lo largo de estos cuarenta años se han ido construyendo en beneficio de todos, especialmente de los más débiles de la sociedad, posibilitando un mayor y mejor reparto de la riqueza.

Edificio de derechos que la derecha más reaccionaria de Europa, junto a un sector empresarial sin escrúpulos, se han encargado, utilizando su poder político, económico y mediático, sino en derribar sí en deteriorar de forma importante, aunque no lo hayan conseguido por la firmeza sindical frente a sus pretensiones.  

Campañas contra el movimiento sindical de clase ha habido siempre, pero la desatada en los últimos años de gobiernos del PP ha sido brutal. No les han faltado voceros para sembrar insidias, para montar y difundir argumentarios calumniosos.

unnamed (1)Poner en el ojo del huracán a CCOO y UGT era y es el objetivo y con ello intentar debilitar al sindicalismo de clase, para intentar imponer con más facilidad sus políticas y silenciar las protestas del único actor sociopolítico capaz de confrontar contra su decisión de derribar el edificio de derechos individuales y colectivos construido entre todos a lo largo de estos años.

Este es hoy el escenario de la permanente pugna del capital y el trabajo.

Las políticas de derechas y neoliberales que se imponen como soluciones para la crisis que ellas mismas han generado han arrojado más paro, menos salarios, peores empleos y menos derechos, al tiempo que han deteriorado los servicios públicos como la sanidad, la enseñanza, las pensiones y los servicios sociales, aumentando al tiempo las diferencias sociales.

Se debe reaccionar, como se reaccionó hace 40 años, todos juntos, si se quiere defender y recuperar lo conseguido en su día e incorporar nuevos y más amplios derechos para todos.

No va a ser una tarea fácil, pero hay motivos y razones para seguir dando la batalla, para seguir luchando por un mundo y una sociedad mucho más justa, equilibrada, solidaria y libre que la actual, y para ello el sindicalismo de clase es, sino la única, si la herramienta más capaz y eficaz de conseguirlo.


PD: Trump ha ganado y va a ser el Presidente del mayor país del mundo. Es una realidad, difícil de digerir. Algo se debe estar haciendo muy mal para que un personaje xenófobo, machista, que pregona no pagar sus impuestos, llegue a Presidente de los EE.UU. Reflexionar con serenidad, seriedad y rigor se debe imponer, si queremos iniciar un nuevo camino hacia un futuro más libre, justo y solidario. 

Sin sindicatos fuertes no hay progreso social