miércoles 20.11.2019

Con respuestas hay entendimiento ¡Vota!

Es la hora de nuevas políticas y en consecuencia se precisa actuar en diferentes ordenes, pero esencialmente hay tres que son prioritarios: el mercado de trabajo, nuestro sistema fiscal en general y la regulación de los mercados (vivienda, energía, agua y medio ambiente como los más urgentes). Para abordar estos retos se precisan políticas decisivas, así por lo menos nos lo dice bien claro el reciente manifiesto de Economistas Frente a la Crisis (EFC). Y es el momento de llegar a sensatos acuerdos que no se dejen adulterar por la demagogia neoliberal, porque es muy triste seguir oyendo mensajes del siglo pasado de la Escuela de Chicago, que ya tuvieron sus frutos negativos en otras sociedades. El futuro no camina en esa dirección, ni el bienestar social se garantiza con semejantes principios, que nos llevan a la exclusión.

Cada ciudadano y ciudadana debe asumir su responsabilidad y pensar unos minutos desconectado de los mensajes neoliberales que llegan desde los Medios y que pretenden imponer (como describe Marta Peirano en El enemigo conoce el sistema) su concepto de libertad, manipulando las ideas y a las personas, e influyendo en la Economía para convertirnos en un producto a controlar, haciendo dogma la idea de que se es más libre si se tiene el dinero en el bolsillo de cada contribuyente y no en los fondos públicos del presupuesto... ¡así que a bajar impuestos!

Si movemos ficha para reducir la precariedad en el empleo, debemos tener previsto que se tiene que relacionar con el alfil de la productividad, y restablecer la vinculación de los salarios a la productividad para una mejora en la distribución de la renta, así fortalecemos en esa jugada a todos los peones del tablero

También desean reducir el Estado con el argumento que es un Leviatán que nos devora. Y que, si se suben los impuestos a la banca y a las grandes empresas, lo pagaremos los consumidores o se irán a otros territorios. Y dando otro paso más en ese liberalismo, nos dicen que la solidaridad es mejor la que tú decides personalmente, que los fondos públicos de solidaridad solo sirven para financiar los chiringuitos. Y así podríamos seguir con la Sanidad publico/privada, la Educación pública/conciertos, la dependencia/la solidaridad familiar tradicional, el feminismo/patriarcado, y tantos conceptos manipulados que partiendo de medias verdades (few news) construyen falsas teorías que envenenan a la ciudadanía.

Estamos reviviendo una nueva batalla neoliberal, con un lenguaje combativo para derribar el Estado bienestar, y es preciso responder y no permanecer silenciosos ante su tsunami. Un ejemplo ha sido la fuerza con la que Diaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, arremetió contra la fiscalidad actual. Por ello, si no sabemos explicar bien claro para qué sirven los impuestos y abrimos el gasto público practicando una eficiente rendición de cuentas, lo tenemos crudo. Así lo vengo defendiendo en artículos, Congresos, y declaraciones: no es momento de hablar en voz baja, hay que salir a todos los medios a defender que existen dos tipos de moral, la progresista y la conservadora como señala Lakoff. Es la concepción de la moral del Padre Estricto desde cuyo pensamiento fluye toda una concepción de principios: menos gobierno, más mercado libre, menos control y más autorregulación, menos impuestos, más defensa y fortalecer los valores de la familia tradicional con reforzamiento de la autoridad paterna (padre estricto).

La visión del mundo es la que la moral progresista tiene que explicar en profundidad, porque de nada nos va a servir comprometernos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, si no somos capaces de que la ciudadanía se sienta orgullosa de cumplirlos y hacerlos cumplir, con un compromiso de racionalidad asumido. Esa visión del mundo para vivir en sociedad es la que nos tiene que llevar a luchar para que los datos no se manipulen, ni se ignoren, ni sean rechazados porque no nos gusten, o lo que es peor, ridiculizados, porque lo que subyace en el fondo es atacar la visión del mundo de progreso.

En Una sociedad con respuestas, un manifiesto por la transparencia y la participación, me identifico con el compromiso de la participación, la transparencia y la innovación. Se que no es fácil, pero uniendo las propuestas de los que comparten este esfuerzo integrador de nuestras instituciones para más calidad y si los políticos se sitúan con propuestas que avalen un futuro integrador, es posible. Es hora de jugar todos y todas en ese tablero múltiple y no verse como invitados silenciosos. Nadie tiene más derecho que otro para eliminar una pieza de este juego porque lo pagamos entre todos. Los que actúan como representantes deben pensar las consecuencias antes de “mover ficha”, porque las jugadas continúan y cada partida tiene su puntuación.

Por ejemplo, si movemos ficha para reducir la precariedad en el empleo, debemos tener previsto que se tiene que relacionar con el alfil de la productividad, y restablecer la vinculación de los salarios a la productividad para una mejora en la distribución de la renta, así fortalecemos en esa jugada a todos los peones del tablero. Si abrimos el gasto público y rendimos cuentas, impedimos que el rey se enroque, facilitamos que la progresividad se pueda proyectar en el futuro y la reina pueda moverse en el tablero con eficiencia. Y si controlamos los mercados y reformamos las instituciones de control, jugamos con fuerza con los caballos en el tablero, para que nadie que deba ser controlado controle a sus controladores.

Hoy la respuesta de todas las jugadas es de los ciudadanos y ciudadanas para que el sistema nos conduzca a una sociedad menos desigual y no a lo contrario. Rosanvallon nos anima a una nueva cultura política, a una nueva era de lo social,  a una democracia de confianza, porque su porvenir es indisociable de la formación de un nuevo pensamiento de lo social. Y en ese escenario, o actuamos o habrá otros que con sus charangas y alegatos animarán la vida durante unos momentos para que mientras aplaudimos incautarse de nuestro futuro y de todo lo que nos rodea, dejándonos sin valores ni equidad. Cuando termine esta macabra puesta de escena, los espectadores habrán corrido el riesgo de salir por la puerta de un paternalismo arcaico.

Luchemos por tener respuestas, y evitemos la lenta y tensa erosión a la que estamos sometidos. Tenemos ideas, nos falta compromiso y es un deber votar en consecuencia.

Con respuestas hay entendimiento ¡Vota!