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miércoles. 10.08.2022

Tres días de marzo

Conocidos los atentados, la campaña electoral se suspende, se producen las primeras declaraciones...

Conocidos los atentados, la campaña electoral se suspende, se producen las primeras declaraciones y explicaciones iniciales sobre unos hechos terribles, cuya autoría, al principio, y quizá por seguir una costumbre, apunta a ETA.

Aznar convoca parcialmente al Gobierno, pero no al Gabinete de crisis (que se reúne por vez primera el 17 de marzo). A la reunión, de la que no existe acta,  acuden los vicepresidentes Rato y Arenas, el ministro del Interior, Acebes, el ministro portavoz Zaplana, el secretario General de Presidencia  Zarzalejos y el secretario de Estado de Comunicación, Timmermans. Pero, ni la ministra de Asuntos Exteriores, Palacio, ni los responsables de Defensa, Trillo, y Hacienda, Montoro, están presentes; tampoco el jefe del servicio de inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar. Su ausencia, la de los responsables de Exteriores y Defensa, y la presencia de dos altos cargos relacionados con la información (Zaplana y Timmermans) traslucen la forma de abordar la crisis.

Aznar tampoco reúne el Pacto Antiterrorista ni a dirigentes de otros partidos, a los que invita a acudir a la manifestación del día siguiente. Piensa afrontar la crisis en solitario y obtener los posibles réditos, también en solitario. Para ello, despliega una intensa actividad en el campo de la información. Aznar en persona telefonea a los directores de varios periódicos de Madrid y Barcelona (volverá a hacerlo por la tarde) indicándoles que el Gobierno no duda de la autoría de ETA. Desde La Moncloa se transmite el mismo mensaje a los corresponsales de la prensa extranjera.

A las 13,30, Acebes anuncia la cifra de muertos -173 y 600 heridos- y afirma su creencia de que ETA es la autora del atentado, calificando de intolerable cualquier intoxicación por parte de miserables que apunte hacia otros autores. Zapatero, que acepta la versión del Gobierno -Estamos ante el atentado más horrendo de ETA- y llama a la unidad democrática frente al terrorismo.  

A las 14,30 interviene Aznar: califica a los autores de asesinos fanáticos. Habla de la banda terrorista pero no cita a ETA. Anuncia tres días de luto oficial e invita a los ciudadanos a acudir a la manifestación convocada con el lema: Con las víctimas del terrorismo, con la Constitución, por la derrota del terrorismo. La alusión a la Constitución, convertida en patrimonio del PP, refuerza la idea de responder a aquellos que no la aceptan: ETA.

Esa idea sobre los autores se lleva al Consejo de Seguridad de la ONU, donde, en ausencia de Inocencio Arias, la representante española, Ana Menéndez, presenta una resolución urgente condenando a ETA por los atentados de Madrid, que a pesar de las dudas de los presentes se aprueba.

Esa tarde, el Gobierno envía un mensaje a todas las embajadas españolas señalando a ETA como autora de los atentados y advirtiendo de la intención de otras fuerzas políticas de desviar las sospechas hacia otros grupos terroristas.

A las 20,15, poco después de que la policía haya difundido las fotografías de nueve miembros de ETA presuntamente relacionados con el atentado, Acebes anuncia el hallazgo de la furgoneta y la apertura de una segunda línea de investigación, pero recalca que la línea esencial sigue siendo ETA. Opinión que Aznar confirma en otra ronda de llamadas a los directores de varios diarios.

A las 20,30, el Rey, por la televisión, condena el atentado, pero no menciona a ETA, y exhorta a la unidad.

A las 21,30, la agencia Reuters comunica que el londinense Al-Quds Al-Arabi, un diario propalestino, ha recibido una nota en la que un grupo cercano a Al Qaeda se hace responsable de los atentados de Madrid.     

Esa misma noche, la desactivación de la bomba hallada en una mochila en el apeadero de El Pozo permite obtener nuevos datos, que dirigen definitivamente la investigación policial hacia grupos islamistas.

No obstante, al día siguiente, a las 11,30, en una rueda de prensa previa a la reunión del Consejo de Ministros, Aznar insiste en que el Gobierno ha dado toda la información de que dispone y que mantendrá siempre su compromiso de transparencia, y en mantener la autoría de ETA  pero sin citarla -La banda terrorista tan bien conocida en nuestro país-. En la rueda de prensa posterior al Consejo, insiste en que el Ejecutivo ha dado toda la información. No hay ningún aspecto que no se haya puesto en conocimiento de la opinión pública.

Con los indicios aparecidos y la información llegada del extranjero las dudas sobre la autoría del ETA se extienden. En los mismos periódicos las opiniones se dividen. En el extranjero se atribuye el atentado a fanáticos islamistas y el diario gallego La voz de Galicia atribuye a Al Qaeda la autoría del atentado.

Por la tarde, en Euskal Televista, un portavoz de ETA afirma que la banda no es responsable de los atentados de Madrid, pero el ministro del Interior quita  crédito al aviso, tampoco Urdaci, jefe de informativos de TVE, y tampoco Rajoy, que en varias declaraciones sigue defendiendo la hipótesis del Gobierno.

A las 18,30, Acebes informa del hallazgo de una bolsa conteniendo explosivo (goma 2), pero, como luego se sabe, el mecanismo para hacerla estallar es el mismo que los utilizados en los atentados de Bali y de Casablanca. En ese momento, en medios policiales se disipan las dudas acerca de los autores de los atentados, pero de eso no se informa a la opinión pública.

Esa tarde, multitudinarias manifestaciones se producen en todo el país. En la que, pese a la intensa lluvia, tiene lugar en Madrid, grupos de manifestantes gritan ¿Quién ha sido? ante la presencia de Aznar, creando una situación de gran tensión y perplejidad en la cabecera del cortejo, en la que junto al Gobierno aparecen, por vez primera, el príncipe y las infantas, así como representantes de los principales partidos y sindicatos, ex presidentes del gobierno, altos cargos de la Unión Europea y primeros ministros de varios gabinetes extranjeros.

La noche del día 12, después de asistir a las multitudinarias manifestaciones, los espectadores de Telemadrid, la cadena autonómica madrileña controlada por el gobierno de Esperanza Aguirre, ven alterada la programación. Sin previo aviso, se reemplaza la película norteamericana Vidas paralelas por Asesinato en febrero, que reconstruye el asesinato del diputado vasco Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díaz, a manos de ETA, en febrero del 2000.

El sábado, jornada de reflexión, lo que no obsta para que el diario El Mundo publique una entrevista a Mariano Rajoy, Zaplana comparece en La Moncloa indicando que el Gobierno está informando con total transparencia y vuelve a reafirmar la autoría de ETA, trasladando la carga de la prueba a quienes opinan lo contrario: Algunos parece que quieren descartar que pueda ser la banda criminal y asesina ETA, cuando todo apunta, salvo que se demuestre lo contrario, y hay líneas de investigación en marcha de las que se ha dado cuenta, que, desde luego, no nos debería causar ninguna sorpresa que fueran los criminales y asesinos de la banda terrorista ETA. Poco después, Acebes informa en parecidos términos -la prioridad es la banda que lleva 30 años y 900 muertos en España-, pero añade que puede existir colaboración entre grupos terroristas.

A primera hora de la tarde del sábado, la policía detiene a tres marroquíes y a dos indios en un locutorio telefónico de Madrid. La noticia no se difunde en espera de la confirmación oficial, pero se extiende como un rumor a través de los teléfonos móviles. Pero lo que difunde EFE, la agencia estatal de noticias, en un intento de su director, Miguel Platón, de ayudar al PP, es un teletipo en el que indica que la pista islámica queda descartada y que todos los indicios apuntan a ETA.

Desde primera hora de esa tarde, miles de mensajes -Hoy, a las 18, en la sede del PP. Por la verdad. Pásalo- se difunden a través de los teléfonos móviles convocando concentraciones ante sedes del Partido Popular, en las principales ciudades españolas. Miles de personas acuden pidiendo la verdad: ¡Queremos la verdad antes de votar! En Madrid, se corta el tráfico de la calle Génova, ocupada por manifestantes que, ante la sede el PP, gritan: ¡Mañana se va a notar a la hora de votar! En Barcelona se monta una cacerolada en la Vía Layetana, exigiendo la verdad. Pronto se producen concentraciones similares en otras ciudades.

A las 19,30, en Telemadrid, se recibe un aviso indicando que en una papelera próxima a la mezquita de la M-30 está depositada una cinta de vídeo, que la policía recoge y analiza: como se sabrá luego, un portavoz de Al Qaeda confirma la autoría de los atentados. Poco después, algunas emisoras filtran la noticia de las cinco detenciones.

Acebes, en la comparecencia realizada media hora después, confirma las cinco detenciones de Lavapiés, pero señala que es prematuro vincular los atentados con el perpetrado contra la Casa de España en Casablanca, en mayo de 2003. No descarta a ETA.

A las 20,30, Rajoy, en televisión, se presenta como candidato a la presidencia del Gobierno y califica de ilegales e ilegítimas las concentraciones frente a las sedes del Partido Popular. Indica que han sido denunciadas a la Junta Electoral Central y acusa a otros partidos de haberlas convocado. La aparición de Rajoy amplifica la convocatoria. Miles de personas se agrupan ante sedes del PP hasta bien entrada la noche. Luego se producen manifestaciones espontáneas dentro de un clima pacífico, muy alejado de lo que Ana Botella, en su libro de recuerdos sobre sus ocho años en La Moncloa, llama la “furia organizada”.

A las 21 h, Rubalcaba aparece en televisión, celebra las detenciones de los  islamistas y lamenta la opacidad del Gobierno -Los españoles merecen un Gobierno que les diga siempre la verdad-, rechaza que el PSOE haya convocado las concentraciones ante las sedes del PP. Esta intervención provoca una declaración institucional del portavoz del Gobierno. Zaplana asegura que el Gobierno está actuando con total transparencia.

Durante toda la tarde ha habido fuertes tensiones en los estudios centrales de TVE por el control ejercido por Alfredo Urdaci sobre la edición del programa Informe semanal dedicado a los atentados, que debe emitirse esa noche por la primera cadena. Algunos redactores son partidarios de ofrecer como noticia las concentraciones ante las sedes del Partido Popular, pero Urdaci decide actuar más como comisario político del Gobierno que como jefe de informativos y veta la propuesta. CNN+ decide que, por ser insólitas esas concentraciones en una jornada de reflexión, sí son noticia y las difunde.

A las 23 h, la programación de TVE-1 queda alterada por sorpresa. En lugar de la película anunciada -Shakespeare in love-, se exhibe la película Asesinato en febrero, cedida antes a Telemadrid, con el fin de que los espectadores concluyan la jornada de reflexión con la idea de que ha sido ETA la autora de los atentados del día once.   

Pasada la media noche, el ministro del Interior anuncia que la cinta de vídeo hallada en una papelera junto a la mezquita de la M-30, es una grabación de Al Qaeda reclamando la autoría de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Pero a esa hora mucha gente ya se ha ido a dormir.

Al día siguiente, las urnas indicarán cual ha sido el efecto de la campaña de intoxicación del Gobierno.

Tres días de marzo