lunes 14.10.2019

Pedro Iglesias y Pablo Sánchez hacia el 10-N

No, no es existe un error en este título. No ha habido un intercambio inocente de nombres o apellidos, porque está escrito intentando reflejar lo que al autor inspiran estos dos personajes, estos chavales llegados recientemente a la política y que durante dos meses están consiguiendo aburrir hasta al acomodador.

Porque en realidad ambos ocupan el mismo lugar en el relato de este tiempo, el de perro del hortelano, que ya se sabe que ni j.., ni deja j…O quizás en su caso haya que cambiar la negación por afirmación, porque es lo que están consiguiendo, en concreto a la izquierda.

Por lo que se palpa en la sociedad, da la impresión de que más allá de los incondicionales, algunos incluso palmeros, que existen en ambas formaciones, PSOE y Podemos, el resto de la ciudadanía, especialmente la que se siente de izquierdas, o simplemente progresista, se encuentra ya un poco harta del espectáculo que nos están dando. Ellos y sus adláteres.

Ignoro si las gentes que les asesoran pasean por las calles, participan de las charlas de bar, o en la carnicería, peluquería, o en las cenas de amigos, pero les recomendará que bajaran de su torre de marfil y se dieran una vuelta por abajo.

Al principio parecía que era el juego típico de cualquier negociación que se precie, pero con el paso del tiempo se está pareciendo a una guerra de gallos, que generalmente acaba sin plumas y cacareando.

Esto tendría gracia si no estuvieran jugando con el futuro de 46 millones de españoles y más concretamente con los 11 que les apoyamos el pasado 28-M. Una fecha cercana pero que vista desde hoy parece remota.

¿Cómo puede acabar esto? Pues visto desde el instante de escribir esta reflexión tiene toda la pinta que con elecciones anticipadas el próximo 10-N

¿Cómo puede acabar esto? Pues visto desde el instante de escribir esta reflexión tiene toda la pinta que con elecciones anticipadas el próximo 10-N.

¿A quién podría beneficiar este adelanto electoral? Algunos “asesores” de la nada susurran al oído del caballo-líder socialista, como en la gran película de Robert Redford que por cierto no tiene final feliz, que a ellos. Bueno, más concretamente a él que es donde parece estar situada la cuestión. Tezanos y su CIS así lo han asegurado cerrando definitivamente el círculo para la decisión. ¿Acabaremos descubriendo que Iván Redondo es un caballo de Troya de la derecha en la Moncloa?

A partir de ese instante, la psicología del gallo socialista engorda convirtiéndose en pavo real y como consecuencia choca frontalmente con el supuesto socio, que no acaba de ver la que se le viene encima ese fatídico 10-N y como consecuencia el choque de trenes está dispuesto.

Lo que no acaban de comprender ambos es que todo choque de trenes acarrea sufrimiento, muertos y heridos en ambos, además de terminar de manera abrupta el viaje a ninguna parte. Mientras, otros como PP, Cs, y VOX observan desde un cerro cercano pacientemente sentados en sus mecedoras ver pasar el cadáver de sus contrincantes.

No es casual el perfil bajo que especialmente Casado está teniendo los últimos días. No le hace falta llevar la iniciativa porque Sánchez e Iglesias le están haciendo el trabajo sucio. Mientras PSOE y Podemos se desangran en ese choque suicida, el PP se recupera a marchas forzadas sin mover un solo músculo.

Si al final llegan a acuerdos en Murcia y Madrid como parece probable, su imagen saldrá fortalecida ante una ciudadanía cansada de la bronca de la izquierda. Se verán como gente seria que es capaz de llegar a acuerdos incluso dejando “pelos en la gatera”.

Pero además ese 10-N podría darse dos circunstancias más. Que se llegue con un electorado de izquierdas desgastado por la lucha fratricida, dando lugar a un incremento notable en su abstención y que lleguemos a ella con la operación Navarra Suma trasladada al ámbito nacional.

O sea que la positiva experiencia puesta en marcha por la derecha en Navarra de sumar UPN, PP y C's que le permitió pasar de 17 a 20 parlamentarios, exportarla al ámbito de todo el Estado.

Podría ser con una España suma, o como parece más probable una en cada territorio, Cataluña suma, Euskadi suma, Cantabria suma, Madrid suma, etc., etc.    

¿Les queda sensatez suficiente a Pablo y Pedro, Pedro y Pablo, “tanto monta, monta tanto” para romper su inmovilismo sin que ninguno resulte humillado, o derrotado?

La consecuencia sería pasar de la situación mayoritaria actual de la izquierda, a una nueva mayoría, probablemente absoluta, de una derecha recuperada y fortalecida.

A la hora de escribir esta reflexión faltan 4 días para el inicio de la investidura de Sánchez, 6 para la primera votación y 7 para la segunda y definitiva.

¿Ese plazo es suficiente? La experiencia sindical de quién escribe llena de negociaciones de convenios de Artes Gráficas indica que sí. ¿Cuántos de esos convenios se han firmado a las 4 de la madrugada del día de comienzo de una huelga que al final es desconvocada? Muchos.

¿Les queda sensatez suficiente a Pablo y Pedro, Pedro y Pablo, “tanto monta, monta tanto” para romper su inmovilismo sin que ninguno resulte humillado, o derrotado?

La solución parece muy fácil. Si Iglesias convoca una rueda de prensa y continuando con su propuesta de gobierno de coalición, renuncia a ir él en el mismo. Además de dar una lección de generosidad y altura de miras, situaría la pelota en el tejado de Sánchez, obligándole a aceptar la entrada en el mismo de gentes de Podemos.

Incluso si este a pesar del gesto no tuviera otro igual permitiéndolo, pondría a Podemos en una mejor situación de cara a ese 10-N. La culpa pasaría al “otro” en esa guerra infantil por el relato.

¿Serán capaces de hacerlo o por ese orgullo mal entendido permitirán a la derecha la posibilidad de darle la vuelta al resultado? ¿Continuarán esa guerra suicida de gallos?

Porque compañeros de la izquierda Pedro y Pablo, el día siguiente al 10-N ya no habrá capacidad de reacción. Para entonces toda la izquierda calva.

Veremos...

Pedro Iglesias y Pablo Sánchez hacia el 10-N