viernes 19.07.2019

¿Navarra indica el camino al gobierno?

Foto: Twitter
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¿De verdad es eso lo que hemos votado? Esa pregunta nos hicimos muchos la noche del sábado en numerosos lugares a lo largo y ancho de nuestro plural país.

Plural y confuso a la vista de algunos resultados contra natura en diferentes municipios, en algún caso superando todas las sorpresas imaginables. La política de este país ese día se asemejó a un mercado persa. Trueques, engaños, timos, palabrería, traiciones.

Que un partido de izquierdas como el PSOE haya pactado en Madrid con Podemos, pero en Castilla la Mancha con la “nueva” derecha de C's más rancia aún que su predecesora, y que al mismo tiempo ésta lo haga con PP y VOX, es un ejemplo más de la incoherencia política actual donde algunos partidos valen igual para un roto que para un descosido.

No ayuda nada esta actitud a mejorar la calidad de nuestra democracia, que se nos va deteriorando por momentos.

Quizás el único territorio ejemplar haya sido Euskadi, donde el pacto PNV-PSE ha funcionado ejemplarmente prácticamente al 100%, sabiendo los electores a la hora de depositar su voto el pasado 26-M que iba a ser así, especialmente después de meses de colaboración de ambos en el gobierno de Vitoria. Da gusto contemplar ese comportamiento leal y coherente.

Por el contrario lo que había sucedido en el territorio limítrofe, Navarra, resultaba la cruz de la moneda. Que en la previa de la votación para que María Chivite pueda ser Presidenta del Gobierno de Navarra, ésta y el PSN se dedicaran a humillar y desairar a sus hipotéticos socios, a aquellos que deben votarla incluyendo a Bildu del que se necesita su abstención, era para hacérselo mirar.

Los votantes socialistas, al menos el que escribe estas líneas aunque me temo que sean muchos más, no entendíamos esa situación.

Permitir que gobierne la derecha extrema de Navarra +, que hay que recordar incluye a PUN, PP y Cs, éste último enemigo acérrimo de nuestros fueros, sonaba muy mal

Permitir que gobierne la derecha extrema de Navarra +, que hay que recordar incluye a PUN, PP y Cs, éste último enemigo acérrimo de nuestros fueros, sonaba muy mal.

Defraudaban y enfadaban a sus votantes más de izquierdas (recordar que esta vez de los 70.000 votos conseguidos 32.000 les vinieron de Podemos e Izquierda-Ezkerra) y deja a la mayoría de la población situada en el ámbito progresista izquierda con un amargo sabor.

Como se encargó de recordar la actual presidenta Uxúe Barkos suponía la repetición del “Agostazo” 2007, esta vez un “juniazo”.

Pero a los tres días, la mañana del miércoles, la situación daba un giro inesperado. Durante la elección de la mesa del Parlamento de Navarra, el PSN elegía justo el camino contrario, apoyando al candidato de Geroa Bai para presidirlo y lo más relevante, permitía la llegada de Bildu a su mesa.

Desataba así las iras de la derecha extrema (había que ver la cara desencajada de Inés Arrimadas que asistía con la idea de triunfo y se iba con el rabo entre las piernas).

En apenas 72 horas, el PSN pasaba de ser para ellos un partido ejemplar, a un cómplice de los etarras (qué manía en aún no haber asumido que ETA hace ya un año que no existe).

A partir de ese instante un nuevo panorama se abría aquí y allí. La posibilidad de María Chivite Presidenta de Navarra con el apoyo de Geroa bai, Podemos e I-E más la abstención de Bildu se abría camino.

Quizás los votos (afirmativos y abstención) sólo le puedan llegar si se construye un gobierno de coalición PSN-Gero bai-Podemos-I-E, con un programa que convenza a Bildu para su abstención, un gobierno que garantice que no existan más jugadas en el futuro.

Pero lo que resultaba más importante era que esa abstención se pudiera trasladar a la hora de elegir a Pedro Sánchez, así como el posible apoyo, ahora más cerca, de PNV.

Para explicar este giro habrá que considerar la posibilidad de que sea producto del maquiavelismo de su gurú Iván Redondo.

Puede ser que a las dos posibilidades que tenía abiertas para acceder de nuevo al poder; un acuerdo con C's extremadamente difícil pero no imposible, o conseguir la abstención de ERC ahora más compleja después de la jugada realizada en el Ayuntamiento de Barcelona y las decisiones del TS, haya añadido una tercera de la abstención de Bildu. Ellos y PNV suponen nada menos que 10 votos.

Recordar que la suma de PSOE+Podemos+PNV+Compromis dan 172 diputados y con la abstención de los 4 de Bildu más otros cuatro de ERC y JXCAT que no asistirán, hace que en contra podrían haber un máximo de 170. Pleno!

Eso además abriría la puerta a ir considerando a Bildu como un partido plenamente normalizado y democrático, con el que se puede contar incluso con más coherencia que la derecha al apoyarse en VOX.

Veremos qué ocurre los próximos días pero a día de hoy esto va pintando mejor, al menos para quienes apostamos por un gobierno de izquierdas, aunque conviene no confiarse debido a la liquidez de la política actual en la que del negro se pasa al blanco con inusitada rapidez.

¿Navarra indica el camino al gobierno?