domingo 29.03.2020

Montados en la montaña rusa de la política actual

Uno tiene en los últimos tiempos la sensación de vivir, en lo que a la situación política se refiere, como si fuera montado en una gigantesca montaña rusa.

Un día te acuestas pensando que el gobierno de las izquierdas está ya hecho, justo nada más levantarte las palabras de algún protagonista como Ábalos te lleva al temor de que no sea así, al mediodía parece que la cosa se calma pero justo a las horas te llega la angustia de si lo que ocurra en el “clásico” pudiera de nuevo entorpecerlo, te acuestas de nuevo con la tranquilidad de que no haya sido así.

Justo sin tiempo para despertar viene el tremendo mazazo de la sentencia europea sobre el caso Junqueras y la zozobra de nuevo te invade y posteriormente se te corta la digestión con la aseveración de ERC informando que quedan suspendidas las negociaciones hasta que el abogado del estado se manifieste sobre ello.

Si nos pudiéramos retrotraer hasta la Transición, con seguridad los políticos de la derecha dejarían a un lado la posición oportunista y electoralista actual y adoptarían una postura de estadistas apoyando al gobierno para evitar que la situación se nos fuera de las manos para los próximos 50 años

Probablemente esta sensación de sube y baja, de vaivén constante, tenga que ver con el hecho de vivir en una sociedad líquida que empapa a política y políticos de la misma manera.

O que como ya hemos comentado en otras ocasiones, a diferencia de la Transición en esta ocasión no encontramos políticos de altura, estadistas que una vez tomada una decisión la mantienen ocurra lo que ocurra.

Aunque también puede ocurrir que todo lo que estemos viendo sea una gigantesca obra de teatro cono dos tramas posibles.

Que Pedro Sánchez y sus perversos asesores ya tuvieran previsto el escenario actual (de lo contrario sería como para echarles a patadas de la Moncloa), todo fuera una farsa para sin decepcionar al electorado de izquierdas, hacer ver que resulta imposible acceder al poder por la vía actual y se verían obligados a hacerlo por la del entendimiento con la derecha extrema a través de su abstención.

La otra trama haría posible el empeño actual, porque iría en la dirección de que el supuesto enfado actual de ERC, fuera una manera de “vender” el producto a su base social. Si analizamos con un mínimo de racionalidad sus declaraciones de la tarde del jueves, en ellas aseguraban que “habían decidido congelar las negociaciones con el PSOE hasta que la Abogacía del Estado aclarara qué posición iba adoptar ante la sentencia europea sobre Junqueras”.

Pero es que cabe suponer (en este mundo líquido en el que nos movemos siempre hay que ser cauto sobre la inteligencia de los políticos actuales) que recordarán que el 12 de Junio pasado esa misma Abogacía del Estado ya respaldó que Junqueras recogiera su acta de eurodiputado, o sea que como dice el dicho popular “blanco y en botella”.

Todo este embrollo es fruto de la desafortunada gestión del PP ante el denominado conflicto catalán, que nos ha dejado (al país) una herencia terrorífica.

Desde su “agudeza” a la hora de presentar el recurso contra un Estatut de Catalunya que contentaba a casi todos, pasando por la desastrosa actuación el 1-O, terminando con el lío de encarcelar a los líderes catalanes de manera arbitraria y según parece sin tener demasiado claras las razones por las que lo hacía, tal y como queda en evidencia leyendo la sentencia del Tribunal Europeo.

¿Ahora qué?

Pues está difícil la respuesta a esa pregunta. Desde luego acatar la sentencia en lo que afirma la misma, o sea permitiendo que Junqueras, Puigdemont y Comín recojan sus actas. Después consultando a juristas del máximo nivel, de aquí y allí, sobre las consecuencias reales de la misma, ya que se refiere a unos momentos en el que todavía no existía sentencia.

Por último utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos, tomando medidas que no supongan una contradicción con dicha sentencia, pero permitan una distensión de la situación.

Algunas de ellas serían desde hacer que las normas penitenciarias, al menos en lo referido a los grados de quienes están en prisión, sean tomadas desde la máxima flexibilidad, hasta la posibilidad pactada del indulto.

Que el congreso de ERC se desarrolle con un cierto control de sus dirigentes que permita continuar las negociaciones.

Si nos pudiéramos retrotraer hasta la Transición, con seguridad los políticos de la derecha dejarían a un lado la posición oportunista y electoralista actual y adoptarían una postura de estadistas apoyando al gobierno para evitar que la situación se nos fuera de las manos para los próximos 50 años. Pero eso parece que es pedir peras al olmo.

Como se verá no es que quien escriba estas líneas tenga excesivamente claro lo que está pasando. Quizás esta reflexión tenga más de deseo personal que de análisis riguroso, pero creo no ser el único que ahora está en esa situación.

En esa montaña rusa en la que estamos subidos los 44 amillones de ciudadanos y ciudadanas de este país, ahora estamos en plena subida, pero vendrá la bajada brutal con giros insospechados que nos llevarán a otra subida y así sucesivamente.

Solo cabe desear que cuando paremos no nos pille con un tremendo mareo que acabe en vómitos y malestar general, o lo que sería peor descarrilemos a una velocidad superior a 80 Km por hora.

Veremos...

Montados en la montaña rusa de la política actual