viernes 27/11/20

La segunda mutación

Habitamos el país del 13% de población en riesgo de pobreza, las 300.000 víctimas de las preferentes y los más de 750.000 hogares sin ningún tipo de ingreso.  

El año que Francisco Franco pereció, Mocedades nos recordaba la importancia del sufrido oficio de secretaria en la España patriarcal y casposa. El Real Madrid ganó el título nacional de liga, y también la Copa, con el arbitraje y la suerte a favor ante el mejor Atlético que se recuerda en una década. En las emisoras y discotecas sonaban One of these nigthsde The Eagles; You're The First, The Last, My Everything de Barry White; y I Can Help, de Billy Swan. Roberto Carlos vendía millones de discos y sumía en la depresión a otros tantos con su canción Actitudes. Georgie Dann  y Desmadre 75 animaban las fiestas y servían como mecanismo para echar sutilmente a los invitados. Un tal Pepe Domingo Castaño cantaba Neniña, número 1 en Los 40 Principales. Luis Eduardo Aute lanzaba el álbum Espuma; años antes de inmortalizar para siempre en Al Alba a los últimos fusilados del régimen que comenzaba su mutación.

En 1975  murió Franco. Y con su deceso aparecía por fin la esperanza por la ansiada libertad.  La incorporación a la vida civil de la mujer, las reformas que universalizaran educación y sanidad, el reconocimiento de la plurinacionalidad, la salida de presos políticos, el fin de la represión, la apertura a Europa y al mundo, el regreso de nuestros migrantes… A todo ello se aspiraba.  La incertidumbre era tan elevada como la ilusión; gracias a una generación hambrienta de cambios. Por entonces el Rey no tenía la confianza de los españoles.

Diez años después de la muerte del caudillo, España se hallaba a las puertas del ingreso en Comunidad Económica Europea, algunas facturas en forma de reconversión industrial fueron inmediatas, otras en forma de ajustes llegarían bien entrado el nuevo milenio. El PSOE se consolidaba como el partido del régimen, algunos de los mejores hombres y mujeres del baby boom se quedaban en el camino por la heroína. La sociedad seguía sin ser monárquica pero ‘juancarlista’ gracias en buena medida a la construcción mediática del Borbón como  salvador de la democracia el 23 de febrero de 1981.

En 1995  el PSOE hacía aguas: los GAL, la corrupción, la crisis económica, y otra multitud de hechos que el diario EL MUNDO destapó favorecieron que en las municipales y autonómicas de dicho año comenzara la alternancia en municipios y autonomías. Seis años después de hacer llorar de emoción a Manuel Fraga, el presidenciable José María Aznar convencía a gran parte del electorado español que el PP era un partido de centro-derecha y liberal.

El año del trigésimo aniversario de la muerte del generalísimo, Aznar - como su antecesor - comenzó el gusto por las puertas giratorias. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente por accidente para las mismas cabeceras que se ensañaron con el PSOE por el terrorismo de Estado y la corrupción, en su afán de vender periódicos querían vincular los atentados del 11 M a ETA. El pueblo español vivía en la falsa tranquilidad de la burbuja inmobiliaria, y en el camino: el movimiento LGTB conseguía que personas del mismo sexo obtuvieran el derecho a casarse. Para colmo de modernidad, Fernando Alonso ganaba su primer campeonato de Fórmula 1, y por poco Madrid consiguió convertirse en ciudad olímpica. Sobre la pervivencia del régimen del 78, bien apuntalado por la fortaleza del monarca y del bipartidismo, no había dudas.

Casi cuatro décadas después de la partida de Francisco Franco, su mejor alumno se retiró después del terremoto político acontecido el 25 de mayo de 2014. Un día después de que nuevamente el Real Madrid con algo más de suerte, birlara otro título al Atlético de Madrid. Juan Carlos de Borbón y Borbón se marchó, pero aforado gracias a  Alfredo Pérez Rubalcaba, quien cumplió con los servicios prestados y garantizó la continuidad de la Monarquía con Felipe VI como Rey.  Al igual que en 1975: sin superar el examen de las urnas. El año del cambio no hubiese acontecido sin el estallido de la burbuja inmobiliaria, la toma de las plazas en 2011, el surgimiento de la PAH, las mareas por la educación, sanidad y las marchas por la dignidad. 

A España en 2015 le faltan más  de 1.200.000 jóvenes exiliados desde el estallido de la crisis, entre 10 y 15 ciudadanos diarios que fallecen por hepatitis C, y 40.000 universitarios que no se pudieron matricular por motivos económicos. Habitamos el país del 13 por ciento de población en riesgo de pobreza,  las  300.000 víctimas de las preferentes, la tasa de desempleo juvenil más elevada de Europa, y los más de 750.000 hogares sin ningún tipo de ingreso.  

Por eso en Reino del feminicidio, y a 21 días de las elecciones… no hay mutación que valga.

La segunda mutación