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jueves. 11.08.2022

Realismo mágico y trágico

Pero el PP nunca da tregua. Menos cuando sienten que su finca fue asaltada o les robaron la partida.

“Dicen que yo he inventado el realismo mágico, pero solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque sé que no se pueden creer”.

Era la manera con la que Gabriel García Márquez expresaba algo tan mundano como que la realidad siempre supera la ficción. El nobel colombiano realizaba estas declaraciones cuando el PP gobernaba en solitario la Villa por cuarto año seguido y el régimen del 78 seguía su curso con la anunciada llegada de José María Aznar a La Moncloa. No hace falta remontarse a dos décadas para percibir el realismo mágico con quienes ocuparon Sol como protagonistas tras el 24 de mayo. “Si nos robáis los sueños, no os dejaremos dormir”, ponían en las pancartas. Hoy el efecto del 15M causa pesadillas en el bipartito.

Nadie dudaba que el Partido Popular de Esperanza Aguirre violaría la tradicional tregua de 100 días a los nuevos inquilinos en el Ayuntamiento de Madrid. Tal vez sorprenda la intensidad de los ataques a los nuevos gobernantes locales de quienes a escasas horas de levantarse de las poltronas ya hayan sufrido dimisiones, multas e imputaciones. Pero el PP nunca da tregua. Menos cuando sienten que su finca fue asaltada o les robaron la partida. Y escogen bien las piezas.

La primera: Carlos Sánchez Mato, economista, cristiano de base y militante barrial... además de responsable del Área de Economía y Hacienda. Tan sólo por dar un saludo y agradecer el apoyo de los votantes en el madrileño barrio de Vicálvaro fue multado por “organizar una concentración sin previo aviso a la Delegación de Gobierno”.

La segunda: Guillermo Zapata. El autor de Lo que tú quieras oír tuvo las meteduras que necesitaban PP, PSOE y varios grupos mediáticos para causar su dimisión antes de ejercer como Responsable de Cultura. Si hay dos tabús en España son las expresiones antisemitas y la condescendencia con ETA. Ante ello no sirven: explicaciones, el contexto o el tiempo. Ni siquiera pedir perdón públicamente. Bromear sobre quienes un día definió Aznar como “Movimiento Vasco de Liberación”, o no condenar a esta lacra cómo lo hacen Pablo Casado, Luis de Grandes, o Jorge Fernández Díaz forman parte del argumentario de ataque popular para enterrar a sus adversarios políticos. Disparar a migrantes para que se ahoguen en Marruecos en lugar de Ceuta; referirse a la oposición política como “los de las fosas de no sé quien”, o calificar un homenaje a quienes lucharon por la democracia y libertad en España como “revival de naftalina” son chascarrillos que ni siguiera sonrojan a los del Partido de la gaviota.

Continuando con el parte de la semana pasada. Una vez cobrada la baja de Zapata, le llegó el turno a la portavoz municipal Rita Maestre. La Fiscalía de Madrid le pide un año de cárcel por entrar en la capilla del campus de Somosaguas, invadir el espacio dedicado al altar y desnudarse de cintura para arriba. Antonio Miguel Carmona: la dimisión. El motivo: estar imputada. “José Antonio Griñán es una persona honradísima”, dijo el portavoz municipal del PSOE hace dos años en un encuentro entre militantes en los que reveló que ex senador le manejaba como una marioneta. No hubiese sorprendido que Carmona solicitase la dimisión de Maestre por los mismos motivos que la Fiscalía de Madrid. Al fin y al cabo el PSOE no se atrevió con el Concordato con la Santa Sede. Lo propio del principal partido del régimen del 78. Al que jamás hay que dar por muerto a meses de las elecciones generales. Una eternidad, si se apunta todo lo acontecido en los últimos 365 días. Tampoco a los de Mariano Rajoy, empeñados y encantados en su papel de férreos controladores de las estructuras del Estado. Una mayoría absoluta da para mucho, más cuando peligra el sillón presidencial de quienes desde 1977 lo ocupan.

Lo que en la capital de España suceda en estos 100 primeros días resultará determinante. Y como casi todo, quienes se instalaron en la Transición: lo saben. Ahora Madrid, también. Pero no lo quieren entender. Y por eso entregaron la cabeza de Zapata antes que pudiera valorarse su gestión, y para aliviar él a los insaciables PP y PSOE.

De este miedo tampoco se libran quienes no pasaron de las plazas a las poltronas. El ingreso a prisión de Alfonso Fernández Ortega, Alfon desvela que el termómetro de temores que utiliza el régimen actual marca 42 grados. Pero todavía no ha estallado. O eso esperamos. Por el bien de hasta los aficionados del Rayo Vallecano. Realismo trágico el de Madrid. 

Realismo mágico y trágico