viernes 27/11/20

La habitual incertidumbre del Primero

“La Revolución no se podrá hacer en dos días; ahora, tengan la seguridad de que la Revolución la hacemos. Tengan la seguridad de que por primera vez de verdad la República será enteramente libre y el pueblo tendrá lo que merece”, Fidel Castro, 1 de enero de 1959.

Tres mitos encarnan al acontecimiento político latinoamericano más importante del pasado siglo: El Che, Camilo Cienfuegos, y Fidel Castro. El último de ellos, fallecido el pasado 25 de noviembre, fue sin duda la figura más determinante en la existencia de Cuba tras José Martí. ¿La historia lo absolverá? Sus fieles y detractores lo tienen claro. Quienes se dedican a profundizar en la ciencia que estudia a los seres humanos en el tiempo, tardarán decenios hasta hacer público el veredicto. Faltan la revelación de algunos documentos como los relacionados con el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa en 1989. Y otros más. Bien apuntados y relatados por José Manuel Martín Medem en El Secreto mejor guardado de Fidel. Con todo: a Castro siempre le quedará la heroicidad de haber sobrevivido a 15 administraciones estadounidenses.

De las conmemoraciones de la Revolución Cubana me quedo con el 40 aniversario en 1999. Acudieron Gabriel García Márquez, y José Saramago al discurso que Fidel centró en la deseada salida del periodo especial. A las puertas del nuevo milenio, Hugo Chávez había arrasado en las últimas elecciones presidenciales de la IV República. No contó con la cortesía de 100 días por adversarios, ni la naturaleza por la tragedia de Vargas.

Chávez precedió a los Lula, Correa, Morales, Kirchner, Lugo, Vázquez, Mujica, Zelaya… Inició el giro a la izquierda en la región.  En México y Colombia continuaban resistiendo a los gobiernos conservadores y derecha. A finales del 98 en la República suramericana se anunciaban las primeras conversaciones entre el gobierno y las FARC-EP.   Bill Clinton apuraba su segundo mandato tras el escándalo de Mónica Lewinsky. Asustado por el impeachment bombardeaba Iraq como cortina de humo por sumo escándalo ante la mirada de Tony Blair, y Gerhard Schröder; quienes predicaban la Tercera Vía.

Una mayoría de edad después, América Latina hace el recorrido inverso. El Primero de enero se celebra con la ausencia de Fidel Castro, y la habitual sensación de incertidumbre, muy familiar para los cubanos. La recesión causa el surgimiento de los terribles fantasmas asociados a los peores recuerdos noventeros.

Cuba precisa de inversión foránea. Desde comienzos de los 80 ha modificado las leyes con tal propósito. En los 90 la revolución se enfrentó hasta sus contradicciones con la llegada de capital extranjero, la apertura al turismo, la inversión exterior y la legalización del dólar. En 2014, la Asamblea Nacional de Cuba, aprobó la Ley de Inversión Extranjera con el objetivo de lograr recursos foráneos y mejorar las infraestructuras del país.

Tal vez el fin de la Posición Común acabe el daño causado por el ex presidente de Honor del PP a Cuba, España, y sus socios comunitarios. Aunque llevará su tiempo porque el restablecimiento de las relaciones entre EEUU y Cuba, no se ve acompañado del cambio en las políticas migratoria del gobierno norteamericano, ni con el fin del embargo a corto plazo.  En unos meses Donald Trump desvelará si mantiene la palabrería propia de protagonista de un reality show, o escucha a la opinión pública y sus colegas empresarios.

El gobierno español se ha limitado a descafeinar las Cumbres Iberoamericanas desde la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa, y mostrarse indiferente con iniciativas como la CELAC. A la espera del acuerdo entre MERCOSUR y la UE, el Partido Popular contribuye a crear el imaginario de la existencia de dos Américas, la de la Alianza del Pacífico -por la que apuesta - y el resto.

Mariano Rajoy, muy hostil con Cuba en tiempos de oposición; hace rato que en su batalla de la propaganda contra sus adversarios políticos en España, hostiga al gobierno venezolano en los medios. Pero sin dejar de vender material antidisturbio, y garantizando los intereses de las transnacionales ibéricas.  El accidente de Ángel Carromero que terminó con la vida de Oswaldo Payá y Harold Cepero expuso en 2012 expuso las diferencias entre aznaristas y marianistas también en las relaciones internacionales. 

Hasta en el área internacional, el presidente español mató al político padre. Y lo hizo con su estilo, como sin querer. Para el 60 aniversario de la revolución cubana, sin duda que Rajoy seguirá con con el inmovilismo por bandera con respeto a la isla. Fiel al personaje que encarna, o sencillamente a sí mismo.

La habitual incertidumbre del Primero