miércoles 18.09.2019

Todos quieren elecciones, menos los votantes

Sólo hay dos excepciones: PNV y ERC. PNV es el partido que ha mostrado más equilibrio y sensatez respecto al tema, y además ha aclarado que no pide nada a cambio (por ahora…). ERC ha razonado su postura, para no dejarse atropellar por el torbellino que puede generar la sentencia sobre los independentistas presos. El resto de partidos, por diversos motivos, y a pesar de lo que afirmen en público, todos quieren elecciones.

Aún es tiempo para no perder el valioso pájaro que se tiene entre las manos, por mucho que se añoren cientos de pájaros virtuales que nos prometan los “magos” del marketing

El PP de Casado tiene poco que perder con ellas. Las plantea como la revancha del 28-A, y aprovecha el terreno ganado con el “modelo Madrid”, donde ha realizado una exhibición de un eficiente liderazgo sobre las derechas, siguiendo el camino andaluz. Frente al tiempo perdido por las izquierdas (desde el 28-A han pasado más de cinco inactivos meses), las derechas han articulado gobiernos sobre 19 millones de habitantes, a los que, si sumamos los 2,7 millones de Galicia, gobierna sobre casi 22 millones de españoles. Mientras que la Izquierda, descontados los 7,5 millones de Cataluña, gobierna y co-gobierna sobre menos de 18 millones.

Además, ha logrado -a fuerza de propaganda- introducir a Vox en la imagen pública del “centro-derecha”, en la que la circunscriben en sus comentarios y “noticias” de modo habitual todos (sin excepción) los medios de comunicación. Milagros del marketing, o de la superficialidad. En Europa la extrema derecha sigue siendo extrema derecha, con todos sus atributos…

Y, tan seguro está de su táctica, que patenta la fórmula “+ España”, que es la versión comercial y edulcorada de lo que fuera la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Fórmula que, de cuajar, recuperará diputados de las provincias menos pobladas, y posiblemente hasta la mayoría en el Senado. Y por más mohines que Rivera haga a tal fórmula, si hay elecciones terminará asumiéndola como ha asumido muchas otras ruedas de molino.

Ciudadanos también quería elecciones, porque era la fórmula para intentar el liderazgo que no obtuvo. Tras su desaparición veraniega y la pérdida de iniciativa, siempre le queda agarrarse a ese “+ España”, y seguir disfrutando de las vicepresidencias y vice-alcaldías que ha logrado en este viaje.

Unidas Podemos perdió el tren con su voto negativo del 25 de julio. Aún se arrepiente de no ostentar una vicepresidencia de gobierno y algún que otro ministerio. Porque era su ocasión de mostrar que estaba en el poder. Y porque era un banco de prueba para mostrar que puede ser un partido de gobierno. Perdida esa ocasión, ahora necesitan esas elecciones, aunque sólo sea para ganar posición; tal vez por poco, pero ganar posición. Y porque aspiran a recuperar electorado fiel que, ante la inactividad y la pérdida de iniciativa del PSOE, puede abandonar el voto útil para regresar al voto ideológico. Su apuesta es relativamente cómoda: u obtienen coalición, o aspiran a recuperar, aunque sea de forma escasa, posiciones.

El núcleo de estrategas del PSOE, posiblemente muy influidos por su “oráculo de Delfos” Iván Redondo (según dicen el único a quien escucha Pedro Sánchez) realiza un análisis que, si bien puede tener una base teórica de realidad, no deja de correr el riesgo de un excesivo simplismo, y el peligro de que la hartura de los españoles lo haga fracasar:

Se basa en que UP perdió fuelle en las elecciones generales, y confirmó su decaimiento en las municipales, autonómicas y europeas. Y en que quedó en evidencia durante las negociaciones de junio y julio, donde dejó bastante claro que le importaba más la obtención de puestos de poder que la defensa de un programa común y social de gobierno. Vamos: tacticismo u oportunismo, puesto patéticamente de manifiesto en aquel canto de cisne de Iglesias en el pleno de investidura, cuando jugó al chalaneo en sede parlamentaria: “renunciamos a trabajo si nos dan las políticas públicas de empleo”.

Y se basa en que el PSOE puede ganar voto de centro, abandonado de manera lamentable por un Rivera que ha hecho el camino inverso al que realizó, de modo honroso y honrado, Adolfo Suárez: mientras éste pasó del aparato de la Falange a construir el centro democrático, Rivera ha abandonado el centro democrático para adoptar posturas derechistas, demasiado similares a las de Falange.

Por eso ese núcleo “estratega” del PSOE es casi seguro que quiere elecciones. Hasta el ABC, en alguna encuesta reciente, parece darle la razón, mostrándole que podría llegar a gobernar con el solo apoyo de podemos y PNV. Un cebo como una catedral.

Lo que no tiene en cuenta es que ha dado una imagen muy poco eficiente, con tanto tiempo muerto, tanta falta de iniciativa para articular un pacto. Y con la continua repetición de que ha ganado las elecciones, y de que los españoles quieren que gobierne. Porque, en efecto, ha ganado las elecciones, pero no con los escaños suficientes para gobernar sin pactos. Y porque el margen que tiene para los pactos es muy estrecho.

Ha intentado ganarse a la sociedad civil con esas reuniones veraniegas, aunque es un ejercicio doblemente arriesgado: primero, porque muchas organizaciones no se han sentido representadas; y segundo, porque algunas con las que se ha reunido no encuentran en su propuesta de programa las aspiraciones que expresaron. Y mientras ha ido dejando la impresión de un vacío de gobierno, porque en funciones no se puede gobernar indefinidamente. Y ha dejado la impresión de que la vida parlamentaria es justo lo que no debería ser: algo subordinado a la acción de gobernar.

Y no cuenta con que ha consumido la octava parte de la legislatura en una andadura de vacío de poder, y eso muestra ineficiencia. Ni cuenta con que si hay elecciones el 11 de noviembre no habrá gobierno hasta mediados o finales de febrero. Y no parece que entre abril y noviembre cambien mucho las convicciones de los electores, salvo la decepción y la abstención de los votantes de izquierda y progresistas, que puede acabar haciendo el caldo gordo al “+ España”, porque las derechas (que se mueven por intereses materiales concretos) votarán en orden cerrado.

Y todo esto, al borde de una sentencia contra los independentistas que puede modificar el tablero y los pactos futuros. Y con una recesión alemana que amenaza con crisis en Europa… Y no quisiera seguir para no deprimir a los lectores más de lo que estoy yo mismo.

Aún es tiempo para no perder el valioso pájaro que se tiene entre las manos, por mucho que se añoren cientos de pájaros virtuales que nos prometan los “magos” del marketing. Aún es tiempo de apostar por los españoles que esperamos, y esperamos, y muchos están a punto de desesperar. Aunque hayamos perdido la octava parte de la legislatura…

Todos quieren elecciones, menos los votantes