miércoles 11.12.2019

La noticia soñada: “hombre muerde a perro”

Muy a mi pesar me he dado de bruces con esa noticia mítica a la que muchos aspiran: el mundo al revés.

El sindicato nacionalista CIG (Confederación Intersindical Galega) mantiene en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela a un “sindicalista” –al menos él se hace pasar por tal-, que frente a los Usuarios del Servicio Gallego de Salud se considera a sí mismo “una autoridad” (lo dice él mismo) cuando está detrás del mostrador de atención al público. Consultas Externas, planta segunda, Módulo D, para más señas. Aunque, por razones obvias, prefiero emitir su nombre.

Y desde su “autoridad” se niega, por ejemplo, a anotar las citas previas que ya están señaladas y autorizadas por el Servicio correspondiente, y no atiende a razones, y cuando se le exige que se comporte como un servidor público, que es para lo que cobra su salario, directamente cuelga el teléfono a la persona que le recrimina su actitud. No sin haber hecho comentarios despectivos respecto a compañeros de trabajo que sí han atendido adecuadamente al usuario.

Como se negó a anotar la “cita previa”, que sí consta en los archivos del Servicio que la concierta, dos meses después se niega a facilitar las etiquetas requeridas para que funcione el servicio prestado. Y al ser instado por el usuario para que se comporte como un servidor público, y no como un burócrata del más viejo estilo, monta una bronca, se va al Servicio correspondiente y escenifica un espectáculo sin respetar al paciente que en ese momento está siendo atendido. Y, por supuesto, sin escuchar al usuario que previamente le ha advertido que no se le ocurra incomodar al paciente, cuya dolencia necesita precisamente tranquilidad.

Vamos, un “broncas”, que maltrata a los ciudadanos que le dan de comer, y que desprestigia los Servicios de la Sanidad Pública. Afortunadamente, en ese Hospital la inmensa mayoría de profesionales de todos los ramos y categorías se distinguen no solamente por su gran profesionalidad, sino también por una dedicación esmerada y hasta abnegada a los pacientes, y por un trato intachable. Y ya es más que lamentable que el “garbanzo negro” de la historia tenga que ser alguien que “va” de sindicalista.

Lo he vivido de modo directo en dos ocasiones: finales de julio y principios de septiembre. Si fuera únicamente el caso que he vivido, me conformaría con tramitar la queja correspondiente (que lo haré). Pero como he indagado, y parece que no ha sido una casualidad, sino que lo hace con cierta frecuencia, frente a personas que se ven obligadas a “tragar”, dadas las circunstancias en las que se encuentran, pienso que vale la pena hacerlo público. Para ver si los responsables del Hospital y los responsables de la CIG intentan poner coto a estos desmanes, y acaban con el espectáculo que al final termina dando la razón a aquel refrán de “si quieres conocer cómo es fulanillo, dale un carguillo”.

Si el “carguillo” de esta persona es estar en un mostrador de atención a los Usuarios de un Servicio Publico de Salud, y se maneja con un despotismo nada ilustrado, mal vamos.

La noticia soñada: “hombre muerde a perro”