viernes 27/11/20

¿Aprendices de brujo, o brujos de la simulación?

Durante los últimos días, columnas de pensionistas han marchado hacia Madrid, desde el norte y desde el Sur, de modo pacífico por las carreteras sin cortar las carreteras.

Mientras, y en sarcástico contraste, el 16 de octubre, Torra, participando en una marcha desde Girona, evitó entre risas condenar la violencia que se producía en Cataluña. Su marcha sí iba cortando la carretera. Y a su alrededor, en toda Cataluña se realizaban cortes forzados, y hasta violentos, de carreteras y vías férreas (incluido un sabotaje a la fibra óptica del AVE), y el día anterior se bloqueaba el aeropuerto de Barcelona…

En momentos críticos de nuestra Historia, el PCE, Comisiones Obreras y el Movimiento Ciudadano convocaban movilizaciones organizando un estructurado “servicio de orden” que velaba contra provocaciones y desmanes. Una prueba de fuego histórica se realizó con la organización del entierro de los asesinados Abogados de Atocha. Cientos de personas participaron en los servicios de orden, y evitaron provocaciones de la extrema derecha y de extrema izquierda, dando un ejemplo de civismo y responsabilidad social y política.

Cuando el conseller Buch definía en plan budista a Torra como un “pacifista interior” nos tomaba el pelo y estaba actuando como un simulador, casi un trilero. Cuando Torra comparecía, a 48 horas de iniciarse los disturbios, haciendo profesión de no violento, y echando la culpa a infiltrados y provocadores, estaba demostrando su rotundo fracaso político, como un aprendiz de brujo inútil e irresponsable. Porque lleva meses animando a las movilizaciones.

Cuando menos, aprendiz de brujo. Porque si respetas a Cataluña no querrás verla inmersa en sabotajes, actos de vandalismo y agresiones a la propia policía catalana. Porque si respetas a cientos de miles de independentistas de buena fe, no puedes someterlos a verse chamuscados en la imagen de “Ciutat Cremada”.

Si finalmente se sustancian las grabaciones que recoge el sumario de la Audiencia Nacional en las que aparece Torra “estimulando” los cortes de carreteras antes de semana santa, el president de una Generalitat que lleva muchos meses sin gobernar quedaría reducido al papel de agitador

Puede ser peor. Si finalmente se sustancian las grabaciones que recoge el sumario de la Audiencia Nacional en las que aparece Torra “estimulando” los cortes de carreteras antes de semana santa, el president de una Generalitat que lleva muchos meses sin gobernar quedaría reducido al papel de agitador.

Y si se sustancia que en la reunión de septiembre en Ginebra, con participación de Torra junto a Puigdemont, Marta Rovira (ERC), la CUP, ANC y Ominium Cultural es donde se lanza ese llamado Tsunami que acaba de arrasarse a sí mismo, el tema ya no va sólo de aprendices de brujo. Va además de auténticos brujos de la simulación. En ese doble juego de lanzar la piedra y esconder la mano que ha dado en la cárcel con los huesos de nueve personas contra cuya sentencia en este momento se trata a la desesperada de practicar el “cuanto peor mejor”.

De ese juego de simulación sabe mucho Puigdemont, de quien Torra es discípulo fiel aunque torpe. Aquella declaración de independencia, proclamada y retirada de inmediato, pero firmada acto seguido en documento privado, pero en sede institucional… Una simulación de sombras chinescas. O aquella simulación en plan Hudini, en la que hace venir a los alcaldes independentistas, vara en mano, o acudir a la plaza de Sant Jaume a independentistas convencidos, cuando él estaba tomando el portante para Bélgica…

A los ojos de muchos catalanes, independentistas o no, todo ese juego de espejos de la simulación, todo ese fuego fatuo, que finalmente potencia auténticos delincuentes de la agitación violenta, constituye una completa falta de responsabilidad, peor que infantil. Porque no es una trastada de andar por casa, sino una vil zancadilla a la Historia.

Hay otros aprendices de brujo y brujos simuladores. Cuando en el otro extremo del arco político (¿o en el mismo, porque al final la derecha siempre es la derecha), Rivera insiste a piñón fijo en la imposición sine die del 155 (una contradicción intrínseca, y un desconocimiento de la Constitución), o Casado exige la Ley de Seguridad Nacional, cuando Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional están perfectamente coordinados y avenidos… Están siendo unos incautos aprendices de brujo, o unos taimados brujos de la simulación, que en el fondo pretenden también echar leña al fugo, para evitar cualquier avenencia, cualquier diálogo, cualquier pacificación. Brujos también del viejo juego del “cuanto peor mejor” para sus votos y para sus interesesideológicos

En medio de todo eso, la moderación, la prudencia, la sensatez, la mano tendida al diálogo, venden mal ante el tendido electoral. Y venden mal ante quienes lo que pretenden es tensar la cuerda al máximo, para ver si rompe de una vez. Pero es el único camino.

¿Aprendices de brujo, o brujos de la simulación?