lunes 01.06.2020

Torra desprecia a Fontana

Fontana no fue un escriba sentado, un historiador subvencionado. Fontana pensaba con su cabeza, no a través del fondo de reptiles de las covachuelas del Palau de Sant Jordi y sus franquicias

Josep Fontana de cuerpo presente. En ningún momento Quim Torra y sus monaguillos acudieron a presentarle sus respetos. Los diversos negociados de la Generalitat dijeron llamarse Andana. Algunas almas de cántaro se han escandalizado por el ninguneo de las autoridades al intelectual más brillante y universal de Cataluña. Una afrenta a la persona, a la comunidad académica y a la izquierda. Las almas de cántaro todavía no han caído suficientemente en la cuenta de que Torra ha aplicado al maestro Fontana la doctrina Bilardo:  «al enemigo, ni agua». Fontana no fue un escriba sentado, un historiador subvencionado. Fontana pensaba con su cabeza, no a través del fondo de reptiles de las covachuelas del Palau de Sant Jordi y sus franquicias.

Torra estaba en lo suyo. En sus propias ensoñaciones: redactando -dicen sus paniaguados- su próxima conferencia donde uno de los ejes centrales seguirá siendo que no aceptará las sentencias de los tribunales. Eso sí, se cubrirá las espaldas no diciendo de qué manera.


Metiendo Bulla

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