viernes 10.07.2020

Podemos y las elecciones catalanas

Fue Podemos quien impuso el carácter de la campaña de la coalición, el nombre de la misma y los puestos más relevantes la lista.

Tras las recientes elecciones catalanas, Pablo Iglesias El Joven e Iñigo Echenique han hecho pública una carta explicando las razones del «traspiés» de la formación que patrocinaban muy directamente,Catalunya sí que é spot.  A lo largo de este ejercicio de redacción explicaré por qué entiendo que Podemos no ha estado a la altura que se le supone (y ellos mismos se atribuyen) en la valoración sobre dichas elecciones. Aclaro que escribo estas notas viendo las cosas desde el tendido, esto es, sin conexión alguna con la mencionada coalición.

Los redactores de la carta califican como un «traspiés» el resultado. Mucho me temo que es una valoración excesivamente bondadosa que, además, no entra en el cogollo de lo que ha sucedido. Catalunya sí que es pot ha tenido menos diputados que cuando ICV – EuiA se presentaron en los anteriores comicios. Hablar de «traspiés» es, ante todo, un chiste de mal gusto. La coalición de izquierdas ha tenido un sonoro batacazo en Cataluña. No partir de esa consideración supone un desenfoque sobre lo ocurrido y una incapacitación, momentánea o no, para las próximas elecciones del 20 de diciembre.

En pura lógica, si se parte de que lo ocurrido es un traspiés, los motivos que hay que aducir deben ser concordantes. En primer lugar, «el nombre difícil de la candidatura». Cierto, en mi vida he visto unas siglas más complicadas de recordar y pronunciar: CSQEP. En segundo lugar, afirman los autores de la carta que « mucha gente que está esperando a las generales para votar Podemos no nos encontró el domingo entre las papeletas de los colegios electorales». Y, finalmente, arguyen una misteriosa razón que tiene toda la pinta de ser una crítica a alguien: no han contado «con todas las fuerzas y compañeros que les habría gustado para conformar ese polo ciudadano con el que patear el tablero catalán». Donde la expresión «polo ciudadano» no se sabe bien a qué se refiere.

Ahora bien, lo que Iglesias y Errejón no dicen es que fue Podemos quien impuso el carácter de la campaña electoral de la coalición, el nombre de la misma y los puestos más relevantes del cartel electoral. Fue una imposición drástica a ICV – EUiA, pensando que estaba cantado el aluvión de votos gracias a los efectos salvíficos de Podemos. Imposición drástica y sectaria. ¿En qué cabeza cabe imponer a un candidato desconocido como cabeza de lista en vez de a Joan Coscubiela? Incluso como técnica electoral no deja de ser, por decirlo suavemente, un tanto chocante. Por cierto, admito que se me diga que a toro pasado las cosas se ven muy fáciles. Por supuesto, pero –como tantas veces aconsejaba Marcelino Camacho--  «dirigir es prever». Cosa que a mí no me incumbe, y sí a quienes tuvieron mando en plaza en el cuaderno de navegación de Podemos y asociados.

Entiendo, así las cosas, que no sólo las razones que han dado Iglesias y Errejón no tienen consistencia, sino que, además, ambos dirigentes se han desresponsabilizado de los resultados electorales de, por lo menos, la parte de responsabilidad que tengan.

Por cierto, nadie ha abordado hasta la presente uno de los posibles motivos del descalabro. A saber, si una de las componentes de estos comicios era el plebiscito, en Catalunya sí que es pot  no se puede decir que sus mensajes fueran un modelo de coherencia. Más todavía, en todas y cada una de las componentes de la coalición había sectores para todos los gustos y planteamientos. Tal vez, por eso CSQEP no ha podido romper –y ni siquiera matizar--  la díada plebiscitaria del sí y el no.

Podemos y las elecciones catalanas