lunes 26/10/20

Nuevo temporal en los establos del Partido Popular

Nueva ciclogénesis explosiva sobre el Partido Popular.  El edificio de Génova 13 tiene una aluminosis de caballo; sus vigas, inquietantemente curvadas, podrían ceder bajo la presión de la mugre acumulada. El caso Kitchen es otro capítulo más de los episodios particulares de ese partido. O, tal vez, sería más apropiado decir que es un rincón de los inmensos establos de Augías de Fraga y Aznar, de Rajoy y Casado. Corrupción sistémica en un partido mitad político, mitad Cosa Nostra.

1.- Casado, afirman algunos reputados comentaristas, «sacrificaría a los implicados en el caso Kitchen para salvar al PP». Quizá hubiera sido más preciso decir que para salvar su propia cabeza y la de sus espoliques. Porque sobre el partido llueve sobre mojado. Lo tendrá difícil Casado casaseno achicar tanta agua sucia en los sótanos de Génova. Porque si sólo pagan el pato los de la última hornada, éstos reclamarán que «o todos o ninguno». Incluidos los agurtelados. Una posible solución sería el borrón y cuenta nueva que representaría fundar un nuevo partido con o sin el machihembrado de la aleación gurtel-kitchen. Pero el fugitivo Casado, aunque huyera de la ´herencia recibida´, siempre estaría en coplas. Sólo tiene una salida: hacerse con toda la templanza posible, civilizar su cultura asilvestrada y ser constitucionalista de pensamiento, palabra y obra. Abro un paréntesis: que las almas de cántaro que están pidiendo la ilegalización del PP consideren que eso sería hacerle un servicio inestimable a los de Vox, únicos amos del latifundio de la derecha. O sea, ancianos de todos los comités centrales habidos y por haber, no seáis candorosos.

2.- Con todo, la gravedad del escándalo Kitchen -un escándalo de Estado, gobernado por el PP- ha opacado la relación espuria  entre el Ministerio de Interior y la Judicatura.

«Igualico, igualico que el difunto de su agüelico», decía un personaje de los viejos tebeos de antaño. Este singular Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad con el pío Fernández Díaz de ministro, reedita las hazañas judiciales de aquel Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado, gobernando Rajoy:  «Controlaremos la Sala Segunda del Tribunal Supremo desde atrás», guasapeó a sus senadores.

El joven Martínez -lógicamente despechado porque no le cayó una canonjía o un estanco que llevarse a la boca, tras ser cesado- tiró de ese chirimbolo multiusos, que es guasap, y le dijo al Presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, lo sinvergonzones que son «Jorge, Rajoy y Cospedal» (sic). O sea, la trama. El polígono irregular Jorge, Navarro, Martínez, Rajoy y Cospedal. La Audiencia Nacional en las mismas sábanas que el Gobierno en un inquietante ménage á cinq. Noten el castizo compadreo de Martínez y Navarro: el ministro es tratado como ´Jorge´, simplemente Jorge.

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