lunes 21/9/20

Nissan: novedades y enseñanzas de su acción sindical

1. El éxito de las movilizaciones de los trabajadores de Nissan es incontestable. Supongo que mucho se hablará de tal acción colectiva que ha durado varios meses en medio de una durísima pandemia de covid-19. Las lecciones que sin duda se sacarán de tales conversaciones y debates ayudarán a la práctica sindical. A mi entender lo más llamativo de todo ello ha sido la eficacia y, por ello, la utilidad del sujeto sindical, esto es, el conjunto de los sindicatos que actúan en el interior de los centros de trabajo de Nissan.

Llevamos tiempo oyendo a tirios y troyanos insistir aviesamente en el recurrente latiguillo de la incapacidad del sindicalismo de tutelar y representar la condición asalariada. En el fondo se trata de una intencionada acusación, que viene desde que al sindicato le nacieron, hace dos siglos, sus dientes de leche. Digamos que siempre ha formado parte de la guerra sicológica de cuantos se han sentido lesionados por la fuerza colectiva del sindicato. Más reciente, en otro orden de ideas y cosas, es la desconsideración que un sector de la izquierda  viene teniendo con el sindicalismo. Es la posición diletante de políticos a la violeta que lo consideran como un actor que fue necesario en su tiempo pero que ya -como un achacoso vejestorio- ha quedado superado por lo actual; así las cosas, al sindicato se le tolera en clave de fastidio. Ahora -según tales sectores- la atención hay que ponerla en los movimientos, preferentemente en aquellos que se refieren a los derechos inespecíficos. El conflicto social sería algo excesivamente abrupto para la post modernidad.

Lo que es oportuno decirlo para los trabajadores y las secciones sindicales de Nissan, que pueden comparar la eficacia de estos momentos de unidad con los que tuvieron en el pasado no sólo de división sino de confrontación

2. Quede claro que, a lo largo de estos doscientos años de biografía sindical, han existido amplísimos sectores no sindicalizados e, incluso, dentro de los mismos trabajadores han habido grupos de murmuradores que han manifestado su antipatía hacia el hecho sindical. No siempre las organizaciones de trabajadores lo han entendido y, ni siquiera, han estudiado a fondo estos fenómenos. Tal vez una de las razones de dichas patologías estribaría en la ausencia de una pedagogía de la afiliación sindical, en la falta de explicación del hecho de formar parte de un colectivo sindical. Por lo que la inquietante retórica del «para qué sirve estar afiliado» y la del «dónde está el sindicato» ha tenido un caldo de cultivo no irrelevante. Lo chocante del caso es que -mezclando calabazas con calabacines- en esos chicoleos hemos visto a izquierdosos murmurando junto a los más recalcitrantes del qué-hay-de-lo-mío. Son los que siempre reclaman huelgas generales para que las hagan los demás en ´alianza´ con quienes no quieren ni verlas ni siquiera en caso de extrema necesidad. Los extremos se tocan y se complementan desde los tiempos de los hijos del Zebedeo.

La lucha de los trabajadores de Nissan y lo conseguido gracias a ella ha vuelto a poner las cosas en su sitio. Es la eficacia, la utilidad del sindicato. Frente a una empresa que no es una ferretería de pueblo sino una trasnacional de muchos pelendengues.

3. Un de los datos más llamativos de la presente coyuntura política es el protagonismo eficaz del sindicato. Insistimos en lo de «eficaz» porque puede existir protagonismo de escaparate, de postureo o de fachada. Digamos que este protagonismo eficaz está bien repartido: 'por arriba' con la significativa contractualidad  a tres bandas (gobierno y CEOE) y 'por abajo' como es el caso que estamos comentando de Nissan. Una discusión a fondo sobre este protagonismo podría dar la clave de una pedagogía de afiliación al sindicato -quiero decir de fortalecimiento del conjunto del sindicalismo confederal-.

4. Un elemento destacable de ese protagonismo eficaz, por arriba y por abajo,  es la consolidada unidad de acción sindical. Que en el caso de Nissan ha sido espectacular. De ambos elementos estamos en condiciones de proponer esta hipótesis: la unidad de acción entre los sindicatos puede ser una garantía para el fortalecimiento de cada organización por separado; en la unidad de acción se puede establecer una competición para que cada sindicato sea más fuerte. Lo decimos como constatación de que en tiempos de confrontación inter sindical ninguna organización se ha fortalecido; al contrario, todas se han debilitado. Lo que es oportuno decirlo para los trabajadores y las secciones sindicales de Nissan, que pueden comparar la eficacia de estos momentos de unidad con los que tuvieron en el pasado no sólo de división sino de confrontación. Lo que se dice por la siguiente cuestión: lo que se ha abierto en Nissan es un compás de espera. Todavía falta la definitiva solución. Seguir siendo eficaces guarda una estrecha relación con el mantenimiento y ampliación de la unidad de los sindicatos y de los trabajadores.

Post sriptum | El señor Venancio, padre de Pepe Sacristán, también era metalúrgico. Filósofo, además, de la Escuela  Pragmática de Chinchón, dejó sentenciado: «Lo primero es antes». Que se sepa.

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