jueves. 25.04.2024

¿Es franquista la Seguridad Social?

Circula por esos medios subvencionados un spot electoral de la Lista de Artur Mas loando las excelencias de una hipotética Seguridad social tras la independencia de Cataluña. 

Circula por esos medios subvencionados un spot electoral de la Lista de Artur Mas loando las excelencias de una hipotética Seguridad social tras la independencia de Cataluña. Hablan voces autorizadas en la materia como, por ejemplo, la sin par Karmele Merchante, la ubícua monja Caram y otras personalidades de no menor relieve. Dado el necesario carácter pamphletaire de dicha publicidad es comprensible que no se hable de cifras y otros adobos que provocarían dolores de cabeza al personal. En un spot que se precie hay que ir al grano y dejarse de tecnicismos. Ahora bien, una publicidad honesta que puede incluso exagerar un tantico no puede mentir, ni en el caso de la Caram ofender a la verdad así en la Tierra como en el Cielo.

Digo que tal spot ha insultado gravemente al sindicalismo confederal. No creo que sea un desliz, ni una exhibición de ignorancia

El caso es que al guionista del spot –lo diremos de manera benevolente- se le ha ido la mano, afirmando que «la actual Seguridad Social española es franquista». Es cosa chocante que la avezada Merchante no haya corregido. Me imagino al profesor Aparicio Tovar, catedrático del ramo y uno de los especialistas europeos más destacados, echándose las manos a la cabeza. Como así ha ocurrido, efectivamente.

Pongamos las cosas en su sitio. Pero antes partamos de algo tan incontrovertible como que dicho spot ha insultado a bocajarro al sindicalismo confederal y los sujetos que han intervenido en la reconstrucción de la «actual» Seguridad Social española. Después retomaremos esta cuestión.

La Seguridad Social en tiempos del franquismo fue un estatuto concedido, que no alcanzó la universalidad de la cobertura ni la protección frente a todas las contingencias. La Constitución, cambió el carácter de «estatuto concedido» al de «bienes democráticos» tras las reformas que se dieron en su composición. Afirmo que no fue una mano de pintura sino una operación de nueva planta, aunque gran parte de los pilares del viejo edificio se mantuvieran en pié. Y, como es sabido, se pusieron en marcha mecanismos de control y otros aderezos democráticos.

Digo que tal spot ha insultado gravemente al sindicalismo confederal. No creo que sea un desliz, ni una exhibición de ignorancia. Se trata de ese tipo de propaganda que se orienta a acumular todo tipo de construcciones ideológicas y políticas a favor de su ideario y, en este caso, a exaltar la panoplia independentista. Es, además, la continuidad de reinventar la reciente historia de España, incluso a costa de denigrar la acción colectiva de los sindicatos, incluso –y especialmente— los catalanes. Pero hay algo más chocante todavía: uno de los diputados catalanes que más corajudamente batalló por una Seguridad Social fue Rafael Hinojosa, del grupo parlamentario de CiU –convergente para más señas-, a veces a contracorriente de su propio partido. La pregunta al escribidor de este spot electoral es: ¿también Hinojosa contribuyó a mantener el carácter franquista de la SeguridadSocial?   

Punto final: pero dejemos en manos del profesor Aparicio la argumentación templada sobre este particular. El independentismo catalán y la seguridad social. Muy indignado tenía que estar el profesor cuando, interrumpiendo sus vacaciones en Grecia, toma la pluma y responde. 

¿Es franquista la Seguridad Social?