jueves 24/9/20

Felipe González, Zapatero y Satanás

1.- Tenemos un potente archivo de refranes. Uno de ellos refiere aquello de «en boca cerrada no entran moscas». Mi padre adoptivo, el maestro confitero Ferino Isla, lo completaba con un «y en boca abierta, mentiras a espuertas». España es un país chocante, creamos refranes a destajo con el objetivo de desacreditarlos. En boca cerrada no entran moscas, pero aquí se habla por los codos. Ahora, con más motivo todavía, pues es necesario amortizar el gasto de los chirimbolos tecnológicos. El tuitter es un inmenso pañol de dicharachos. Los políticos se llevan la palma: vox tuitter vox Dei.

Felipe González habla torrencialmente. Lo suyo -es un hombre de orden- son los medios tradicionales. Gasta más saliva discurseando sobre Pedro Sánchez y sus circunstancias que sobre otras consideraciones. González es una miaja oportunista, pues ha calculado que Sánchez no le devolverá la pelota con el mismo diapasón. González ha dejado de ser aquel «jarrón chino» para convertirse en un tábano tocacojoncicos contra todo aquello que no coincide con su augusta opinión. ¿Por qué González es tan irritante con su reincidente actitud? Las diversas escuelas de la psiquiatría darían posiblemente opiniones dispares. Aquí lo único, aproximadamente objetivo, es que tanta verborragia es una interferencia al gobierno en unos momentos en que la grita de los de Casado casaseno y el chillerío de la ultraderecha aconsejarían una pizca de solidaridad de González o tener la boca cerradita a cal y canto.

Lo curioso es que el presidente más temperado y el más prudente, Zapatero, ha tenido igualmente la necesidad de zascandilerar en ese torbellino. Tampoco en las redes sociales, también es un hombre de orden. Ha sentido la tentación de decir una verdad como una casa de payés: «Ciudadanos es uno de los peores experimentos de la democracia». Lo subscribimos. Pero, ¡hombre de Dios!, ¿a qué viene ahora decir las verdades del barquero cuando Sánchez está buscando los apoyos de Ciudadanos, cuando hasta Unidas Podemos no hace -desde hace unas semanas- cuestión de Ciudadanos? Zapatero no ha estado fino en esta ocasión. Hubiera sido más responsable callar y esperar a otra ocasión propicia, ésta no lo era.  

Conclusión, es mejor tener la boca a cencerros tapados.

2. En otro hemisferio de la «terra incognita» dos personajes han destacado en las últimas semanas: el pio Fernández Díaz, ex ministro del Partido Apostólico, y el caricato Cañizares, alto funcionario de la Iglesia. Satanás es el protagonista de las aportaciones de estos dos teóricos de la teología antropológica. Satanás, el Emperador del Infierno.

He referido a mis amistades una osada explicación de la audacia de esta singular pareja. Son los encargados del Negociado de Asustaviejas con sede en la santabárbara de la calle Génova. Puede ser irrisoria y motivar a chascarrillos mil las palabras de Fernández y Cañizares. Pero tienen la garantía de que un sector determinado de la población (el sector fe-del-carbonero) lo puede creer a pies juntillas. A pesar, incluso, de la desorientación de los tres últimos papas sobre el Demonio y el Infierno. Juan Pablo II afirmó que «el Infierno no es un lugar físico», Benedicto pontificó que «existe y existirá eternamente», y Francisco -con su humildad argentina- le dijo a Eugenio Salfari que «el Infierno no existe». Naturalmente yo soy de Francisco. Cada papa por su lado.

Conclusión provisional: cuando la Iglesia no ofrece certezas deja de intimidar.

Felipe González, Zapatero y Satanás