viernes 10.07.2020

El PP o el no de los niños

Pablo Casado busca la actualidad tan desesperada como irasciblemente. Todo lo que haga y diga el Gobierno es tratado por este rábula con  título subvencionado con una negativa jupiterina. Aunque Pedro Sánchez dijera que la serie de los números primos es infinita la respuesta del pintoresco líder del Partido Popular sería que eso es un disparate. Ahora vocifera contra la propuesta de abrir una ronda similar a la de los Pactos de la Moncloa afirmando que es «un anzuelo».

Casado teme que una situación de negociaciones para conseguir eso que se ha dado en llamar pactos de Estado favorecería en exclusiva al Gobierno y concretamente al PSOE y Unidas Podemos. Al Partido Socialista por razones de liderazgo del hipotético acuerdo. Y también a Unidas Podemos porque dejaría de ser la excusa que esgrimen las derechas -de secano y orinal, de caspa y brillantina- ante las capas medias, siempre asustadizas, de que vuelven los comunistas. A estas derechas siempre les interesó una izquierda insurreccional, y cuando no la tienen se la inventan. Pero hay otra razón de no menos calado que explicaría el ataque de alferecía de este Casado al oír hablar de pacto. Sin pacto les cabe la posibilidad de la imposición; con un acuerdo, la derecha tiene la certeza de que no puede sacarlo todo para sí.

El 'no' a los pactos tiene con cierta frecuencia padrinos y pilas bautismales muy diferentes

Esta es la extraña situación: con acuerdos la derecha no puede imponerlo todo; y, sin ellos, un sector minoritario (aunque latoso) de la izquierda cree que puede alcanzarlo todo, aunque nunca plantea concreta y creíblemente de qué manera. De ahí que veamos que el 'no' a los pactos tiene con cierta frecuencia padrinos y pilas bautismales muy diferentes. Con lo que, desde diferentes orígenes y por distintas trochas se llega a la misma conclusión: 'no'. Pero en los hechos concretos las repercusiones de los dos noes son las mismas. 

En resumidas cuentas, Pablo Casado y sus compañeros de «el no de los niños» va en dirección opuesta al consejo fuerte que envía Paco Rodríguez de Lecea: «Ha llegado el momento de pensar en grande, think big en la expresión de Keynes» en (clica aquí) Este gobierno merece crédito.  

El PP o el no de los niños