domingo 31.05.2020

Caramba con los resultados electorales

El problema no está en la obsesión por los 'partidos pequeños' sino aproximarse al otros se van empequeñeciendo....

El problema no está en la obsesión por los «partidos pequeños» sino aproximarse al por qué otros se van empequeñeciendo

Por supuesto, todavía es temprano para aproximarnos a los resultados electorales. Es muy pronto para distanciarse del arqueo final, especialmente de algunas aparentes sorpresas. Digo aparentes porque todo proceso electoral es también la conclusión de una serie de movimientos tectónicos que son anteriores al concreto cuadro de la expresión de las urnas. Sin embargo, incluso con el riesgo de caer en lo superficial expongo a los amigos, conocidos y saludados algunas cavilaciones. Que sin duda son insuficientes.

Primero. Ciertamente, el bipartidismo ha sufrido un sonoro cogotazo. Pero, ¿es prudente, a estas horas tan tempranas concluir que está definitivamente muerto? Tengan en cuenta que tal vez el ave fénix podría ser un galápago.

Segundo. Las llamadas sorpresas –esto es, la afloración de algunos movimientos tectónicos--  parecen ser la expresión de un malestar muy consolidado de los efectos de las políticas económicas y sociales, y de la degradación de las formas de la política española. De ahí podríamos concluir, arriesgadamente o no, que el movimiento de masas, producido durante estos años en clave social, ha tenido mucho que ver en los resultados electorales.

Tercero. Las formaciones a la izquierda del PSOE, en una u otra medida, han rentabilizado esos movimientos de masas a las que antes nos referíamos. Ahora bien, si el carácter de esa gran movilización social sostenida era de carácter resistencial es claro que –sin quitar mérito alguno a sus resultados--  el arqueo de sus consensos obtenidos es, asimismo, de resistencia. Por lo tanto, nos interpelamos a nosotros mismos: ¿cómo transformar la resistencia en proyecto alternativo en los terrenos sociales y políticos?

Cuarto. La izquierda del PSOE es probable que haga un grupo parlamentario en Europa. De ahí, suponemos ¿candorosamente?, que trabajarán en sede europarlamentaria con unos niveles unitarios. ¿En qué medida esa práctica unitaria en Estrasburgo puede favorecer una determinada relación unitaria en España? Y, contrariamente, en vez de ello ¿se volverá a las andadas? Esto es, los favorecidos por las sorpresas, ¿seguirán su combate soterrado para ver quién se lleva la corona de laurel en el territorio que está a la izquierda del PSOE? O, por el contrario, leerán sus resultados como expresión de la diversidad cultural que tendencialmente puede traducirse en itinerarios de unidad de los diversos.

Quinto. A todo esto, vale la pena que el PSOE tome buena nota de los resultados. Una pista para los grupos dirigentes del PSOE: el problema no está en la obsesión por los «partidos pequeños» sino aproximarse al por qué ellos mismos se van empequeñeciendo.

Caramba con los resultados electorales