sábado 14.12.2019

El descanso después del fin del mundo: Alberto Masa, escritor

POR_ConfesionesDeUnHombreRaquitico-copia-1136x1600Leo en un libro sensiblemente volcánico, de esos de estupor y naufragios, que "el objeto de todo trabajo es el descanso". Para que luego digan que no se aprende leyendo. Hasta novelas, porque ese libro que leo y que ya acabo es una novela, una confesión.

Alberto Masa escribe "cosas que hacen de alguien patriarca de una tormenta" (no lo digo yo, lo dice él, pero él no sabe que habla de sí mismo), las escribe como si el mundo se hubiera acabado y él ya lo supiera pero no le diera importancia, como si no hubiera más lector en el mundo que quien se deja arañar suavemente por el negro terciopelo de sus palabras acolchadas, escribe como si la novela que escribe no fuera una novela ni dejara de serlo mientras penetra en la conciencia consciente de quien le lee a él, al mismo Alberto Masa que se duele un poquito y nos agrede un poquito en la trama de instantes siguiente a ese instante en el que el mundo ya se ha desmoronado y sólo él y quien le lee sabe(mos) que nada de lo que haya ocurrido ha tenido lugar. Ni ocurrirá jamás más allá de ese espacio que es una cueva esperando a que se caiga a pedazos del techo de una cocina.

Alberto Masa escribe así, como si un lector pudiera asumir tanta luminosidad borrosa (y lo digo ahora que escribo esto escuchando a los estupefactos y estupefacientes Slowdive):

"He imaginado un poema de amor, es pobre, tiene frío. He imaginado un poema de amor a punto de tirarse por la ventana de su pieza. Al final, el pobre poema de amor se ha tapado con una manta. Nadie puede verlo. Los insectos que se encargan de devorarlo están ocupados con el pan que destila. He imaginado un poema de amor. Me pregunto si a estas horas estará ya muerto. Aun así se lo cuento a la proyección de una imagen tuya sentada enfrente de mí, mientras bebo café. Vive, quizás, en París. Está a tu lado y un buen día eyaculó en los músculos de una chica del pueblo, seguro que sabes quién te digo, la Rosa esa. Tengo ganas de contarte que, sin ti, todos los poemas de amor, muertos o no, vienen a beber té a mi lado.

[...]

Dios vuelve loco a cada persona que se le acerca con una pregunta a punto de ser emitida.

[...]

He oído a mi muerte decir que qué tal me viene hoy".

Epílogo de lo que vengo diciendo: el epílogo de la novela (porque esto es una novela, quiérase o no) creo que, a mi gusto, ya digo, es lo que pienso, sobra. Ese SMS suena a chiste, un chiste sin gracia en medio de una novela sin gracia pero llena de gracia. De la gracia de la literatura que tanto le gusta a Alberto Masa, de la literatura en la que nadan los sesos de Alberto Masa.

Alberto Masa: Confesiones de un hombre raquítico. 2016, Eolas Ediciones

(https://www.eolasediciones.es/catalogo/coleccion-caldera-del-dagda/confesiones-de-un-hombre-raquitico/)

El descanso después del fin del mundo: Alberto Masa, escritor