lunes 26.08.2019

Las dudas de Alianza Popular con la Constitución de 1978

Gonzalo Fernández de la Mora junto a Manuel Fraga en un acto electoral de Alianza Popular
Gonzalo Fernández de la Mora junto a Manuel Fraga en un acto electoral de Alianza Popular

Los actuales dirigentes del PP se llenan la boca defendiendo la Constitución al mismo tiempo que no son capaces de condenar el franquismo. Ni más ni menos porque son rehenes de su pasado

Ahora que la derecha anda revuelta con el franquismo y se acerca el cuadragésimo aniversario de la Constitución, conviene algo de memoria.

A la muerte del Dictador se plantearon varias alternativas que desembocaron en lo que se ha llamado la Transición Democrática. En síntesis, tres eran las que se barajaban: continuismo del Régimen; reforma o ruptura democrática. De las tres, se impuso la reforma apoyada por los sectores más progresistas de ese Régimen, que encabezó Adolfo Suárez, y un reconstituido y floreciente Partido Socialista.

No se habría llegado hasta ahí si en plena dictadura el Partido Comunista de España no hubiera logrado la hegemonía ideológica al conseguir que cuajara su Pacto por la Libertad y la Reconciliación Nacional que acabaron en la Constitución todavía vigente. El PCE no consiguió la ruptura que preconizaba, pero fue una pieza decisiva en la consecución de la democracia.

¿Qué era del PP por aquellas fechas? Pues nada, que no existía. Su predecesor fue la Alianza Popular de los “siete magníficos” nombre con el que los periodistas bautizaron a lo que era una federación de siete partidos con un ministro de Franco a la cabeza de cada uno de ellos. Tal era el guirigay que en las elecciones de 1977 AP consiguió 16 diputados, alguno de los cuales no pertenecía al partido. Vamos, que iban a su aire.

El Grupo Parlamentario de AP dividido por la mitad al votar la Constitución

Los actuales dirigentes del PP se llenan la boca defendiendo la Constitución al mismo tiempo que no son capaces de condenar el franquismo. Ni más ni menos porque son rehenes de su pasado. Veamos.

Previo al referéndum del 6 de Diciembre, las contradicciones en el seno de AP rompían todos los puntos de las costuras de su traje político. La Junta Nacional, en su reunión del 30 de Octubre de 1978, emitió un comunicado pidiendo el sí. Al día siguiente se votaba en Pleno. ¿Qué votó su grupo parlamentario? Pues 9 votaron sí (entre ellos Fraga y López Rodó), 2 se abstuvieron (Licinio de la Fuente y un tal Álvaro de la Puerta) y 5 votaron en contra (entre ellos Federico Silva y Fernández de la Mora). Y…¿qué ocurrió el día 6? Pues lo que ahora puede ser el electorado de la derecha se abstuvo más de lo debido o votó no jaleados por la parte de los siete magníficos que estaban en contra y ante las dudas de un Fraga que decía sí con la boca pequeña mientras a diario ponía palos en la rueda del carro democrático en su intento de unir a eso que él llamaba la mayoría natural.

Esa idea fructificó años más tarde con Aznar. Pero…¿qué votó don Jose María? Naturalmente este modesto periodista no puede saber tal cosa. Lo que sí se sabe son varios artículos periodísticos, de diferentes medios, donde afirman que un joven José María Aznar andaba predicando el no en sintonía con los Silva y Fernández de la Mora.

Sin pretender un análisis histórico que excede mis entendederas, queden aquí someramente reflejados ciertos hechos para conocimiento de la presente generación de políticos. Si bien los antecesores del PP tuvieron esas dudas, bien venido sea que sus cachorros se llenen la boca de Constitución antes que apuntarse a la estrategia de los Pavía o los Tejero.

Las dudas de Alianza Popular con la Constitución de 1978