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viernes. 01.07.2022

La necesidad del terrorismo

Mi niñez estuvo marcada por el miedo a los terroristas. Mi padre no sólo sufrió el terrorismo de ETA, sino también el de los GRAPO y de FRAP...

En otros medios ya he comentado que soy una víctima del terrorismo en segunda persona, pero mi niñez estuvo marcada por el miedo a los terroristas. Mi padre no sólo sufrió el terrorismo de ETA, sino también el de los GRAPO y de FRAP, viviendo casi pared con pared con los terroristas que le vigilaban para pegarle dos tiros en la cabeza. Mi padre tenía que llamar al trabajo en los años más duros de la actividad terrorista de estas organizaciones para informar que seguía vivo y que podría acudir a cumplir con su deber. Mi padre se tenía que tirar al suelo cada vez que quería ir a algún sitio en el coche por si le habían puesto una bomba lapa, como a muchos de sus compañeros. Mi padre se enfrentó a tiros en varias ocasiones con comandos de los GRAPO a finales de los años 70 y principios de los 80. Por eso tengo ganada la legitimidad para escribir lo que voy a escribir, la misma legitimidad que la AVT tiene para pedir venganza o que otras asociaciones tienen para perdonar a quienes les destrozaron la vida.

El 20 de octubre de 2010 ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. Este hecho debería haber congratulado a todos los españoles. Sin embargo, hay un sector de la población y de la clase política que no está muy feliz con el hecho de que en Euskadi no haya más muertos, que no haya más asesinatos. Cuando ETA anunció este cese de la actividad armada desde los sectores más extremistas del Partido Popular no dieron crédito a este gesto de los terroristas y pidieron la disolución de la banda y su desarme. Este hecho descubrió un desconocimiento total de cómo son los procesos de paz por parte de la derecha española. Cualquier proceso de paz tiene etapas, tal y como ocurrió en Irlanda con el IRA, por ejemplo. Pero ese analfabetismo es interesado y está cubierto de la pátina del electoralismo y los intereses propios.

Es indecente que el Partido Popular, una asociación política que ha sufrido en sus carnes los zarpazos del terrorismo etarra con el asesinato de multitud de militantes y cargos electos, siga azuzando y utilizando el terrorismo como arma electoral, como campaña de marketing para la captación de nuevos acólitos. Todo lo contrario que otras fuerzas políticas que también han sufrido asesinatos de cargos electos y militantes, las cuales sí que han apostado por dar pasos hacia la paz definitiva, el desarme y la disolución de la banda terrorista.

El Partido Popular necesita a ETA. El Partido Popular necesita del terrorismo de ETA. El Partido Popular necesita poder utilizar el terrorismo de ETA y a sus víctimas más radicales. La derecha española ha utilizado históricamente todo lo referido al terrorismo de ETA. Los predecesores del Partido Popular en el Movimiento Nacional franquista ya lo hacían. No hay más que recordar los intentos de agresión a ministros como Martín Villa o al Vicepresidente Gutiérrez Mellado en los funerales de los asesinados en la etapa pre-democrática. No hay más que ver cómo el heredero del franquismo utilizó el terrorismo de ETA como arma electoral para acabar con el gobierno de Felipe González. Aún me repugna el recuerdo de aquel acto en la Universidad Autónoma donde se le llamó asesino. Lo mismo ocurrió con el 11M. El PP afirmó que el atentado lo había perpetrado ETA cuando ya todo el mundo sabía que los responsables venían del yihadismo árabe. El anuncio de ETA de que finalizaba la actividad armada de forma definitiva fue un duro traspiés para el Partido Popular. Perdían una de sus bazas para atraerse a los votantes más radicales de la derecha. Por tanto, parece que el PP no está cómo con el escenario de paz en Euskadi; parece que el PP está deseando que ETA vuelva a matar para sacar a sus huestes a la calle y darles argumentos a sus mamporreros mediáticos. Muchos dirigentes del PP son tan miserables que prefieren que el dolor y la muerte vuelvan a las calles de España antes que dar pasos hacia la búsqueda de la paz.

Claramente las actuaciones del PP en contra del proceso de paz en Euskadi es una estrategia para ocultar su ataque hacia los ciudadanos al querer implantar su ideología económica neoliberal y su ideología política neofalangista. No estoy legitimando ni las manifestaciones de este fin de semana en Bilbao. Tampoco me muestro a favor de las reivindicaciones de la izquierda abertzale porque todo lo referido a ese mundo me da asco. Sin embargo, el gobierno de España tiene que dar pasos paralelos a los pasos que dan la banda y su entorno. No obstante, el PP está haciendo lo contrario, está dando argumentos a los más radicales para hacer de la vuelta a la lucha armada de ETA una reivindicación para los fundamentalistas abertzales.

El Partido Popular necesita a ETA, precisa que vuelva a retomar las armas. Con eso ya tendrían los dos pilares sobre los que basa su movilización ciudadana: terrorismo y unidad de España. Teniendo estos dos pilares el PP tendrá la cortina de humo perfecta para tapar las miserias a las que están llevando al pueblo español. Y no puede ser así. Los españoles debemos exigir que nuestro gobierno, independientemente de si lo aceptamos o no, dé pasos hacia el fin definitivo del terrorismo en España. No hablo de que se negocie, porque con los terroristas hay poco que negociar, pero se pueden dar pasos. Que los den y que dejen de pensar en su cuenta de resultados electoral.

La necesidad del terrorismo