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miércoles. 29.06.2022

Comprar la paz social

El precio que Rajoy está pagando por mantener la paz social está abogando por la impunidad hacia quienes deberían ser...

En todo el mundo están sorprendidos de cómo el pueblo español no provoca una revolución como la que estos días se está produciendo en Ucrania tras los destrozos que está haciendo Mariano Rajoy en su pueblo. Para mí esta situación de paz social es una irresponsabilidad por parte de los ciudadanos. La falta de movilización en un país donde más de 3 millones de personas, un 8% de la población, no percibe ningún tipo de ingreso y donde más de un cuarto de la población activa no tiene posibilidad de encontrar un empleo es sorprendente. Da la sensación de que el pueblo español es cobarde y sumiso a los abusos del poder, a los ataques constantes de un gobierno ilegítimo y miserable que se aprovechó de la desgracia de millones de españoles para asaltar el poder con un programa electoral falso y con falsas promesas, un gobierno que está sustentado por un partido político sospechoso de amparar a corruptos. ¿Cómo es posible que en este país las calles no estén ardiendo? La respuesta se halla en la economía sumergida, en esa pequeña economía que está salvando la situación desesperada de millones de españoles.

Los índices de economía sumergida en España alcanzan más de un 25% del Producto Interior Bruto. ¿Cómo es posible que ante esta cifra tan elevada el gobierno no haga nada para frenarla? Muy sencillo, con esa mano ancha el Partido Popular está comprando la paz social porque si se hiciera frente en serio al fraude fiscal, tanto al gran fraude como al pequeño, millones de familias se quedarían sin sus recursos económicos y los índices de pobreza extrema se dispararían. Esto haría que la gente que ahora recibe los golpes de este gobierno mezquino se echaría a la calle a pedir lo que es suyo. Respecto a los grandes defraudadores, ocurriría lo mismo, dado que evitar que las grandes empresas pagaran lo que tienen que pagar provocaría un mayor desempleo y más miseria de la que ya hay.

¿Quién no ha pagado un pequeño trabajo en el hogar sin factura? Como dicen los Evangelios, «quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra». Evidentemente, el no pagar los impuestos indirectos que gravan esa pequeña chapuza abarata el coste, pero es una irresponsabilidad y un fraude. Sin embargo, es un fraude comprensible. Con la bajada de salarios que ha promovido este gobierno basándose en una falsa competitividad de las empresas españolas es lógico que busquemos abaratar nuestros costes diarios. En una economía familiar en la que la avería de la lavadora supone un drama porque descabalga un presupuesto que tiene analizados hasta los últimos céntimos es normal que se busque el modo en que esa tragedia económica impacte menos en la economía de supervivencia a la que nos está abocando la política económica que ha impuesto el Partido Popular.

Lo que ya no es tan lógico es la actitud de las grandes empresas y las grandes fortunas. Hay una máxima que dice que los ricos lo son porque no pagan casi impuestos. Ellos se pueden permitir pagar a los grandes bufetes de abogados fiscalistas que bordeen constantemente las delgadas lindes entre el fraude y la ingeniería financiera. En las grandes empresas ocurre lo mismo. En un mundo en crisis económica donde la facturación bruta ha caído, los consejos de administración de estas grandes corporaciones buscan el modo en que sus beneficios netos no caigan. Lo hacen a través de la opresión a los trabajadores con despidos y bajadas salariales salvajes, y por medio del fraude fiscal.

¿Cómo es posible que el gobierno no ataque un problema que supone un impacto de 28 puntos de PIB? Cualquier gobierno serio buscaría el modo de combatirlo. Sin embargo, el Ejecutivo de Mariano Rajoy no hace nada. Es el precio que tiene que pagar para que las calles españolas no se conviertan en algo similar a las calles de Kiev.

España es un país donde somos unos irresponsables en lo referente a la recaudación del Estado. La picaresca española se ve acentuada en lo referido al pago de los impuestos. Esa irresponsabilidad hace que el gobierno de turno tenga que subir impuestos para no bajar la recaudación. Con esto no estoy justificando las políticas del Partido Popular, para nada. Sobre todo teniendo en cuenta que todas las medidas tomadas por Mariano Rajoy y por sus adláteres económicos son injustas y atacan a los mismos, a los trabajadores, a los parados y a las víctimas de sus políticas. Sin embargo, el hecho de que un 28% de la economía española se escape a la Agencia Tributaria es una irresponsabilidad. Estamos hablando de 287.000 millones de euros, cantidad que hubiera hecho que el Estado del Bienestar no se hubiera resentido después de los ataques frontales por parte del Partido Popular.

Es imposible que toda la economía sumergida salga a la luz. Lo hemos visto con la amnistía fiscal de Montoro que apenas sacó a la luz un 10% de lo no declarado. Mariano Rajoy no mueve un dedo. Sus ministros tampoco. Sin embargo, desde el aparato de propaganda del gobierno y de los medios de comunicación mamporreros que lo sustentan, se lanza el ataque hacia el pequeño autónomo y hacia el pequeño fraude. Voy a dar unas cifras que harán pensar a quienes piensan que la economía sumergida la provocan esos pequeños autónomos. Más del 70% del fraude fiscal viene de las grandes empresas o de las grandes fortunas. Lo dicho, los ricos lo son por algo. Las PYMES suponen un 17,05% y los autónomos apenas un 8,5%. Los fraudes no empresariales apenan suponen un 3%. Entonces, ¿quiénes son los responsables de la elevada economía sumergida? Las grandes empresas y las grandes fortunas, es decir, los grandes protegidos por Mariano Rajoy y su partido.

El precio que Mariano Rajoy está pagando por mantener la paz social es más alto que esos 33.000 millones de euros que supone el fraude de pequeños autónomos y de los no empresariales. El precio que Mariano Rajoy está pagando por mantener la paz social está abogando por la impunidad hacia quienes deberían ser el sostén económico de un país en crisis y con un 26% de parados y un 8% de la población en situación de pobreza extrema, sobre todo porque esas grandes fortunas y esas grandes empresas son corresponsables en la generación de esta crisis al pasar del capitalismo de producción al capitalismo de especulación salvaje. ¿A quién debería Mariano Rajoy apretar para que paguen impuestos? Evidentemente a quienes defraudan más 200.000 millones de euros al año. No obstante, Mariano Rajoy no moverá un dedo para que esto ocurra, sino que apretará a los pequeños autónomos o a quienes sin tener trabajo realizan pequeños trabajos a domicilio.

Es el estilo del Partido Popular, un estilo que va en contra de los ciudadanos, el mismo estilo de cualquier régimen autoritario.

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