domingo 17/1/21

Toxo y la cultura

En vísperas del Congreso Confederal de CCOO siento la obligación y el placer de dedicar este artículo como tributo a la labor de compromiso con la Cultura de Fernández Toxo.

Si hay un Secretario General de CCOO que desde el principio de su mandato decidió dedicar gran parte de sus esfuerzos a la cultura, y a vincularla directamente con el trabajo, para considerarla inherente al mismo, incluso como cultura del trabajo, éste ha sido en mi opinión, Ignacio Fernández Toxo. Unos días antes del Congreso Confederal de fines de junio 2017 que marcará su retiro como secretario general, siento la obligación pero, asimismo, el placer de dedicar este artículo como tributo a su labor de compromiso con la cultura, con la esperanza de que esa tendencia persista y, aún más, se pueda incrementar en el futuro con las nuevas inyecciones de sangre joven en el sindicalismo español, en este caso en las venas de CCOO.


Está claro que no puedo adjudicarme el haber estado en las Comisiones Obreras clandestinas de la era franquista, porque mi integración en este país como actor primero, se inicia en 1979, cuando traslado mi residencia a Madrid tras 15 años en Londres. En esos años previos a la constitución española de 1978, cuya aprobación me tocó cubrir con reportaje para la BBC, había logrado establecer en Inglaterra una sólida situación profesional de considerable reconocimiento y de resultados económicos como para pensar en un futuro en España como posible productor teatral. Mi labor en esos casi 15 años, se había desarrollado principalmente en la radio de la BBC, tanto en el ese momento poderoso Servicio Latinoamericano de la BBC, y también en los servicios en inglés, así como en televisión, cine, teatro y la universidad, al tiempo de desarrollar paralelamente una intensa labor periodística, en aquellos años, nada menos que con cuatro corresponsalías que trasladé conmigo de Inglaterra a España, con la mudanza.

Pero, sí, entonces puedo hablar de la propia experiencia de haber dedicado desde la década de los 80, más de 30 años a la cultura en España y en Europa, como dirigente sindical de un sector bastante comprometido en la política cultural estatal y local, al punto de depender en el desarrollo de la misma, su propia existencia como sector creativo y productivo. Hablo, por supuesto, del sector de los actores y de los bailarines, trabajadores artistas, reivindicadores notables del trabajo por cuenta ajena y del reconocimiento de la labor de creación. Lo cierto es que los primeros esfuerzos desde 1982 hasta el 2012, en España, como dirigente sindical, puedo decir que hubo otro secretarios generales y altos cargos de CCOO que hicieron también por la cultura. Recuerdo en la era de Marcelino Camacho, por ejemplo, varios dirigentes que así como se acercaban al sector de la cultura, a la vez, se resistían a aceptar que se creara otro sindicato representativo de los actores, con lo cual por un lado trataban de conquistar el sector (que en gran medida estaba integrado en CCOO desde la desaparición del sindicato vertical) y por otro lado, entablaban una competencia a veces hasta desleal con quienes ya concebíamos un sindicato aparte como una necesidad de supervivencia. En la época de Antonio Gutiérrez hubo de todo, en una apertura de criterios menos dogmáticos. Desde su compromiso personal como secretario general con la aceptación de otro tipo de organización sindical confederada o asociada, hasta la poca coincidencia personal con los dirigentes de la federación respectiva, alimentada por un sentido de competencia y hasta cierto rechazo a que pudiera ejercer representatividad otra organización independiente de CCOO y de UGT. Cierto es que la cultura desde la secretaría general seguramente debido a la formación universitaria de Antonio Gutiérrez, y a su pasión por la poesía, tal vez por haber nacido en la Orihuela de Miguel Hernández, ostentaba una consideración prioritaria de atención y respeto para con los representantes de los profesionales artísticos, aunque no trabajáramos entonces dentro de esas federaciones sectoriales de CCOO. Otro tanto, pero en una concepción particular y más personal en la época de José Ma. Fidalgo, en la que se podía llegar a acuerdos puntuales, quizá también por la misma formación académica del secretario general, pero en cuanto se llegaba a líneas políticas no coincidentes, he de reconocer que tampoco se interfería, o se miraba para otro lado. Por ejemplo, el apoyo a la política de Zapatero poco después de asumir la presidencia de gobierno, que cumplió su compromiso con el No a la Guerra que había estado en los ADN de la mayoría de los actores sectorialmente, así como en toda la cultura, los sindicatos, partidos políticos y hasta la ciudadanía en general. Sin embargo, aparte de diferencias de criterio y cabreos particulares con Fidalgo, durante su segundo mandato, a partir del 2004, los que no veníamos del metal, descubrimos el verbo claro y directo, con unas dotes de oratoria que obviamente estaban basadas en la lectura, del secretario de Acción Sindical y Políticas Sectoriales, que era gallego y sí provenía de las lides metalúrgicas.

bosso toxoPero, por eso mismo, por no venir de la formación académica, el caso de Ignacio Fernández Toxo, cuando pasa a ser secretario general en 2008, es muy especial por su compromiso sistemático con el tema cultural y con el lanzamiento constante de líneas más que paralelas, convergentes, en cuánto al trabajo y la cultura, como forma de incentivar la cultura del trabajo. Rescatando así del fondo de la historia sindical el nexo definitorio entre universidad, formación académica, educación, cultura y trabajo. Bien es cierto que desde el comienzo contó con un equipo comprometido con el tema sea desde el Centro de Estudios Sindicales, la secretaría de Comunicación y la misma Fundación Ateneo 1º de Mayo, que en un período inicial convocaba reuniones periódicas con los responsables de Cultura de las distintas zonas geográficas del estado español para coordinar planes y actividades. (En la imagen Jorge Bosso e Ignacio Fernández Toxo en el acto Acuerdo Unión de Actores. Fundación 1º de Mayo).

Lamentablemente, la crisis llegó también a afectar la economía de los sindicatos que coincidentemente con lo que vivía el país tuvieron que ajustar los cinturones en cuanto a la celebración de reuniones numerosas, y actividades consideradas caras. No obstante, la mecha ya había encendido y así hemos podido ver como se han incentivado actividades culturales o encuentros de intercambio con sectores de la cultura sea locales, o de otras comunidades en lugares de Estado español que van desde Cataluña, Euskadi y Galicia, entre otros por el norte, hasta la Extremadura y Andalucía, pasando por las dos Castillas, Aragón o el Mediterráneo. En algunos lugares las actividades en relación con la cultura fueron modestas, y no siempre contaron con la respuesta de público necesaria, como para impactar, pero eso dependía también de la propia implantación de la actividad sindical en cada región.                               

Al principio del mandato de Toxo recuerdo perfectamente unas jornadas de universidad y trabajo celebradas en hotel habitual de actividades modestas de CCOO en la calle de Atocha. Así desde la influencia confederal también algunas federaciones inyectaron a sus reuniones específicas o congresuales con partes dedicadas a la cultura. Vuelvo a dar fe, como puede ser en el caso de la Federación de pensionistas, a la que últimamente me siento sentimental y directamente cercano, las lecturas de poemas o las reuniones con personajes de la cultura fueron más de una vez celebradas, creo que, a sugerencia de la secretaría general confederal, o de su entorno.

Desde la crisis que nos afectó a todos también las convocatorias intercambiantes entre el sindicato y el mundo de la cultura comenzaron a frecuentarse, como vasos comunicantes. Gente de la cultura en apoyo decidido a las medidas de fuerza incluso la huelga, o la dirección del sindical, donde ya no sólo se podía ver a actores conocidos, músicos y cantantes famosos, bailarines, sino también a escritores, pintores, es decir toda la paleta de las disciplinas artísticas conformando el abanico cultural en su conjunto, con el aspecto más reivindicativo, incluyendo también a representantes del deporte, como otra parte de la cultura.  Pero, es que a su vez se ha podido ver también a los dirigentes sindicales apoyando decididamente las demandas del sector de la cultura, desde el IVA, hasta el espinoso tema de la propiedad intelectual a veces con puntos de vista diferentes en ciertos sectores sindicales. Qué decir de la intensa actividad de esa Fundación 1º de Mayo, que ha continuado aún a pesar de los recortes, y ha logrado lo que puede ser la instauración de la celebración del clásico Día del Trabajador, más que con una manifestación con un programa mensual de actividades del Mayo de la Cultura y el Trabajo.    

En lo personal, como dirigente sindical de una entidad independiente de CCOO, pero individualmente un afiliado más de este sindicato he disfrutado escuchando las disertaciones de Ignacio Fernández Toxo, como así también contribuyendo a una actividad o movilización, con un poema, o la aportación de gente representativa de mi sector. Más de una vez, los actores me han comentado lo claro que les resultaba su discurso, al que escuchaban atentamente aún sobre tema cultural, con toques de magisterio. Y a los actores se les conoce más por su celo para hacerse escuchar que por escuchar a los demás. Mérito de Toxo exclusivamente.

Y finalmente, no puedo dejar de señalar el momento cumbre de mi mandato como secretario general de los actores, en la complementación cultural y documental de mi sindicato y CCOO, en el repaso de tantas reuniones y encuentros algunas veces multitudinarios.  Fue un día de mayo de 2010, cuando tras algunas negociaciones, en la sede de la Fundación Abogados de Atocha, Ignacio Fernández Toxo y quien ésto escribe firmábamos el acuerdo Cultural sindical entre la Confederación de CCOO y la Fundación 1º de Mayo, y la Unión de Actores de Madrid, y la Federación de Artistas del Estado Español, con sus respectivas Fundaciones de Artistas e Intérpretes, que yo presidía. Ese fue un acuerdo de actividades culturales, sociales y sindicales, entre una Confederación que representa a un millón de afiliados, trabajadores de todos los sectores en España, y un sindicato de actores de Madrid, de algo más de 3.000 afiliados, y unos 6.000 en el ámbito estatal. Para mí, definitivamente, el ejemplo claro de la cultura de la solidaridad y la humildad, en un acuerdo en igualdad de condiciones, de la conducción de la Confederación de CCOO, con Ignacio Fernández Toxo, para con trabajadores de la cultura, que también se reconocían en su propia cultura del trabajo. Ha habido cambios y seguramente habrá otros, pero lo dicho, ojalá que CCOO siga esa apuesta directa por la cultura como política sindical prioritariamente necesaria.

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