miércoles 25/11/20

El IVA de sube y baja en el cine beneficia más al Gobierno que a quienes lo sufren y lo pagan

Íñigo Méndez de Vigo | Ministro de Educación, Cultura y Deporte
Íñigo Méndez de Vigo | Ministro de Educación, Cultura y Deporte

En los momentos actuales de España a quien más beneficia es al gobierno que la anuncia como una concesión especialísima, después de haberse “beneficiado” ya con cerca de 1000 millones de euros con la recaudación del IVA cultural

Este gobierno debería ser considerado seriamente para su aceptación en el gremio de los titiriteros, o tal vez de los prestidigitadores, aunque en absoluto logre tener magia, porque en términos de manipulación han hecho cumplidos méritos. Han anunciado por fin, al terminar septiembre, que van a rebajar el IVA al cine al 10 por ciento, desde que ellos mismos lo habían subido en 2012, al 21% una de las cuotas más elevadas de Europa.

Ya habían hecho lo mismo en cuanto a la reducción del IVA en los espectáculos en vivo cuando empezaba el verano, de este año 2017, y ahora lo han hecho con la cinematografía cuando comienza el otoño, lanzando su anuncio con respecto a presupuesto del 2018, claro porque es imposible hacerlo con efecto inmediato, aunque pareciera lo contrario... cuando aún tienen que ponerse de acuerdo ellos mismos. Porque en este gobierno, la sonrisa de Cultura la tiene muy difícil con la agria cara de Hacienda, que se autocomplace con ingresos en sus arcas, provenientes de los que menos tienen.

Es decir que anuncian que bajan lo que subieron, en términos de IVA, después de cinco años de grandes pérdidas para los exhibidores y grandes ganancias para el chringuito del ministro Montoro, que cuando le conviene, recuerda a todos que representa al Erario Público. El mismo erario de todos, del que no obstante, se atrevieron a extraer los fondos para el pago de los derechos de comunicación pública, de la propiedad intelectual correspondiente a todos los creadores y productores no sólo del cine, sino de todo el espectro artístico de este país. HASTA QUE UN TRIBUNAL DE JUSTICIA EUROPEO lo llamó al orden con firmeza y retroactividad, por tamaña arbitrariedad. Porque, además, con esa desmedida medida exoneraban del pago a los fabricantes de todos los aparatos de grabación y reproducción que son los “usuarios” a quienes se refiere la Ley de Propiedad Intelectual. No el ciudadano de a pie, a quien los mercaderes de esta era terminarán repercutiendo cualquier gravamen, de todas maneras. El ciudadano de a pie, que no es el “usuario” porque no especula con la creación y producción de otros, sino que sólo la disfruta. El ciudadano de a pie, que en este país paga en términos porcentuales impuestos más elevados que las grandes fortunas, y las grandes empresas.

Pero volviendo al anuncio del IVA, se puede decir que el gobierno, al igual que utiliza a su gusto y antojo los datos de desempleo, para extraer con empecinado dolor alguna nota positiva, así también usan para el resto de los anuncios “positivos”, el calendario estacional con prestidigitación y alevosía. En el caso del cine, además, con clara premeditación, el gobierno mandó al emisario ministro de Cultura Méndez Vigo, para que lanzara su anuncio en la plataforma internacional más apropiada, en España, como es el comienzo del Festival de San Sebastián. Terreno más que apropiado en cuanto a celebración y beneplácito del Ministerio en ese Festival como es la inauguración de San Sebastián porque es donde se realiza la entrega del Premio Nacional de Cinematografía. O sea, Terreno fértil para que florezca la noticia.

Es la confirmación de que funciona su estrategia con criterio empresarial publicitario, al anunciar con fanfarria todo lo buena que es la medida para el sufriente cine español, después de que ellos mismos lo hayan condenado a un castigo más durante 5 años, en los que se han recortado ayudas . Porque, claro esta medida, que reiteramos se propone para el año que viene, en unos presupuestos que cada vez le cuesta más aprobar al gobierno, es una que puede o debe contar con el respaldo total del espectro parlamentario. Porque es una medida que han exigido los partidos de la oposición, durante estos años los partidos de oposición. Es decir, exactamente desde que el gobierno adoptó la subida al 21% en 2012.

Ahora bien, ¿en qué medida real esto ayuda a la cinematografía española? No hay duda que va a mejorar el margen de ingreso de los exhibidores que exhiben no sólo el cine español, sino también el que se produce en todo el mundo, especialmente de los Estados Unidos. No vamos a negar que lo pedían todos los sectores hasta el cansancio desde hace 5 años. Y es algo que todos reclamaban porque también repercute con la reducción en el precio de las entradas para el público en general, que se va a ver beneficiado con el 11 por ciento de lo que está pagando hoy. Se ha visto que el precio de las localidades sí ejerce una influencia en la concurrencia a ver cine, y que cuando se rebaja, el público aumenta en forma considerable, pero no sólo para ver cine español.                                                                                                                                         

Sin embargo, esto pretende quitar hierro al mal más flagrante del cine español que es la precariedad de sus ayudas estatales y fiscales, porque en realidad, España puede tener la rara vanagloria, nunca mejor dicho, de ser uno de los países europeos que menos ayuda a su cine. Hábilmente, el gobierno ha utilizado a su entramado mediático para envenenar al ciudadano de a pie que sufre todas sus medidas restrictivas y laborales, con la falacia de que la gente de cine de este país vive de las subvenciones, para justificar su política. Nada más alejado de la realidad, ya no sólo en el sector de los actores y técnicos de sobresaliente capacidad profesional, que dependen de que los contraten para trabajar, sino también de los productores que son los que contratan. Porque al ser estos productores los que no reciben las ayudas, y aunque se hayan anunciado mejoras en el ámbito fiscal, como para apaciguarlos, al ser el titular de Hacienda en este gobierno mucho más poderoso que el de cultura, y no poder disimular la poca simpatía que le inspira el sector, esas desgravaciones sean insuficientes para poder siquiera ser consideradas sustitutivas de la carencia de ayudas directas a la producción.

Por tanto, si la anunciada rebaja del IVA sube y baja en este gobierno sólo ayuda un poco a los exhibidores, en España, y algo también a los espectadores, con una rebaja en torno a los 70 céntimos sobre una entrada de un precio de 7 euros… ¿A quién más ayuda esta medida?

Pues, en los momentos actuales de España a quien más beneficia es al gobierno que la anuncia como una concesión especialísima, después de haberse “beneficiado” ya con cerca de 1000 millones de euros con la recaudación del IVA cultural, que han llevado a cabo desde 2012. Esto es, según datos de fuentes oficiales “extraoficiales”, unos 200 millones de Euros por cada año.

Cierto o no, el ministro de Cultura, a la sazón portavoz del gobierno actual con esa labia y simpatía que adiestró durante años en su no mala gestión mediadora en el Parlamento europeo, intenta señalar los beneficios para todos de las medidas aprobadas por su gobierno. Buenas cortinas de humo en circunstancias más normales, pero que pronto se diluyen en el aire ante la magnitud de las circunstancias actuales de un gobierno gravemente herido por la corrupción, y las consecuencias de su incapacidad política frente al problema secesionista de Cataluña. Una Comunidad autónoma que no tiene comparación con el resto de las comunidades españolas en las ayudas que aporta a la cultura y a su propio cine, y que porcentualmente en términos de producción, pueden considerarse incluso superiores a las del Estado Español. 

El IVA de sube y baja en el cine beneficia más al Gobierno que a quienes lo sufren y lo...