miércoles 16.10.2019

El no de Grecia es un sí a Europa, pero no a esta Europa

La salida de Grecia del euro y de la UE tiene importantes dificultades jurídicas, a las que se presta poca atención.

Captura de pantalla 2015-06-30 a las 14.47.03La convocatoria que ha hecho del referéndum el Gobierno griego ha irritado sobremanera a los empleados del capital financiero que ocupan los puestos de mando de la troika. Ahora, en plan policía bueno, entra en campaña el presidente de la Comisión diciendo que un no de los griegos es un no a Europa y, por tanto, viene a decir, implicaría la salida de Grecia de la Unión Europea. Una más de las mentiras de unas autoridades europeas irresponsables, miopes y fanáticas, movidas por el deseo de venganza contra un pueblo que ha osado elegir libre y democráticamente a un gobierno que se opone a la pertinaz lucha de la oligarquía europea contra los trabajadores de todas clases en su intento de acabar con el Estado Social de Derecho.

Las mentiras son muchas y no dejan de ser repetidas por sus voceros en medios de comunicación que controlan (la mayoría). Sería bueno que la mayoría de la población europea supiese que en 2009, cuando se descubrió que el partido hermano del PP, con la ayuda del banco Goldman Sachs, había estado durante años falseando las cuentas públicas, la enorme deuda pública griega en su mayoría estaba en manos de bancos alemanes y franceses y también, aunque en menor medida, españoles. A partir de entonces empezaron los rescates por parte de la UE, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional (la troika) a cambio de que en Grecia se eliminase en la práctica la negociación colectiva (que provocó una reducción brutal de los salarios), se despidiese a empleados públicos (con consecuencias terribles en sectores como la educación o la sanidad), se redujera la cuantía de las pensiones (lo que trajo un empobrecimiento de gran parte de la población), se facilitase el despido (con lo que el desempleo aumentó a niveles dramáticos), entre otras cosas. Decían que con esa receta volvería a renacer la actividad económica tras una leve caída del PIB. Pero no ha sido así, sino que la deuda aumentó y el PIB ha caído en casi un 25 %. Lo mismo que ha ocurrido siempre cuando se ha aplicado esta medicina, no hay sino recordar el ejemplo de América Latina de los años 80 y 90 del pasado siglo. Pero mientras el pueblo griego se empobrecía, en 2013 ya los bancos se habían desprendido los títulos de la deuda después de haber sacado de ella pingües beneficios para endosárselos a los Estados Europeos. Es decir, el rescate fue de los bancos, no del pueblo griego.

La salida de Grecia del euro y de la UE tiene importantes dificultades jurídicas, a las que se presta poca atención. En primer lugar hay que dejar claro que los Estados Miembros de la UE no pueden expulsar a uno de ellos. Tal posibilidad no está prevista en el Tratado de Lisboa. En segundo lugar, el Eurogrupo no puede echar fuera del euro a un Estado Miembro sin al mismo tiempo echarle de la Unión, cosa que se acaba de decir no es posible. Con la legalidad actual en la mano, la retirada de la UE de un Estado, en este caso Grecia, tiene que ser decidida por el propio Estado de acuerdo con sus normas constitucionales (art. 50 TUE). Se abriría entonces un periodo de negociaciones para decidir los términos de la retirada y el estatus futuro de las relaciones de ese Estado con la Unión. Un periodo que podría durar hasta dos años.

El Gobierno griego una y otra vez ha insistido que quiere seguir formando parte de una Unión Europea, que tiene como finalidad “promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos” (art. 3.1 Tratado de la Unión Europea), así como que “teniendo presentes derechos sociales fundamentales como los que se indican en la Carta Social Europea […] tendrá como objetivo el fomento del empleo, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo a fin de conseguir una equiparación en vía del progreso” (art. 151 Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea). Son las autoridades de la troika las que están actuando contra los Tratados al imponer al pueblo griego políticas  que están generando desigualdad, pobreza, sufrimientos y exclusión social. El Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa, que es el órgano encargado de la aplicación de la Carta Social, ha establecido que son contrarias a la Carta las medidas que han dado lugar a una brutal reducción de las cuantías de las pensiones del Sistema de Seguridad Social griego. ¿Quiénes son entonces los antieuropeos? 

El no de Grecia es un sí a Europa, pero no a esta Europa