miércoles 11.12.2019

CCOO y UGT, el riesgo de ser instrumentalizados por el procés

Muchos afiliados y afiladas de CCOO y UGT hemos sentido la incomodidad de que las siglas de nuestro sindicato sirvieran para reforzar la estrategia del secesionismo

Desde el principio quiero aclarar que mi opinión sobre la actividad y el papel de los sindicatos no es neutral, ni probablemente objetiva. Estoy afiliado a CCOO y he formado parte de sus órganos de dirección en todos sus niveles, desde el ámbito de una comarca, el Valles Occidental (Catalunya), hasta la Secretaria General de una de las federaciones estatales de industria de este sindicato. Me siento parte de los éxitos, fracasos, aciertos y errores que el sindicalismo confederal de CCOO y UGT pueda haber cosechado durante varias décadas. 

Como en todas las organizaciones y colectivos, la historia del sindicalismo en España ha tenido momentos y periodos más exitosos que otros. Momentos en los que los y las sindicalistas hemos recibido unas veces el reconocimiento y el elogio mayoritario de la sociedad por nuestra función y acción, mientras en otras la crítica, incluso a veces un ataque furibundo con el claro objetivo de encerrarnos en el baúl de los recuerdos. Pero podemos afirmar que no lo han conseguido, por suerte para la clase trabajadora y para la democracia. 

CCOO y UGT, como toda obra humana, han tenido y tendrán sus luces y sombras. Han vivido y vivirán éxitos, y también fracasos, aunque éstos pueden dejar de serlo si se corrigen a tiempo y de ellos se aprende para mejorar. En esta línea hemos podido ver hace unas semanas cómo afiliados y afiliadas de ambos sindicatos, hemos expresado, la gran mayoría en privado, nuestro desacuerdo con que nuestro sindicato se hayan comprometido en la convocatoria de la manifestación celebrada en Barcelona el pasado 15 de abril convocada por L’Espai Convivència i Democràcia. Lo considerábamos un error importante.  

Muchos afiliados y afiladas de CCOO y UGT hemos sentido la incomodidad de que las siglas de nuestro sindicato sirvieran para reforzar la estrategia del secesionismo, que pretende presentar el conflicto que estamos padeciendo en Catalunya como la batalla de unos demócratas, ellos, frente a los no demócratas, todos los demás. Tuvimos las sensación de que nuestro sindicato era el “paga Fantas” de una fiesta muy alejada de representar la pluralidad de su afiliación, que por suerte es amplia en relación a las opciones políticas, ideológicas, religiosas, etc. etc. Y también plural en cuanto a la afirmación  identitaria, tan presente hoy por desgracia en la sociedad catalana, una deriva que el sindicalismo ha aprendido a lo largo de la historia que nunca ha aportado nada bueno y sí muchas desgracias para la clase trabajadora.

Catalunya vive una realidad compleja, donde la política de las esencias ha invadido año tras año todo el espacio político, social, institucional y asociativo las 24 horas del día y los siete días de la semana. Parece que se hayan bloqueado todas las neuronas de la sociedad, invadidas por una realidad cada día más sectaria y preñada de emociones, de signos y gestos, de ilusiones imposibles, de fantasías, lo que ha conseguido romper o poner en crisis a la mayoría de las organizaciones sociales, políticas, de las entidades e instituciones catalanas. El sindicalismo debería intentar evitarlo con todas sus fuerzas. 

Sabemos también, y precisamente éste es también el discurso público en estos últimos días de los máximos dirigentes de CCOO y UGT de Catalunya, que para superar esta situación necesitamos toneladas de tolerancia, de dialogo y de moderación. Y el sindicalismo podría y debería ser un agente fundamental para construir esos puentes tan necesarios. 

Pero, para conseguirlo, también sabemos que es imprescindible preservar ese bien tan esencial que es la autonomía sindical, y evitar el riesgo, siempre presente, de ser instrumentalizados. Algo que precisamente bastantes afiliados de CCOO y UGT percibimos ese 15 de Abril de 2018, aunque la mayoría pudiéramos compartir nuestro radical desacuerdo con la situación que están viviendo los nueve dirigentes políticos en la cárcel. Pero en absoluto nos sentimos representados por ese mar de color amarillo  ni con al grito de “¡Puigdemont President!”. 

Esperemos que ambos sindicatos, también en Catalunya, consigan desde su autonomía, como subraya, acertadamente, la Declaración de CCOO y UGT ante la nueva coyuntura catalana 11 de abril de 2018, ser un actor principal en: “la recuperación de espacios de convivencia social y normalización política, en Catalunya y en España” y superar todas las dudas creadas por situaciones como la vivida el pasado 15 de abril. 

CCOO y UGT, el riesgo de ser instrumentalizados por el procés