lunes 01.06.2020

Vaticinios mágicos

El País ha publicado con veinte días de intervalo, los resultados de dos encuestas electorales realizadas por Metroscopia.

 “El de los votos es un mercado más, con sus reglas y normas. Los poderes intervienen a su manera para asegurarse el negocio. En este mercado, un resultado electoral siempre acaba produciendo un resultado político, que al final es lo que se comenta en la actualidad.”

Jaime Miquel


Con una frecuencia nada usual, cuando todavía no hay fecha de convocatoria para las elecciones generales, El País ha publicado con veinte días de intervalo, los resultados de dos encuestas electorales realizadas por Metroscopia (sendos Barómetros Electorales julio de 2015, los días 5 y 25)

A modo de frontispicio el blog de Metroscopia en El País se encabeza con el siguiente lema:

“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros.

Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...”.

La sustitución del dispositivo usado en la metáfora (termómetro en vez de barómetro), ya de por sí advierte de la intención de reforzar la supuesta “cientificidad”-y por consiguiente la objetividad y neutralidad- de los aparatos de medición, ya sirvan estos para calibrar temperaturas, presiones, grados de humedad o estados de opinión; y ya sean simples como los termómetros de mercurio, ya sean costosos, sofisticados y complejos como los que pretenden predecir resultados electorales.

No es este el lugar ni la ocasión de cuestionar la validez de esa analogía, pero si cabe decir algo acerca de la supuesta precisión de uno de esos artilugios de medición, a tenor de lo que se deduce del análisis de los resultados de los dos sucesivas encuestas de Metroscopia a las que se ha hecho referencia al principio.

La última de ellas da pie a la habitual comentarista de El País Anabel Díez para fabricar el siguiente titular:”PSOE y PP se resisten a dejar paso a Podemos y Ciudadanos” y para cerrar su comentario concluyendo que estamos en camino de una versión corregida al alza del “bipartidismo imperfecto”.

Pero como siguiendo el lema del frontispicio de Metroscopia a lo que uno ha de atenerse es a los “datos” que, a diferencia de los análisis, “son los mismos para todos”, veamos que nos dicen al respecto.

Según la encuesta publicada el 25 de julio, entre esta fecha y la de las anteriores elecciones generales el PP habría perdido 5,4 millones de votos (quedándose ahora en la mitad de los obtenidos hace 4 años) y a su vez el PSOE se habría dejado otro tanto (5,5 millones) desde su última victoria en 2008, para perder ahora “tan solo” 1,2 millones, más de la sexta parte de los cosechados cuando perdió el gobierno en 2011, es decir cuando pareció tocar fondo con su pérdida de 4,3 millones.

Es decir que entre ambos polos en conjunto, el bipartidismo se ha quedado en la mitad, al registrar un descenso desde que se hizo innegable la crisis (2008) de 10,4 millones de votos, de los cuales algo más de la mitad (6,3 millones) corresponden a votantes huidos del bipartidismo en el periodo más reciente (de 2011 para acá).

¿Bipartismo imperfecto? o ¿bipartidismo dimezzato? Ustedes dirán.

Y veamos por fin qué sucede con la precisión de lo medido

Según se deduce de las dos encuestas de este caluroso julio, más que de volatilidad del voto habría que hablar de volubilidad de los votantes. En poco más de dos semanas ( 20 días de por medio) PODEMOS habría perdido casi 1,4 millones de votos (más de un tercio de los que contaba a principios de mes), mientras que el partido de Sánchez habría cosechado 720 mil votos más, lo que equivale a haber recuperado en tan solo 20 días el 60 por ciento de lo perdido en los 4 últimos años. ¿Cataclismo en el emergente? o ¿Mágica recuperación del sempiterno favorito del periódico global?

De otro lado, aunque siempre a partir de los mismos “datos”, el PP que entre las generales de 2011 y las municipales de ese mismo año perdió a favor de las primeras-  como suele ser habitual en esos dos tipos de elección tan distintos- 2,4 millones de votos, en esta ocasión, de ser válidos los resultados del barómetro de 25 de julio, solo se habría visto erosionado en poco más de 600 mil, o sea la cuarta parte de lo perdido en 2011.

¿Y qué decir del “partido naranja”, que entre las pasadas municipales de mayo y el barómetro de 25 de julio habría más que duplicado sus resultados al pasar del escaso millón y medio de votos recontados en las municipales a los 3,7 millones que le atribuye dos meses después la encuesta de Metroscopia?

Portentosa recuperación tras el hundimiento sufrido anteriormente cuando, según esas mismas encuestas, en tan solo dos meses-entre abril y junio- habría perdido la mitad de su clientela pasando de ¡4,5 millones de votos! a 2,2. No es pues extraño que tal recuperación tardía le lleve a decir a la mencionada comentarista que “Ciudadanos se sitúa como socio preferido de socialistas y populares”

Cifras pues que leídas en porcentajes apenas sugieren nada, expresadas en números absolutos nos hacen dudar seriamente de nuestras facultades perceptivas: ante tales movimientos telúricos en nuestra realidad política, ¿qué hacemos todos los días hablando del grado de más que hoy marcan los termómetros con respecto a lo que alcanzaron ayer?

Aunque bien pudiera ser que, como ha dejado escrito otro comentarista (Salvador Giménez) en el blog de Jaime Miquel&Asociados en el diario Público, “PRISA, a través de METROSCOPIA, quiere influir y con esta última entrega evidencia que su apuesta va en serio”.

Vaticinios mágicos