miércoles 01.04.2020

Gobierno Sánchez: azar y necesidad

“La antigua alianza se rompió; el hombre sabe que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, de donde apareció por casualidad. Ni su destino ni sus obligaciones están escritos en ninguna parte”.

Jacques Monod Wikipedia


Los vericuetos de la política para convertirse en Historia o para adaptarse a su curso son impredecibles

Hace ya años, un ingeniero experto en dinámica de fluidos, me advertía con lenguaje muy poco científico: “el agua es muy ‘hijadeputa’, colándose busca siempre el camino para salir por donde menos te lo esperas”.

Mi admirado y nunca bien ponderado Javier Pérez Royo, dentro de los excelentes artículos que ha escrito en este último año, ha publicado dos que desde mi punto de vista no podían ser más desacertados. El tema, y casi hasta el título, son coincidentes: una loa a la política, cosa que por otra parte comparto: ¡Qué bonita es la política!

En el primero- casi una (paradójica) bienvenida al 155 al traer consigo su aplicación la convocatoria de elecciones en Catalunya por obra de Rajoy-, olvidaba el ‘pequeño detalle’ de la existencia de los ya por entonces encarcelados, a los que enseguida pasarían a sumarse una nutrida lista de cargos elegidos en aquellas: es decir la simultanea –y funcional- judicialización de la política.

En el segundo, pese a que la serie de sucesivos artículos que tras el primero publicó desmentían por completo la tesis sobre la ‘guapura’ de la política, vuelve a la carga con unas consideraciones festivas aunque un tanto banales –sobre todo teniendo en cuenta el rigor que siempre acompaña a sus publicaciones, muy especialmente a sus libros-, sobre la inviabilidad de aplicar el método científico a realidades en las que –como sucede con la política- concurren innumerables variables, muchas de ellas azarosas.

Cierto es que ese método está completamente ausente del quehacer habitual de los ‘politólogos’ que han colonizado los medios de comunicación –en especial el espacio de las tertulias-, pero eso no quiere decir que el análisis político –muy distinto a las predicciones de los astrólogos-, deba prescindir del método científico, por más que en la esfera de las ciencias sociales -incluida la economía- la cientificidad no haya de medirse, exclusiva ni principalmente, -como sí ocurre en otras ciencias- por el manejo de algoritmos o de sofisticados modelos matemáticos.

Hace casi un año, una moción de censura al gobierno de Rajoy fundamentada en razones de peso prácticamente idénticas a las que han servido para que ahora saliese adelante, cosechó un fracaso en el Congreso. La semana pasada en cambio, no solo acabó triunfando sino que se saldó con una coincidente toma de posesión del nuevo Presidente y del nuevo President, ¡en la misma fecha y hora!

Tan verdad es que en 2004 Zapatero no habría ganado las elecciones sin los atentados del 11-M, como que Sánchez no sería hoy presidente si no hubiese sido por el apoyo de los “separatistas” (por usar la ‘jerga derechona’).

La derecha que sabe eso muy bien, aunque sea para construir con ello su paranoico ‘fake relato’, centrará de nuevo su estrategia comunicacional sobre la antedicha constatación.

El gobierno Sánchez en esta etapa tendría que priorizar mucho sus acciones, centrándose en dos o tres cosas, muy importantes y por encima de todas las demás.

1. Su principal finalidad será conseguir consolidar (e incluso mejorar) para las próximas elecciones una mayoría parlamentaria como la que tiene (que no es una mayoría de izquierda, recuérdese). Según las encuestas de “la víspera”, esa mayoría la tendrían por sí solas la derecha ‘nacional’ propiamente dicha (PP+C’S).

2. Aunque solo fuese por lo anterior, deberá encauzar la solución de la “cuestión nacional” y en primer lugar el conflicto con Cataluña, emponzoñado deliberadamente por la acción combinada y desde hace ya mucho tiempo de PP+C’S; que centrarán toda su acción desestabilizadora en este frente (invocando y reeditando si fuese preciso el “terrorismo antiterrorista”). ¡Ojo! pues con las cloacas y las policías políticas y sus ‘plumillas’ que han venido trabajando –y en ello siguen- para aniquilar al ‘enemigo político’

3. Gestos acertados y eficaces en tanto símbolos; en vez de gesticulaciones más o menos pueriles y sobreactuadas. Sobre todo en relación con los dos puntos antedichos.

A ese “programa” o más bien esqueleto de una ‘hoja de ruta’ se le podrá tachar de electoralista (y en cierta medida no sin razón, porque lo es); pero pienso que en este caso esa opción está más que justificada porque las circunstancias son de “supervivencia” no de otra cosa.

Y, ¡atención a los sectarismos!, de los que nadie está libre

Irak con su guerra amparada en una “fake new” -armas de destrucción masiva- acabó siendo la tumba política de Aznar y de tantos otros.

Catalunya puede ser (si es que no lo ha sido ya), la tumba política del PP y de Rajoy en particular.

Pese a la actual hegemonía de la derecha -que no cambia por el simple hecho del gobierno Sánchez-, la batalla por la preeminencia y los liderazgos dentro de ella será cualquier cosa menos apacible.

Gobierno Sánchez: azar y necesidad