sábado 28.03.2020

El día después

El mal más grande del mundo puede ser cometido por cualquiera”.

(Hannah Arendt. La banalidad del mal.“Eichman en Jerusalem”.1963. Mi modesto homenaje tras haberse cumplido, el pasado día 18, el 80 aniversario de comienzo de la Segunda Guerra Mundial).


Una exigua minoría venía sosteniendo hasta anteayer que Sánchez no era valiente, sino superviviente (condición no incompatible con la de temerario), y que por tanto teniendo como tiene en la mano el poder, no era verosímil que, para reforzarlo, se arriesgase a perderlo.

Los hechos han desmentido esa afirmación. Esos pocos tendremos que reconocer que estábamos equivocados. Quizás haya sido que ha conseguido trasladar su déficit de valentía a no pocos de sus mismas filas -fieles o infieles- que ahora acobardados por el arrojo del líder, parecen haberse puesto en 'modo pánico' ante la inminencia de la nueva cita electoral.

Es necesario pues, rectificar y cambiar en consecuencia el punto de vista, para tratar de explicar lo sucedido -y lo que está sucediendo-, pero sobre todo para tratar de adivinar lo que es más probable que ocurra en adelante. Sobre esas hipótesis deberían establecerse tanto la estrategia como las tácticas que las diferentes fuerzas pueden o deben adoptar.

Nuevo punto de vista que también deberían hacer suyo los electores -votantes o no-, para poder evaluar con acierto el comportamiento de aquellos en quienes venían confiando.

El 29 de abril, interpretando lo que podía pasar a partir de los resultados de las elecciones celebradas la víspera, cabía deducir que el nuevo 'Marco' del relato al que todos apelarían a partir de ese momento, con sus particulares acentos, sería la ESTABILIDAD.

Esa intuición no solo se ha visto plenamente confirmada, sino que ese 'mantra' seguirá siendo no solo el 'Marco' del relato para la próxima campaña electoral (*) sino -al mismo tiempo- la base de la estrategia para alcanzar de nuevo y conservar el poder en un escenario ahora más que nunca fuertemente condicionado por variables geopolíticas. Esto último es lo que en mi opinión ha captado y explicado con agudeza y brillantez Enric Juliana (El factor Biarritz).

Partiendo de lo antedicho hay que interrogarse y tratar de explicar en primer lugar la insólita -o sobrevenida, pero en cualquier caso 'inexplicable'- "valentía" de Sánchez, es decir su más que arriesgada decisión de convocar nuevas elecciones.

¿Qué pretende, a qué aspira?

De momento, y a la vista de los postreros y más recientes movimientos, solo queda una cuasi-certeza: la caducidad o el fin definitivo del “CON RIVERA NO. El abandono pues del “de entrada”, para dar paso al ahoraCON RIVERA POURQUOI PAS? (el por qué no de Ábalos, así puesto en francés, para que solo Macron y otros entendidos lo capten en su cabal sentido).

Y a ser posible con Rivera empequeñecido, casi jibarizado, pero todavía útil y en todo caso inevitable en el tránsito hacia la restauración del bipartidismo dinástico (médula del RÉGIMEN 78), es decir lo que de modo eufemístico se nombra como ESTABILIDAD (o sea conservadurismo).

Previsiblemente los números darán, incluso holgadamente para sostener esa nueva alianza estratégica y táctica al mismo tiempo. Es muy probable que la suma PSOE+ C’s de 180 escaños actuales no solo se mantenga sino que se acreciente, con una UP debilitada y un PP en fase de recuperación, en tendencia ascendente (y un VOX, el cómodo espantajo del 28A, declinando).

Y en caso de que así no fuese, ¿no será que en ese más que probable ascenso del PP esté una de las principales razones de la convocatoria de nuevas elecciones el 10 N? Con esa intención de vuelta a la normalidad (o sea de restauración del Régimen) no solo se entendería mejor el lema ESTABILIDAD, sino que al mismo tiempo ese giro estratégico estaría indicando que en Pedro Sánchez la condición de superviviente nunca le abandonó, por más que la de valiente se pudiera poner de nuevo en entredicho, al haber renunciado a liderar las izquierdas.

También pudiera ser que tras noches de insomnio, los ecos del grito que llegaron al balcón del Ferraz, ahora se oigan como ¡CON IGLESIAS DE ENTRADA NO!

Y mientras tanto, mejor seguir esperando al menos hasta ver si el 10N termina por marcar la fecha de levantamiento del acta notarial de defunción de UP, con el retorno a una IU ligeramente fortalecida y algunos pespuntes de errejonismo madrileño.

Pero no todo son certezas.

Tampoco es descartable que un alto índice de abstención mucho más acusado en los votantes tradicionales de las izquierdas, altere la suma del bloque neofascista (la CEDA rediviva), aunque para conjurar ese peligro siempre nos queda nuestra paradójica tabla de salvación: las fuerzas nacionalistas y particularmente las *catalanas*, única amenaza real a la pervivencia eterna del REGIMEN 78.

Ahora, desde las trincheras habrá que observar el acontecer de la política institucional...

A fecha de hoy, es muy probable y no sería de extrañar que la respuesta de no pocos  ciudadanos votantes de las izquierdas a la invitación oficial, sea URNAS, DE ENTRADA NO, GRACIAS. Si así fuese, sería deseable que fuera activa, clamorosa, no abstención practicada en onanista y melancólico silencio. Abstención ética, plenamente respetable y  justificada.

Y mientras tanto, será preciso ir administrándose todo tipo de antídotos frente al chantaje político-emocional que se avecina. La vacuna que ya hubo que inyectarse en los días de Carmena y subsiguientes, necesitará ahora alguna dosis de recuerdo/refuerzo. Hace solo un rato nos lo acaba de recordar -o amenazar sin pudor alguno-, la inefable Carmen Calvo, primer violín de un flamante quinteto.

CODA

Las 'torpezas' cometidas por Pablo Iglesias admiten disculpa e incluso generosa absolución (eso sí con propósito de enmienda). Son veniales, en definitiva.

Sus errores en cambio, no. No tienen ni disculpa, ni perdón.

Porque aun cuando tales errores traerán seguramente consigo su suicidio político, a ese pecado no le sería de aplicación el refrán -en el pecado lleva la penitencia”-, precisamente por los daños colaterales que ha causado en terceros inocentes: sus votantes

Y entre los errores de aquél no admite disculpa, no tiene perdón, por encima de todo, haber permitido que el enemigo colonizara su mente enjaulándola en su Marco dominante: la ESTABILIDAD.

Hasta 5 minutos antes de que sonara el silbato del final de la partida estuvo apelando (literalmente) -y en ello sigue-, a esa ESTABILIDAD, y por plegarse a esa superchería renunció a su única rendija de escape de la siniestra gayola: o sea el SÍ gratis e incondicionado a Sánchez, el Alí bumayé! de Pedro Vallín, la “inestabilidad por antonomasia” para los 'bienpensantes'.

Y es que lo que ha de contraponerse a la ESTABILIDAD (falsa por inexistente e ilusoria) no es ya la inestabilidad -como pretenden hacernos creer los hechiceros-, sino la gestión de esa Inestabilidad real, ya casi crónica, que no es sino resultado de múltiples crisis de gran calado y por lo tanto inevitable mientras estas no se superen.

Cuando alguien beodo camina dando tumbos, cuando un pollo sin cabeza huye despavorido, ¿qué otra cosa pueden implorar que no sea ESTABILIDAD?

No, en las trincheras nos sobra estabilidad; como Arquímides de Siracusa solo deberemos buscar afanosa e incluso desesperadamente un punto de apoyo.

¿Desde cuándo un proceso o proyecto no ya revolucionario sino simplemente transformador (de verdad, no de engaño), ha sido estable, ha perseguido la “estabilidad”, es decir la conservación?

Duda esta última, con el permiso de Íñigo Errejón. Él sí lo cree, esa parece ser su meta, o al menos eso predica a diario y en las próximas horas podremos ver como sigue haciéndolo pero ahora, por fin, desde el púlpito electoral.

(*) Oyendo a Carmen Calvo mientras escribo, lo está confirmando de modo palmario

El día después