#TEMP
lunes. 27.06.2022

Echarse a un lado y paso al frente

Si yo fuese del PSOE -que no lo soy-, propondría un gobierno de coalición PP-PSOE con un Presidente "independiente" y con veto absoluto a Rajoy.

“Siempre es mejor no apartarse del bien, si se puede, pero saber entrar en el mal si uno se ve obligado”

“El Príncipe”. Nicolás Maquiavelo

CiudadanoKaneEspanya y Cataluña están irremediablemente abocadas a tener que actuar durante algún tiempo en un juego de espejos si es que de una vez quieren liberarse de los fantasmas y espejismos de una y otra.

El “paso lateral” de Mas facilita en mi opinión un movimiento homotético en el espejo de enfrente.

Según el barómetro del CIS de octubre de 2015 (última vez que se formuló la pregunta) para el 82,5% de los entrevistados Mariano Rajoy no es un tipo de fiar: despierta poca (28,6%) o ninguna confianza (53,9%). Solo inspira mucha confianza en el 2,5% de la gente. Incluso entre quienes le votaron en 2011, más de la mitad dijo inspirarles poca o ninguna confianza.

Si yo fuese del PSOE- que no lo soy-, propondría lo siguiente: gobierno de coalición PP-PSOE con un Presidente a ser posible no diputado, "independiente", con ‘autoritas’ y, en todo caso con veto absoluto a Rajoy como candidato (extensible a la actual vicepresidenta), con duración máxima de 18 meses y con mandato expreso de negociar sin precondiciones con la Generalitat, para encontrar una solución en ese plazo. Todo ello, además, con el compromiso firme de no hacer uso por parte de nadie de la “minoría de bloqueo”.

Naturalmente, para una fórmula así sería imprescindible el ‘plácet’ de Felipe VI, ya que, entre otras razones, es quien finalmente tiene atribuida la facultad de proponer al Presidente y de ratificar su nombramiento si obtiene la mayoría suficiente en el Congreso (art 99 CE).

Entiéndase bien, esa propuesta, pese a su apariencia más superficial, en lo que respecta a la supervivencia y regeneración del PSOE se sitúa justamente en las antípodas de esa Große Koalition a la que lo más granado del poder oligárquico (interno y externo), con el PP como ariete, pretenden encadenar a aquél.

Sería justamente lo inverso, es decir el único camino viable, aunque arriesgado, para evitar la ‘pasokización’ y la quiebra definitiva de ese partido como tal, reducido de ese modo a los restos de un naufragio reconstituidos en un Partido Socialista del Sur (de Extremadura y Andalucía).

Porque lo que diferencia a esas propuestas confrontadas es precisamente el modo en que resultan atravesadas por la cuestión catalana o más aún, por la del modo en que se concibe y se proyecta  la organización territorial del Estado, uninacional en un caso y plurinacional en el opuesto.

Y es por eso que el cemento de esa coalición aparentemente idéntica resulta ser la clave para la supervivencia y superación del PSOE o por el contrario para su desintegración e inanidad.

Pero al mismo tiempo el propio poder económico y la derecha sociológica, además de otros significativos poderes institucionales – entre ellos la Corona- habrán de tener muy presente que su futuro también está en juego ante el reto y la oportunidad de no aplazar más el drástico recambio de unas elites del poder político ya desgastadas e inservibles para hacer frente a una crisis multifacética, motivada y desde luego agravada por el desesperado afán de pervivencia de aquéllas.

En los cerriles designios del PP, esa transitoria trabazón no puede más que fundarse sobre la enésima versión de una indisolubilidad de la España Una y Grande. En la propuesta alternativa, no hegemonizada en principio por ninguna de las fuerzas coaligadas -y moderada para ello por un Presidente “neutral”-, el soporte no puede ser otro que el del reconocimiento de una realidad abierta, pero irreversiblemente plurinacional.

Cierto es que el cometido de ese gobierno “puente” o “transitorio” no debería – ni podría- limitarse a encarar el conflicto con Cataluña y su legítimo Gobierno o la más amplia cuestión de la organización territorial y política de un Estado plurinacional. Además de sentar las bases que permitan alcanzar este último objetivo, tendrá que hacer lo propio en todos aquellos aspectos nucleares de la crisis institucional múltiple a la que ha conducido el incesante declinar de un sistema de representación basado en el turnismo de los dos partidos dinásticos. Y tendrá que hacerlo asimismo en aquellos frentes sociales más lacerados por la creciente desigualdad e injusticia. Todo ello sin dejar de tener presente que ese gobierno –por más que transitorio -lo es de un país que aspira a ser protagonista –algún día -de un proyecto europeo, hoy por hoy sepultado por la plutocracia de sus instituciones.

Sospecho que semejante formula no sería de desagrado de PODEMOS- mi formación predilecta- y, si hay dudas, pregúnteseles al respecto, comenzando a ser posible por Errejón.

“Hic Rhodus hic salta”(*)


(*) Traducido "¡Aquí está Rodas, salta aquí!" son palabras de la fábula ‘El fanfarrón’ de Esopo que trata de un fanfarrón que se niega a participar en un concurso de saltos aunque sostiene que cuando estaba en Rodas había saltado mucho más lejos que todos los presentes”. WIKIPEDIA

O también, “la hora de la verdad: ahora tienes que probar de lo que eres capaz” DICCIONARIO DE LOCUCIONES LATINAS

Echarse a un lado y paso al frente