martes 27/7/21

La trampa del 'voto útil'. Razones para votar a Alberto Garzón

El verdadero voto útil es aquel que expresa el sueño de muchos, y especialmente de los más desposeídos.

Se ha hecho costumbre en períodos electorales, entre gentes que se reclaman de la izquierda,  hacer desesperados llamamientos al voto útil, cuya única finalidad –se dice- es impedir que gobierne la derecha, y en situaciones como la actual, que gobierne de nuevo.

Tales envites encierran, a nuestro juicio, una trampa: la de sustraer el voto de candidatos cuya trayectoria de compromiso y lucha con los más desfavorecidos está demostrada con sus propias prácticas y un discurso coherente sin medias tintas, como es el caso de Alberto Garzón. Ello en virtud de un pragmatismo alentado por las encuestas y las exclusiones de candidatos como Garzón en los debates-espectáculo televisados, según los cuales, las únicas opciones posibles son cuatro, siendo una sola la única genuinamente de izquierda.

Pues bien, quienes aún creemos en opciones de izquierda sin eufemismos ni principios grouchomarxistas, entendemos que el voto verdaderamente útil es aquel que da su plena confianza a quienes mantienen un discurso y una práctica de lucha coherente, no a quienes buscan el voto a cualquier precio en el uso de tácticas oportunistas o afán de ocupar un centro político de cuya rancia naturaleza bien sabemos.

Porque no podemos olvidar los referentes consustanciales a la izquierda, y por eso consideramos que tales referentes se mantienen vivos en el proyecto de nuevo país que propone la Candidatura de Unidad Popular encabezada por Alberto Garzón. Un nuevo país en el cual nadie va a quedarse en la calle por culpa de un desahucio ordenado por una justicia al servicio de intereses espureos; nadie va dejar de tener las prestaciones básicas imprescindibles para una vida digna de salud, educación, servicios sociales o acceso a la cultura; nadie que no tenga trabajo va a dejar de tener oportunidades para encontrarlo y subsidios mientras no lo tenga; los derechos de los trabajadores serán reconquistados y consolidados; un nuevo país en el cual la calidad de los servicios públicos va a estar garantizada, los recursos en I+D+i  a la altura de los países más avanzados en investigación; la universidad pública basada en la calidad académica y científica, la transparencia y la gestión democrática, cuyo acceso quedará asegurado; un país nuevo que velará por conservar su patrimonio histórico y priorizará la educación laica de calidad, desterrando la cultura-espectáculo; donde la cooperación al desarrollo será instrumento eficaz de solidaridad internacional hacia el horizonte nunca alcanzado del 0,7; un país cuyo objetivo económico no será el enriquecimiento de unos pocos a costa de muchos sino el bienestar de todos, y la protección del medio ambiente una de sus grandes prioridades; un país cuyas mujeres y hombres tendrán garantizados todos sus derechos, y aquéllas no serán discriminadas en ningún ámbito, la persecución de la violencia de género será implacable sin escatimar recursos… y un largo etcétera que hará del nuestro un país mucho más habitable, otro país verdaderamente nuevo, fieramente humano.

El verdadero voto útil es aquel que expresa el sueño de muchos, y especialmente de los más desposeídos. Los votos a otras candidaturas cuya única prioridad es ganar unas elecciones a costa de tacticismos pragmáticos y llamadas al voto útil, nada tiene que ver con aquellos referentes que han caracterizado y definido a la izquierda a lo largo de su historia y son, en definitiva, el único motor de transformación social.

La trampa del 'voto útil'. Razones para votar a Alberto Garzón