viernes 18/9/20

Si la prioridad fuera echar a la oligarquía de los gobiernos y del poder…

Asistimos en los últimos meses a un hecho insólito en la historia de la izquierda española desde los tiempos de la República...

Compañeros dirigentes de Podemos: fuera de vuestra organización también hay vida; abajo pero también a la izquierda

Asistimos en los últimos meses a un hecho insólito en la historia de la izquierda española desde los tiempos de la República con el Frente Popular, como es un ensayo de confluencia en una suerte de “Unidad Popular” allendista para echar a la derecha de los distintos gobiernos municipales, autonómicos y nacional, y si fuera posible, arrebatarle el poder mediático y económico, lo que sin duda puede resultar más difícil, pero no imposible.

Obviamente, para que se dé lo segundo, es condición necesaria y suficiente que la izquierda gane elecciones para hacerse con los gobiernos, vale decir, la gestión política de las instituciones. Hasta aquí, hay indicios de que al menos parte de aquélla lo tiene claro, al menos en las intenciones y los deseos de muchas de las gentes de a pie que la conforman.

Pero a partir de ahora viene lo más difícil hasta la victoria electoral. Difícil no por el hecho mismo de lograr una unidad al menos poselectoral, sino acaso más por los prejuicios, ideas preconcebidas, resquemores, protagonismos y otros lastres que podrían definir una de las señas de identidad de la izquierda española y que podríamos considerar, incluso, de naturaleza histórico-cultural.

Tomemos Madrid como una de las muestras para observar el panorama actual, a sabiendas de que no es ni mucho menos similar en otros lugares. Por un lado, tenemos a una Izquierda Unida fragmentada, una de cuyas opciones ganadoras en las hasta ahora únicas elecciones primarias que ha habido en esa organización, encabezada por Tania Sánchez, tuvo que abandonarla por diferentes motivos. Por otro, tenemos lo que queda de IU, con Mauricio Valiente como candidato a la alcaldía de Madrid tras su victoria con Tania Sánchez en aquellas primarias; y nombrado –que no elegido- su candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en la persona del –a nuestro juicio y de muchos lectores- excelente poeta y filólogo Luis García Montero. Además, tenemos la corriente o grupo de Tania Sánchez desgajado de IU que ha constituido una suerte de agrupamiento con otros colectivos y personas a título individual, llamado Convocatoria por Madrid, entre los que se encuentran Ganemos; Equo; Gana Madrid como corriente crítica del Psoe encabezada por Enrique del Olmo; Por un Mundo más Justo y otros. Algunos de estos colectivos pretenden acudir a los comicios tanto municipales como autonómicos en candidaturas unitarias, previa celebración de elecciones primarias. Y por último, tenemos a Podemos, cuya decisión de presentar “su marca” –término muy querido por algunos de sus dirigentes para referirse a su organización-  a los comicios autonómicos ya fue tomada en su Asamblea General donde se constituyó como partido político en toda regla. En otro lado –y tal vez no sea una metáfora- está el Psoe, con Gabilondo y Carmona. Lo que haga este partido tras las elecciones sólo lo saben –o no- ellos, pero, la verdad, su trayectoria no nos induce al optimismo.

Ante este panorama complejo, lo primero que habría que preguntarse es si todos estos actores tienen como prioridad absoluta en primera instancia echar a la derecha de los respectivos gobiernos que ocupan. Suponiendo –y deseando- que la respuesta sea afirmativa, caben, a nuestro juicio, dos opciones: una, alcanzar un acuerdo de programa común de mínimos entre todas estas organizaciones para presentar una lista electoral a cuantas comunidades autónomas y municipios sea posible; dos, llegar a acuerdos poselectorales para sumar mayorías que desbanquen a la derecha allá donde ésta haya sacado más número de votos. Cualquiera de las dos opciones sería válida para echar a la derecha, aunque tal vez la segunda fuese la más realista.

Por ello, no es fácil entender las palabras del secretario general de Podemos cuando manifiesta que le  “encantaría verles participando en nuestras primarias”, refiriéndose, en este caso, a las organizaciones que componen Convocatoria por Madrid (Ver Nuevatribuna de 5 de marzo). Entonces, con sus mismos argumentos podríamos preguntar a los compañeros de Podemos, aunque tal vez la respuesta sólo la tenga su secretario general o el grupo dirigente: ¿Por qué no al revés? ¿Por qué Podemos no concurre a unas primarias en el seno de Convocatoria por Madrid? A fin de cuentas, CxM representaría ahora mismo esa suerte de “Unidad Popular”, donde están integrados no sólo el grupo de Tania Sánchez con los compañeros que se fueron de IU con ella, sino también todas las otras organizaciones y colectivos antes mencionados y personas a título individual.

Y a renglón seguido, también interpelamos a Podemos pero sobre todo a su dirigencia: ¿Por qué esa pretensión de que toda la izquierda confluya en Podemos? ¿No sería más democrático y unitario que todos confluyamos con y entre todos, cualquiera que sea el nombre? ¿No se trataba de sacar a la derecha de los gobiernos y por tanto del poder?

Para ganar elecciones y echar a la derecha y a la oligarquía de los gobiernos y del poder no basta una sola organización por muy hegemónica que se pretenda. Todos somos, más que necesarios, imprescindibles, dentro y fuera de Podemos.

Compañeros dirigentes de Podemos: fuera de vuestra organización también hay vida; abajo pero también a la izquierda.

Si la prioridad fuera echar a la oligarquía de los gobiernos y del poder…