miércoles 11.12.2019

En memoria de todas las Lauras Luelmos

Como ya nos tienen acostumbrados la mayoría de políticos zafios que dicen representarnos, estamos hartos también de que aprovechen un hecho desgraciado para sacar a relucir su ignominia reclamando cuanto surge de su miseria moral: hoy es la prisión permanente revisable

No sería necesario decir que no todos los hombres somos violadores y asesinos y que estamos hartos de que se nos criminalice por el solo hecho de haber nacido con el mismo sexo de los asesinos y violadores del otro sexo. No sería necesario pero hay que decirlo. Y no sólo decirlo. Nosotros también estamos escandalizados, horrorizados y llenos de dolor cuando todas las Lauras Luelmos son acosadas, violentadas, violadas, asesinadas. Junto con las mujeres -hay que decirlo también- es nuestro deber luchar por que la mujer viva en un mundo donde sea y se sienta libre y pueda desterrar  el horror y el miedo de su vida. La misma lucha cuyo objetivo es justamente un mundo en el que mujeres y hombres vivan su vida plena en libertad con las necesidades cubiertas, sean materiales, culturales, espirituales, educativas... un mundo aún utópico de igualdad y justicia social con plenos derechos que resurja en el verso de Elytis, a la medida del corazón

Y como ya nos tienen acostumbrados la mayoría de políticos zafios que dicen representarnos, estamos hartos también de que aprovechen un hecho desgraciado para sacar a relucir su ignominia reclamando cuanto surge de su miseria moral: hoy es la prisión permanente revisable, eufemismo de la cadena perpetua. No tardaremos en volver a escuchar sus gritos a favor de la pena de muerte. Poco les importa aportar soluciones a problemas complejos como la preservación de la integridad, los derechos y la libertad de las mujeres; soluciones que indudablemente pasan por erradicar el machismo de nuestro ADN mediante la educación o la cultura; algo que sólo se consigue en años y con políticas decididas, compromiso y voluntad de los poderes políticos. Y no les importa porque sólo saben de castigo, mano dura y prohibiciones. Sabemos que la represión engendra más violencia, que a su vez provoca más represión, en un círculo imparable. Como bien sabemos, las soluciones fáciles a problemas complejos son propias de partidos y regímenes autoritarios, que, sin embargo, calan en una sociedad poco dada a analizar a fondo situaciones de hondo calado, mediatizada por la cultura mediática de la mensajería zafia en las redes sociales o las seudotertulias televisivas. Ya tenemos en Andalucía el primer resultado de esta ecuación.

Es por ello que la izquierda, toda la izquierda, tiene una inmensa tarea por delante. Desde la exitosa irrupción de la extrema derecha en el nuevo parlamento andaluz hemos leído y oído numerosos análisis e intención de autocrítica de líderes y teóricos de la izquierda. Desconozco si se ha logrado establecer bien las causas del resurgimiento de la derecha más extrema en nuestro país pero todo parece indicar que las soluciones que se atisban no son las más adecuadas porque no dejan de ser un más de los mismo. Es evidente que no podemos bajar la guardia frente a esas corrientes, llamémoslas o no, fascismo con todas sus letras, pero no está tan claro que se trate sólo de airear viejas consignas contra este fenómeno nada nuevo. Quizá la respuesta más efectiva pase, como antes decíamos, por más educación, más cultura, más defensa de la democracia y de las libertades. Frente a consignas de la derecha proclives a la prohibición de cuanto no es de su cuerda ideológica, sea el independentismo, la familia o las relaciones sexuales no tradicionales, el aborto o la inmigración -por poner sólo unos pocos ejemplos candentes-, la izquierda no puede quedarse en responder únicamente con consignas opuestas o provocar el enfrentamiento (de las provocaciones ya se encargan ellos). Tiene necesariamente que ofrecer propuestas y soluciones imaginativas que pasan por otra educación, por otra cultura, basadas en la tolerancia y el respeto. Y obviamente, por la defensa de la integridad de la mujer en todos sus ámbitos.

En versos de Seféris, El mayor de los soles en un lado / y del otro luna nueva... / Y en medio el abismo de la noche estrellada / el cataclismo de la vida (Giórgos Seféris. Solsticio de verano)

En memoria de todas las Lauras Luelmos