jueves 2/12/21

La cúpula dirigente de Podemos, ¿ansia viva de control total?

Es difícil hurtarse a la esperanza que Podemos ha infundido en buena parte de quienes desconfían de la izquierda tradicional...

A estas alturas, es difícil hurtarse a la esperanza que Podemos ha infundido en buena parte de quienes desconfían de la izquierda tradicional y sufren los rigores de esta crisis mal gestionada por un peor gobierno.

En efecto, Podemos es savia nueva en el páramo de la política en general y de la izquierda en particular. Abre ciertas perspectivas, inaugura un discurso, si no del todo nuevo, sí algo rompedor en su crítica de lo políticamente correcto, pero sin caer en la incorrección política. Con Podemos vuelve una pretendida socialdemocracia de nuevo cuño pero con recetas de antaño. Moderada su fórmula teórica tras el relumbrón de las elecciones europeas, está por ver su acción práctica en la gestión que le toque: municipal en ciertos sitios, acaso autonómica en otros y porqué no, nacional dentro de un año.

Sea lo que sea, Podemos ha abierto una espita en el conjunto de la izquierda española. Tanto esa “izquierda”, puesta en duda por casi todos, encarnada por un Psoe en su segunda decadencia posfelipista tras el último Zapatero, como la “institucional” encarnada por Izquierda Unida y sus variadas corrientes y disidencias; o como la “auténtica” fragmentada en decenas de grupúsculos a cual más supuesto heredero de una izquierda revolucionaria dudosamente existente, cuya muestra más preclara es la Anticapitalista pro-Podemos y ahora postergada al más lúgubre infierno dantesco de su disidencia.

Acaso tanta izquierda frustrada ha venido a confluir en el sol radiante de Podemos, ya alumbrado por mareas, movimientos, 15M, yayoflautas, desahuciados, jóvenes sin futuro, migrantes forzosos, preferentistas y demás gentes todas víctimas de usuras, estafas, explotaciones y otras insanias fruto de este capitalismo de casino.

¿Es Podemos entonces la esperanza de una izquierda decadente? No lo sabemos todavía pero muchos nos conformaríamos con que fuese la de toda la gente que sufre estas políticas depredadoras. Mucha de estas personas están en Podemos porque han visto en esta nueva organización la única esperanza para acabar con el sinvivir del paro, de la precariedad y del no futuro.

Pero hete aquí que Podemos, tras su Asamblea Constituyente, se configura como un partido más, con su estructura, sus órganos de dirección, Secretario General incluido, tal como los partidos de la vieja casta cuya hegemonía pretende romper en pedazos. Y resulta, además, que superando a muchos de aquéllos, el núcleo duro actúa de modo tal que, “casualmente”, obtiene amplísimas mayorías absolutas en la práctica totalidad de las votaciones, superiores al 80%, aparte las de sus candidatos a los dos Consejos y a Secretario General. No contentos con ello –razones para estarlo les debió faltar- su ambición les lleva a anular la disidencia, sea la encarnada por uno de los grupos fundadores, Izquierda Anticapitalista, sea la de grupos y personas que de un modo u otro han expresado diferencias de criterio con el grupo promotor. Todo perfectamente planificado para el gran simulacro de la participación, la transparencia, la democracia interna, categorías todas ellas de lustroso calado.

Ahora tenemos unos candidatos del círculo dirigente que “van a por todas” en los municipios y las autonomías. Haciendo como que no se han enterado de otras iniciativas surgidas de movimientos sociales, mareas y colectivos diversos, como Ganemos, todo indica que su estrategia es ignorarlas, acaso porque Podemos pretende configurarse ya como la hegemonía de todo cuanto se mueve en la “centralidad del tablero”, como les gusta definirse. No en vano, su flamante candidato a Secretario General de Madrid ya se ha preocupado de afirmar que “Ganemos nació del impulso de Podemos a raíz de los resultados que obtuvo esta formación en las pasadas elecciones europeas”, enfatizando que "Ganemos no hubiera nacido sin Podemos”. Bueno, habría que oír la opinión de quienes trabajan a brazo partido para construir Ganemos y configurar una gran alternativa de poder municipal, pero, sinceramente, esas palabras resultan un tanto atrevidas, cuando no faltas de toda modestia.

Si Podemos dice haber nacido para transformar este país, ¿no sería mejor empezar la casa por los cimientos? Y los cimientos más parecen asentarse en todo cuanto la dirigencia de Podemos dice ser su materia prima: el 15M, las mareas, los movimientos sociales, la gente que sufre la crisis. ¿A qué viene entonces la pretensión de ignorar primero y controlar después lo que surge justamente de la gente?

Podemos y Ganemos no pueden ser dos iniciativas enfrentadas. Antes al contrario. Empezando porque ambas se nutren, justamente, de la gente, de jóvenes, mujeres, parados, pensionistas, trabajadores, inmigrantes y emigrantes… ¿Por qué tanta ansia viva de poder y de control? ¿No pretendió nacer Podemos para acabar con la casta y hacer una nueva política? ¿No se trata de ganar los municipios, las autonomías, España y Europa para la gente, arrebatándoselo precisamente a la casta?

Cautiva y desarmada toda disidencia en Podemos, su cúpula hegemónica y monolítica se prepara ahora para controlar cualquier iniciativa extramuros de su fortaleza inexpugnable y tomar al asalto el cielo de Madrid. Viejos odres, rancios métodos.

La cúpula dirigente de Podemos, ¿ansia viva de control total?