sábado 30.05.2020

La Democracia no es Asamblea

Es necesario acudir masivamente a todos los actos que se celebran en España contra el terrorismo y por el fortalecimiento de la democracia (con Rey o sin Rey)

La estructura de la manifestación contra el terrorismo convocada para el próximo sábado en Barcelona con la Instituciones y los partidos políticos en segunda o tercera  fila, tenga o no el interés oculto de esconder al Rey (vaya tontería) no es más democrática y popular sino menos.

Margaret Thatcher ya decía que ella no veía Sociedad, solo individuos sueltos y en algunos casos familias. Pero es que ya Aristóteles en su Política aconsejaba que para que en el Ágora de Atenas las asambleas no fueran dominadas por la mayoría de ciudadanos pobres habría que convencer a los campesinos y artesanos para que no perdieran una jornada de trabajo e incluso primarles su actividad imprescindible para el servicio de la patria y a los nobles y ciudadanos ilustres incluso multarles si no acudían a votar en la Asamblea ¿del Pueblo?

Una democracia moderna, sin embargo, se caracteriza por reconocer el conflicto y favorecer la organización democrática de las estructuras sociales para primero explicitar el conflicto y después resolverlo mediante las negociaciones y movilizaciones (tan democráticas las unas como las otras) buscando su resolución.

Una verdadera sociedad democrática se articula en base al reconocimiento permanente de la ciudadanía articulada, sindicatos de trabajadores, organizaciones de empresarios, asociaciones de vecinos, de agricultores y ganaderos, con mecanismos   que midan su representación, como es el caso por ejemplo de la afiliación y las elecciones sindicales en el caso de las organizaciones de trabajadores. También, por supuesto, y no menos importante, los partidos políticos.

La apelación a la sociedad civil sin más, concepto gaseoso donde los haya, al igual que el genérico llamamiento al pueblo, sea este el americano, el alemán, el leonés o cualquier otro solo busca la desarticulación de ese propio pueblo y por tanto dejar las manos libres a políticos ventajistas y a los auténticos intereses económicos que suelen estar detrás de estos.

Los trabajadores, héroes realmente del 17 A, tienen sus sindicatos representativos, los comerciantes y hosteleros sus asociaciones, los vecinos de Barcelona sus asociaciones vecinales, incluso los Mossos y las distintas policías tienen sus organizaciones representativas.

Se explica, aunque no se entiende que las instituciones y políticos institucionalizados (los más nuevos también lo son, aunque aún no se hayan enterado) pretendan diluir la democracia estructurada, incluidos los propios partidos políticos a los que pertenecen. Lo que se explica menos es que todas estas organizaciones de ciudadanos tan dificultosas de construir y mantener no levanten la voz reivindicándose y reivindicando que su reconocimiento y su participación es lo que da contenido real a una auténtica democracia.

En todo caso es necesario acudir masivamente a esta manifestación y a todos los actos que se celebran en España contra el terrorismo y por el fortalecimiento de la democracia (con Rey o sin Rey).

La Democracia no es Asamblea