sábado 07.12.2019

La marca personal del mediador

Era el día 8 de enero del año 2008, tras años de experiencia en la mediación que comenzó en la Expo 92 en mi ciudad de Sevilla, cuando decidí crear un blog, un sencillo blog para compartir con aquellas personas que habían tenido la deferencia de seguir mis opiniones en facebook, mis inquietudes, artículos, historias de un mediador. No sabía (ni pretendía) en aquel momento que poco a poco se iría creando “mi marca personal”. Y no lo sabía, por cuanto tras formarme en esta apasionante profesión, pensé, por un lado que tener una “huella personal” no era objeto a perseguir cuando con humildad trabajaríamos para los demás; y por otro lado porque tras que aprehendí que se necesitaban profesionales con características tales como: empatía, asertividad, imparcialidad, objetividad, neutralidad, tolerancia, comunicación, observación… y un largo etcétera… estaban buscando a “superman o superwoman” y nunca llegaría a ese nivel. ¿podré ser alguna vez un buen mediador?

Y fue en ese periodo cuando con el paso del tiempo, aprendí que no se trataba de cumplir todas las habilidades necesarias, sino que más bien se trataba, de conocernos a nosotros mismos y por tanto, saber nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestras potencialidades y nuestras carencias. Con ello conseguiríamos por un lado, potenciar nuestras fortalezas y por otro conseguir que nuestras debilidades fueran también una virtud.

Esta profesión de mediador me devolvió la ilusión a cuando me hice abogado, porque lo que más me gustaba de ella era “abogar”… “ayudar”

No debemos nunca olvidar que un mediador necesita que sus clientes, sus mediados, legitimen nuestra profesión, nuestro proceso iniciado y en definitiva a nosotros mismos. Solo confiarán de forma voluntaria un asunto si creen en nosotros.

De ahí me atrevo a pensar en la marca personal del mediador, en inglés personal brand, como “la huella que dejamos en los demás” o no es cierto que cuando mediamos “dajamos huella de lo realizado” y por tanto tenemos un valor educativo en nuestro trabajo. Dicen que “la gestión de esa huella, la gestión de la marca personal, se conoce como personal branding”.

Desde estas líneas os animo, querido mediador a gestionar tu marca personal. Pero no como la entienden muchos profesionales, de tratar  de promocionarte como muchos creen en este siglo donde el “ego” es el principal cáncer, sino esencialmente para conseguir:

  1. El Autoconocimiento, ya que conocerte a ti mismo, hará que des lo mejor ante situaciones conflictivas que te confíen, siendo tu mismo y no representado una situación

  2. La Estrategia Personal, que hará que te conozcan, que sepan de ti, que puedan acudir porque ante situaciones desesperada existe algo que dicen da buen resultado que es la mediación, recordar “la mejor medicina cuando las relaciones de quienes están enfrentados continuarán en el tiempo”.

  3.  y por último, la visibilidad, que te posicionará en esta nueva profesión, dentro de la “caja de herramientas”, que tradicionalmente poseen los abogados, psicólogos, educadores, etc.  

Por todo ello me permito hablar de la marca personal del mediador como «la huella que dejamos en nuestros mediados»; es decir, para que nos legitimen, potenciar cómo te perciben los demás.

Una vez leí una magnífica cita en un blog donde mencionaban que Jeff Bezos (Amazon) la definía como aquella que suponga “lo que dicen de ti cuando tú no estás delante”.

Pero necesitamos varias claves para construir nuestra marca personal, por eso me atreví en este mes de Noviembre del 19 a proponerle a Alberto Elisavetsky, gran amigo y Director de ODR, Latinoamérica, en la Cyberweek de este año, crear un Foro para hablar de ella.

Y es ahí donde encontré la respuesta, aquella que busqué desde hace muchos años.

Tras más de 100 intervenciones en una semana, puedo resumir las claves para ello:

1.- En primer lugar, tener paciencia, ya que hablamos de una carrera de fondo, tanto para conocernos como para que nos conozcan y día a día seguir aprendiendo esta apasionante profesión

2.- La constancia. No decaer en conseguir aquello que una vez fue tu sueño, convertirte en un buen mediador. Ello como en cualquier profesión solo se consigue con constancia. Solo os puedo decir por ejemplo que en mi Blog Personal, ya hay después de 10 años… 283 artículos, 850.000 visitas aproximadamente y más de 100 seguidores.

3.- Hay que hacer una buena planificación, como cuando elaboramos un proyecto, para realizar estudios, casarnos o cambiar de residencia. Porque la mediación no olvidemos… es un arte

4.- Ser natural, ya que la naturalidad nos llevará al éxito, eso significa ser auténtico, ser tu mismo, como decía, con tus defectos y virtudes.

5.- Tener pasión y responsabilidad, dos palabras que pocas veces la vemos unida, pero que requiere de un trabajo introspectivo del mediador, que hace que estemos totalmente convencido de las bondades de esta profesión.

6.- Ser generosos, hasta el punto de ofrecernos y devolver a los demás lo mucho que hemos aprendido en nuestro camino, eso nos ayudará como fue en mi caso a “despojarme de mis vestiduras de la toga de abogado”

7.- honestidad, dedicación y esfuerzo… ¿serviré para esta profesión? ¿y para el caso que en estos momentos me están encargando?. Esta pregunta nos acompañará siempre, y debemos resolverla cada vez que confíen en nosotros.

8.- Intenta crear la mejor versión de ti, porque dice una buena amiga mía, que para ser un buen profesional hay que ser una buena persona, y solo así puedes ser creíble.

9.- Debes lograr reinventarte en cada proceso. Dicen que los mediadores somos “camaleónicos” hasta el punto que nos adaptamos a las distintas circunstancias, para llegar a conseguir, nuestra “esencia”, para conseguir ser un “espejo público” a la sociedad.

10.- Si has conseguido llegar hasta este punto… podremos decir que tu experiencia y madurez profesional, ha creado poco a poco tu marca personal. No tengas miedo a equivocarte, no te preocupes si tienes más o menos experiencia en el ejercicio, esto solo se consigue con la acumulación de los 9 puntos anteriores.

Detrás de estas claves que te he ido desgranando, estas tú y no debemos olvidarnos nunca de nuestra satisfacción personal. Muchas veces cuando ejercí como abogado procesalista, tuve la sensación ingrata después de haber trabajado un asunto, de recibir la reprobación judicial, con una desestimación a mis pretensiones en un pleito y yo era el mismo, que preparaba a conciencia una defensa, que recurría una y otra vez a conocer la jurisprudencia en casos parecidos, pero…no convencía al parecer.

Esta profesión de mediador me devolvió la ilusión a cuando me hice abogado, porque lo que más me gustaba de ella era “abogar”… “ayudar”. Ten en cuenta que tu marca personal es flexible y evoluciona contigo, porque no es estática, por eso debes convertirte también en un “ storytelling”  que llegue a tocar las emociones de los demás con tu experiencia y eso hace que te recuerden.

Una vez te conozcas y si quieres seguir mis consejos, aprenderás a vender lo que haces, no lo que eres, huye del ego y ponte una meta ya que tu nombre, mediador… es tu mejor logo y eso también determinará tu presencia en la red.

La marca personal del mediador