lunes 26/10/20

Cuidado con la empatía y la asertividad mal entendida

Sin duda desde que comenzamos nuestra vida como profesionales de la gestión de conflictos, nos centramos en dos principios básicos de esta maravillosa profesión: la empatía y la asertividad.

Pues bien, en mis años como profesional las he visto muy mal aplicadas e imploradas por los mediadores profesionales, quizás por el desconocimiento, no de lo que significan, que todos aprendemos bien desde nuestra base, sino de que ambas mal entendidas son incompatibles y suponen muchísimas de las causas que dan lugar a que una mediación esperanzada, se quede en el camino por la imposibilidad de llegar a un acuerdo.

Ambos términos como lo son la asertividad y la empatía suelen confundirse muy a menudo debido a que se trata de habilidades sociales que podemos y debemos desarrollar las personas y que nos ayudan a mejorar nuestra relación con los demás y por tanto a ser la base del entendimiento ante una situación conflictiva.

Una vez más, permítame el lector, dejar claro los conceptos: La asertividad es una habilidad social que permite a la persona expresar sus gustos, deseos e intereses de la manera más adecuada y en el momento oportuno. Es algo personal y que permite posicionarte en tus pretensiones. Quien actúa o interviene en una negociación de forma asertiva, es clara en sus manifestaciones, sincera y directa ya que expresa realmente lo que desea pero sin llegar a herir los sentimientos de los demás, con el único fin de hacer valer sus derechos personales. Por eso me atrevo a señalar que es muy importante conjugar “hacer valer tus derechos, junto a ponerte en el lugar del otro”

Una persona asertiva no tiene ningún problema en manifestar lo que quiere y siente, mirando hacia dentro, sin necesidad de mentir o entrar en discusión.

Si quieres ser empático, escucha de forma activa, parafrasea, entra en su mundo, compréndelo, muéstrale tu emoción. Y si quieres ser asertivo, identifica lo que sientes y piensas, tus valores, que tu lenguaje corporal muestre lo que quieres y haz valer tus derechos

En cambio, por otro lado está la empatía, una habilidad social que permite comprender y reconocer las opiniones y sentimientos de las demás personas, consiguiendo manifestar de alguna forma “que comprendes la postura del otro, aunque no la compartas”. Una persona empática sabe escuchar y ponerse en el lugar del otro, conociendo su manera de pensar y de percibir las cosas.

Hay que respetar las diferencias aunque no sea tu punto de vista personal, dejando esa sensación en el otro, de que “me ha comprendido lo que yo siento”.

Por esos conceptos claros, es por lo que me atrevo a compartir contigo, lector, que quizás esta es la fuente principal de disrupción cuando trabajamos como mediadores en un conflicto, por la importancia de ambas habilidades, pero por la incompatibilidad manifiesta de ellas si no somos capaces de reconducirlas a un mismo espacio de diálogo.

  • Ser asertivos nos permite dar a conocer nuestra propia opinión, a hacer valer nuestros derechos y a defendernos ante un conflicto. Me centro en mi mismo, más que en los demás; ser empático pone el foco principalmente en los demás, en escuchar las opiniones y sentimientos de las otras personas, dejando de lado en ese momento las nuestras, ya que se les escucha sin juzgar.
  • Con la asertividad no busco lazos e unión con la otra parte, simplemente aseverar lo que siento, pienso y quiero; mientras que cuando “empatizo” genero un vínculo más profundo y cercano con las demás personas al tratar de comprenderlas y ponerme en el lugar del otro.

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Es por ello que es difícil, porque aun cuando mencionemos de forma consecutiva, cuando los formadores hablamos de las bondades de la mediación, las habilidades de la empatía y de la asertividad, en ningún caso alguien asertivo quizás sea empático y de forma contraria, muchas personas empáticas son poco asertivas.

¿Puede ser esta la principal clave por la que quizás no lleguemos a un acuerdo? ¿puede ser esta la clave por la que cerremos un proceso de mediación sin acuerdo?... piénsalo amigo mio. Sabes que mis reflexiones solo son para que cada uno conteste según su conciencia.

Por eso si quieres ser empático, escucha de forma activa, parafrasea, entra en su mundo, compréndelo, muéstrale tu emoción.

Y si quieres ser asertivo, identifica lo que sientes y piensas, tus valores, que tu lenguaje corporal muestre lo que quieres y haz valer tus derechos …“Disculpa, me gustaría poder hablar y no me dejas; no grites, yo no lo estoy haciendo…

Difícil conjunción que tenemos que tratar con mucho mimo, si no… la mediación se nos escapará de las manos

Cuidado con la empatía y la asertividad mal entendida