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lunes. 03.10.2022

El ruido y la furia

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El estruendoso ruido que provocan algunos medios de comunicación, en especial redes sociales polarizadas y algunas plataformas digitales, llenas de furia encolerizada contra todo lo que no sea de su mismo credo, dificulta la comprensión cabal de lo que sucede

El título de este artículo, como muchos saben, es el de una novela de W. Faulkner; distinguido autor, de obra compleja, difícil de leer. Así sucede con la lectura, mejor, con la compresión, del Sistema político español, sobre todo, en los últimos tiempos. Tiempos en los que parece estar sometido a un ruido y una furia que dificultan, no solo su entendimiento sino también, su funcionamiento.

Los Sistemas políticos están, si me permiten la simplificación, para procesar las demandas y los apoyos de la Sociedad respondiendo con Políticas, leyes y presupuestos, adecuados a lo que la ciudadanía precisa, si las cosas funcionan como deben en democracia. Y, en esta incierta época, las demandas no siempre consiguen estar claras; a pesar de los medios que se disponen para observarlas, entre otros, sondeos de opinión, estadísticas, barómetros. Tampoco los apoyos son tan fáciles de interpretar, incluso cuando existen instrumentos oficiales, específicos, establecidos con rigor, como por ejemplo, los procesos electorales que, a lo largo del tiempo, han demostrado su capacidad para traducir votos en gobierno. Aún así, recientemente entre nosotros, no consiguen -por unas y otras razones, incluido el distorsionante ruido-, ofrecer un resultado inequívoco, como parece que fuera en nuestro próximo pasado democrático.

Así, tanto en las elecciones generales de 2015, como en las de 2016, y en las recientes elecciones andaluzas, no ofrecen mayorías claras. Tuvimos por ello, un Gobierno en funciones ya que nadie conseguía reunir los apoyos necesarios; luego un Gobierno sostenido con pinzas por el desgarro del grupo parlamentario que, naturalmente, se debía situar en la oposición, en el no es no. Y  ahora un Gobierno que algunos consideran ilegítimo, entre otros motivos, porque recibe apoyos de independentistas, batasunos, izquierdistas; diputados todos respaldados por la misma fuerza de los sufragios que el resto. El resultado de las elecciones andaluzas, para concluir el recuento de dificultades para traducir los votos en gobiernos, parece llevar a su Ejecutivo a una “coalición de perdedores”; la calificación recibida por la mayoría que apoyó la moción de censura del Presidente Sánchez. Coalición que, en su caso, precisará del apoyo del último epígono del ruido y la furia imperantes: Vox; lo que ciertamente debería descalificar al Gobierno que de ahí pueda surgir.

El estruendoso ruido que provocan algunos medios de comunicación, en especial redes sociales polarizadas y algunas plataformas digitales, junto a destacadas cabeceras del panorama mediático,  llenas de furia encolerizada contra todo lo que no sea de su mismo credo, dificulta la comprensión cabal de lo que sucede. Y lo que es mucho más grave, entorpece el normal funcionamiento del sistema. Pues el verdadero propósito de tanto ruido y de tamaña furia parece cada vez más claro, conseguir que manden los suyos, aunque sean corruptos y tengan menos apoyo de la ciudadanía. Lo que recuerda el lema de los absolutistas posteriores a la Constitución de Cádiz: Vivan las caenas. Véase el caso de la exhumación del cadáver de Franco como ejemplo claro de lo que antecede.

Y puede suceder que el virtuoso pueblo capte la intención, observe la impostura del griterío, advierta la interesada desmesura; la hibris  que es capaz de desmantelar con su furia las bases, los fundamentos, del sistema; de forma que la apreciada y respetada Sociedad les vuelva la espalda y  haga oídos sordos a tamaña patraña. Confiemos en ello, en que la sabiduría popular se plante ante los interesados agoreros que siempre andan metiendo torticera bulla. Y entre tanto mantengamos el temple preciso para analizar los hechos por sí mismos, sin las turbulencias artificiosas a las que se les quieren someter, con tanto ruido con tanta exagerada furia; que de seguir arreciando, se puede pasar de frenada. Porque a lo siguiente, como ahora se dice, a la violencia, no nos llevarán. Hubo quien lo hizo y con su exhumación tampoco resucitará, por muy creyente que se sea.

El ruido y la furia