sábado. 02.03.2024

Sin tener que llamar dos veces al timbre, ¡abrid la puerta!

Un llamamiento a los partidos políticos de progreso.
puertas abiertas

La contundente victoria del trumpismo en la Comunidad de Madrid supone un fuerte aldabonazo político, pero con una sombra que creo que aumenta su propia dimensión.

No pretendo ahora y aquí analizar el resultado madrileño, muchos comentaristas nos ayudarán estos días a reflexionar sobre el tema. Pero sí abordar una cuestión que quería plantear también si se hubiera dado un resultado inverso, una victoria electoral de las izquierdas. Voy a practicar lo que he propuesto en un comentario a la nota que ha publicado José Luis López Bulla en su “metiendo bulla” de esta mañana (1), la búsqueda del “antes de lo primero”.

El resultado de las elecciones madrileñas supone ciertamente un gran desafío a los partidos políticos progresistas, “de izquierdas”. Pero, más allá de las explicaciones, o a partir de éstas, lo esencial es empezar ya a discutir lo que hay que hacer a partir de ahora. Podrán descubrirse las deficiencias de la campaña, algunos análisis señalarán con razón que quizás éstas vienen de antes. Que aún sorprende que no se hayan conseguido antídotos eficaces a un evidente y expresado apoyo popular al PP de los llamamientos de Isabel Diaz Ayudo al madrileñismo folklórico, su prostitución de la palabra “libertad”, o el protofascismo de Vox contra la propia ciudadanía de Madrid y su historia. Quizás haya que sumar el descrédito de las instituciones. Quizás no hemos sabido dar respuesta concreta y clara a los problemas del día a día de la gente.

Quizás esta fuerte derrota nos ayude. No por el castigo que va a suponer para la ciudadanía madrileña, sino para reflexionar los que pretenden saber cómo resolverlo o que tienen la responsabilidad de abordarlo. En todo caso, se abre ahora un camino, seguramente no demasiado corto. Más allá de los lamentos, es con seguridad lo esencial. Sobre todo, si consideramos, con suficiente confianza en las personas, que es posible, además de necesario. Para que el “¡Sí, se puede!”, válido aquí y en USA, sea algo más que un eslogan de familia.

Para l@s much@s que consideramos que la victoria de las fuerzas de progreso está en el horizonte, aunque no veamos claro cuál es la distancia hasta alcanzarlo, lo que corresponde ahora es establecer cómo alcanzarlo, como responder a los problemas del momento y cómo desde aquí avanzar hacia este objetivo futuro.

Como un elemento clave, aunque no el único, quiero situar la función de los partidos políticos progresistas, de los que han entendido que el actual gobierno de coalición es la vía en nuestra España de hoy. Los partidos políticos son uno de los instrumentos esenciales en la construcción de la de democracia. No el único, ya que otro de los grandes ejes lo constituyen las organizaciones colectivas de los grupos sociales. Pero hoy, y no por primera vez, considero prioritario el papel de los partidos políticos por aquello del “intelectual colectivo”. Con la exigencia a éstos (para que no se me olvide, para que se me entienda, y para no volver sobre el tema ahora) de que asuman de una vez su función dirigente (a ganar cada día), pero no dominante, de la acción social.

Como punto de partida, creo que hay que asumir que los actuales partidos políticos de progreso (de los otros poco sé, aparte de que representan intereses sociales reaccionarios) se han convertido en aparatos y plataformas electorales, y/o de estímulo y recepción de adhesiones o de refrendo del líder y de algunos slogans. Pero han perdido, o no ha logrado, constituirse en instrumento de cohesión social, de construcción y expresión de anhelos colectivos, de relación con la sociedad para transmitir y recibir ideas y propuestas, para elaborarlas conjuntamente, para trabajar para conseguirlas. Es este alejamiento, creo, el que ha significado el desprestigio de las instituciones, ya que éstas nunca, ni ahora, ni antes, ni después, podrán resolver de forma inmediata todos los problemas pendientes, los problemas y reivindicaciones por las que se pronuncia y vota la sociedad.

Son los partidos políticos, como mediadores para el trabajo diario y a largo plazo, los que pueden cohesionar la sociedad. Sin la acción y el acierto de los partidos es muy difícil que los colectivos sociales entiendan el proceso, las dificultades del día a día los intereses contradictorios en presencia, el camino para avanzar. Por todo ello, por la función esencial de los partidos, creo que la tarea prioritaria ahora es la construcción del instrumento político.  

Construir y fortalecer supone incrementar la afiliación y con ella la militancia. Abrir las puertas del partido para que entremos, pero no un simple llamamiento a que entremos, sino a estimular que acudamos. Puertas abiertas y estímulo para entrar, ofertas de los “beneficios” individuales y colectivos que supone la acción política, no a la lucha o al sacrificio, aunque sí a la generosidad, a la alegría del trabajo colectivo, a la voluntad de ganar. Para responder a las necesidades hay que saber cuáles son éstas, estimular la expresión de opiniones, ideas, propuestas, voluntades. No se trata de pedir adhesiones incondicionales, ni la fe en las actuales doctrinas y en sus sacerdotes. Incluso desde la desconfianza en las personas y los programas, pero en la confianza de la sinceridad del llamamiento a la participación. Y escuchar, pero para escuchar hay que estar cerca.

En la historia han habido momentos en los que en situaciones de crisis se han creado nuevos instrumentos colectivos casi desde la nada, pero no creo que estemos en uno de estos. Ahora nuevos instrumentos supondría más división, fragmentación. La tarea deberían asumirla las actuales organizaciones políticas progresistas. Deberían abrir sus puertas y las puertas sólo las pueden abrir l@s que tienen las llaves. A ell@s la responsabilidad. A l@s demás la disponibilidad, la voluntad de contribuir al fortalecimiento de las organizaciones políticas de progreso.

(1) blog Metiendo Bulla

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