Me ha producido una enorme tristeza enterarme del fallecimiento de Mercedes González. Una mujer joven, fuerte, obrera, luchadora y feminista que no ha podido vencer la enfermedad que padecía desde hace meses. En estos tiempos felices que corren de empoderamiento de las mujeres en todas las esferas de la vida pública, su figura y su ejemplo puede servir de guía a las nuevas generaciones que trabajan en el ámbito sindical. Sin duda.

La conocí personalmente hace justo un año en una entrevista que concedió a Nuevatribuna con motivo de su candidatura a la secretaria general de CCOO de Madrid. Mercedes era por aquel entonces secretaria general de la Federación de Industria del sindicato en Madrid y decidió dar un paso al frente para disputarle el cargo a Jaime Cedrún. La puesta en escena de su proyecto, el 3 de marzo de 2017, en un abarrotado Auditorio Marcelino Camacho, supuso toda una declaración de principios en la defensa por el derecho de las mujeres a ocupar puestos de responsabilidad en el sindicato.

Ataviada con su “chaleco de obrera”, el de la empresa a la que pertenecía, ArcelorMittal, Mercedes lanzó un claro mensaje a su organización cara al Congreso que se celebraría poco después: “No vamos a dar ni un paso atrás, ni una mujer más va a dar un paso atrás”, dijo, dirigiendo su mirada hacia su amiga Paloma López, quien se posicionó como posible candidata en el anterior congreso de CCOO de Madrid pero que finalmente declinó en virtud de un acuerdo con el equipo de Cedrún tras la salida de Javier López.

Se ganó muchos enemigos por esa acción y por su legítima decisión de presentarse. Denunció ataques personales en las redes sociales por su candidatura, “ataques encubiertos” dijo, algunos provenientes de gente del sindicato. Aún así continuó defendiendo su proyecto y el de su equipo.

El día de la entrevista me recibió en su despacho de Lope de Vega. Era un 14 de marzo de 2017. Se la veía ilusionada y convencida de su victoria. Charlamos de muchas cosas, pero me quedo con su alegato feminista de empoderamiento de la mujer en el seno del sindicato: “Me he prometido a mí misma que no voy a volver a decir que no estoy capacitada, que no me atrevo a dar el paso, que tengo miedo, porque diciendo eso, lo único que hago es ponerme límites”, aseguró.

Mercedes perdió por muy escaso margen frente a Cedrún. Días después Nuevatribuna publicaba un artículo firmado por ella y otros compañeros de CCOO de Madrid muy crítico con algunas de las decisiones tomadas por la nueva dirección salida del XI Congreso regional. Poco después, el recién elegido secretario general de CCOO, Unai Sordo, la rescató para su ejecutiva, situándola al frente de la secretaría de Acción Sindical, un área que hasta el momento nunca había sido ocupada por una mujer y en el que ha permanecido hasta su fatal fallecimiento.

Me consta que en el entorno de Cedrún hubo mucho malestar con este periódico por la cobertura que se hizo a la candidatura de Mercedes y el reproche encubierto por no haber sacado una entrevista de él como candidato que optaba a la reelección. Nuevatribuna entendió en ese momento que la noticia era Mercedes González y no Jaime Cedrún. La noticia era que por primera vez una mujer optaba al cargo de la secretaría general de CCOO de Madrid.

Hoy, lamentablemente, la noticia es otra y este escrito quiero que sirva para honrar su memoria. Fue un placer conocerla. Toda la redacción de Nuevatribuna se suma a las muestras de condolencia y cariño hacia sus familiares y amigos. Me quedo con su sonrisa y su puño en alto en defensa de la mujer y de la clase trabajadora.