sábado 15/8/20

A tiros contra la democracia

Información de la imagen a pie de página.
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Mi abuelo Arsenio fue asesinado en un pelotón de fusilamiento en la tapia del Cementerio del Este al término de la Guerra Civil. El mismo camposanto, donde el PP de Madrid decidió arrancar de cuajo el monumento a las víctimas del franquismo con los 3.000 nombres de las personas acribilladas a balazos en esos mismos muros. Entre ellos, estaba el nombre de mi abuelo.

El franquismo que no cesa vuelve a ofrecer su cara más siniestra en este siglo XXI que vivimos con tanta incertidumbre. Es intolerable comprobar cómo campan a sus anchas individuos que no tienen ningún respeto por los valores democráticos que tanto nos costó recuperar. Los autores del vídeo que hemos visto hoy donde un hombre dispara contra fotografías de miembros del Gobierno jactándose con grosería de su hazaña cobarde, deben ser inmediatamente investigados, perseguidos y condenados. No tienen cabida en nuestra sociedad, son despojos humanos.

Como lo es también ese concejal del PP que se ha ganado su minuto de gloria amenazando a Pablo Iglesias con “pegarle una paliza y dejarle vegetal”. El mismo que ha llamado a Pablo Echenique “cucaracha sin patas” y a las mujeres del PSOE “guarras”. Como dice mi amiga y periodista Carmen Barrios: “Ladran, pues cabalgamos”.

Sí, cabalguemos hacia ellos para desmontar su farsa, la farsa instigada por la derecha y la ultraderecha de este país. El insulto e infamia permanente del PP y Vox en la tribuna del Congreso, sede de la democracia y ahora cámara de hostigamiento hacia un gobierno que tachan de ilegítimo. “Terrorista”, “el coletas”, “sepulturero”, traidor”…, Y en el colmo del delirio ¡¡comunista!!

¿Se puede soportar tanto desprecio?, ¿tanta incitación al odio? En el pleno del Congreso de esta semana se volvió a vivir lo que ya parece práctica común de la oposición: hacer bandera de la incitación al odio, de la amenaza, de la agresión. Oía los titulares del telediario del mediodía y me encendía escuchar: “Bronco pleno en el Congreso de los Diputados”; “Continúa la bronca en el Congreso”; “Bronca entre el PP y el PSOE en el Congreso”; “Vuelven las discrepancias al Congreso”… Bla bla bla bla… Los mismos lugares comunes de los que a veces echamos mano los periodistas, incluida yo, no me quito culpa.

¿Pero quien es ‘el broncas’?, ¿quiénes son? Yo solo veo a los ‘azules’ y verdes’ echando espumarajos por la boca y ¡qué santa paciencia en la bancada del Gobierno! Tan agotados se les ve de escuchar tanta infamia. Y así cada semana y las que quedan. Soportando la verborrea de la ‘noble’ Cayetana, del ínclito García Egea, del que no sabe lo que dice Abascal. Y eso en Madrid, porque en Europa hay otras lenguas de serpiente como el Tertsch incitando al golpe de Estado, a lo Bolsonaro. En los últimos tiempos a los [email protected] nos han llamado “piojosos” que “vestimos mal”, que somos unas “guarras… y ya lo último es culpar a la marcha feminista del 8M de los contagios de coronavirus y por ende de las muertes de miles de ancianos.

Ahora aparece este vídeo que ha circulado por grupos de whatsapp de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Cuánta falta nos hacen voces como las de Memoria Militar Democrática que tiene alojado un blog en este periódico, contra el fascismo en las FFAA, contra el franquismo que no cesa y que en estertores sigue disparando contra la democracia.

Sinceramente, tanta zafiedad e infamia no puede quedar impune. El Gobierno debe salir reforzado. Todos los sectores progresistas de este país deben gritar al unísono ¡basta ya! Todos los demócratas estamos llamados a velar por nuestra democracia y a extirpar el mal, luchar contra el lado oscuro de la fuerza.


La fotografía que ilustra este artículo ha sido facilitada por nuestro colaborador Víctor Moreno. Se trata del Círculo Carlista de la Plaza del Castillo de Pamplona antes de 1936. Se ven imágenes de cabezas de los políticos de izquierdas de la época para tiro al blanco, muy similar a las imágenes del vídeo comentado en esta 'tribuna'.

A tiros contra la democracia