lunes. 20.05.2024

Rubalcaba: que no, que no, que no son de fiar

Se ha celebrado con gran pompa y boato por la mayoría de los medios de comunicación, vinculados y dependientes de los grandes poderes económicos...

Se ha celebrado con gran pompa y boato por la mayoría de los medios de comunicación, vinculados y dependientes de los grandes poderes económicos, el pacto en política europea entre el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy y el líder del PSOE, Rubalcaba cara el próximo Consejo Europeo de 27 y 28 de junio. Ya están aquí los Pactos de la Moncloa. Haré una breve referencia a sus contenidos, aunque me detendré con más detalle en el punto octavo.

Tiene 8 puntos.1. Impulsar el desarrollo hacia una unión bancaria. 2. Instar al conjunto de instituciones europeas, incluido el Banco Central Europeo (BCE), a adoptar medidas para poner fin a la fragmentación existente en los mercados financieros que se traduce en unas muy diferentes condiciones de financiación para las empresas en los distintos países de la Zona Euro. 3. Impulsar el crecimiento y el empleo aprovechando al máximo la capacidad inversora de la Unión Europea. 4. Adoptar nuevas iniciativas que redunden en el fomento del empleo juvenil. 5. Incrementar el volumen total de fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) destinados a las PYME. 6. Apoyar las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea. 7. Favorecer avances en la consecución del mercado interior. Y el 8. De acuerdo con los objetivos de la Estrategia Europa 2020, la Unión Europea debe impulsar el papel de los agentes sociales, favoreciendo su consulta y participación con vistas al desarrollo de la dimensión social europea, asegurar un alto nivel de protección social, proteger los derechos laborales y fomentar los servicios públicos como la sanidad y la educación de calidad.

No me parece de recibo el procedimiento usado por el PP y el PSOE, ya que el texto se les presentó ya redactado al resto de los partidos. O lo tomas o lo dejas. De ahí que no se  hayan querido incorporar en buena lógica. Marginar al resto de las fuerzas políticas, cabe entenderlo como un intento de potenciar el bipartidismo, que según todos los indicios está en una crisis evidente.  Un estudio reciente de política Tendencias políticas y electorales 2012. Siete tendencias críticas de la evolución política en España, del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales (GETS) dirigido por José Félix Tezanos y Verónica Díaz Moreno, profesores de Sociología de la UNED,  basado en 1.724 encuestas hechas entre 15 de setiembre y 17 de octubre de 2012,  ha mostrado que en intención de voto, sólo sumarían un 60% entre el PP y el PSOE, en contraste con los comicios anteriores a 2011, en los que ambos partidos tenían 83,8% en 2008, 80,3% en 2004, y 78,7% en 2000. Tendencia que se acrecienta, ya que según la encuesta de Metroscopia realizada entre 30 de enero y 1 de febrero de 2013, el PP tenía una estimación de voto del 23,9% frente al 23,5% del PSOE. Por ello, entre ambos llegan al 47,4%.  Parece claro que hay una crisis del bipartidismo, aunque esta tendencia se ha atenuado, ya que en mayo de 2013 según el CIS el PP tenía una intención de voto del 34% y el PSOE el 28,2%.

Tengo la impresión de que necesitaba mucho más el acuerdo Rubalcaba, que está al frente de un PSOE que deambula totalmente desnortado, con un abandono constante e irreversible  de sus tradicionales votantes. Uno de los aspectos más significativos, según el estudio mencionado de Tezanos y Díaz, de las tendencias electorales actuales es que los retrocesos en los apoyos al partido de gobierno ya no van acompañados automáticamente por el ascenso simultáneo del principal partido de la oposición. Algo que hasta ahora venía dándose, de acuerdo con el “efecto balancín”. Es decir, cuando un partido subía no lo hacía siempre –y solo– por virtudes propias, sino porque el otro partido bajaba. Es decir, el “efecto balancín” del pasado puede verse sustituido por un borroso e incierto “efecto carrera de sacos”, en el que lo determinante puede terminar siendo cuál de los contendientes tiene más dificultades y resulta más torpe en el manejo de su discurrir político. Mas, esto podría dar lugar a otro artículo.

Retornando al PSOE ignoro si no sabe, no quiere o no puede construir un relato para enfrentarse a las brutales políticas del PP.  Y como no lo tiene, salvo pequeñas escaramuzas para cubrir el expediente de partido de la oposición, ha mendigado un pacto con el PP, para consolidar a Rubalcaba como líder de la oposición. La situación del PSOE según Alexis Tsipras, presidente de Syriza tras una reunión con Rubalcaba “Me ha confesado que en su partido es muy difícil levantar cabeza porque la gente se acuerda del Gobierno de ZP”. Le he reconocido la decisión crítica y difícil que tienen, que no pasa por tratar de adormecer a los ciudadanos para que olviden el pasado, sino por girar a su partido hacia la izquierda”, “el dilema estratégico” de la socialdemocracia es “si va a reivindicar el voto popular para participar en un gobierno de coalición con la derecha o si va a virar a la izquierda y buscar alianzas con la izquierda radical“. Decisión crítica y difícil también para toda la socialdemocracia europea. Mas con el pacto que estamos comentando, está claro cuál ha sido el viraje.

Desde una postura de izquierdas, representativa de muchos militantes y votantes del PSOE, resulta decepcionante este acuerdo PP-PSOE. No se entiende que un partido que lleva en sus siglas “socialista” pueda llegar a un pacto con un Gobierno en el que  su presidente convierte la mentira en virtud, que tras las elecciones olvida sus promesas a los ciudadanos, más pendiente de las órdenes de instituciones que nadie ha elegido; que cobarde sus acciones políticas las explica en un plasma, que permite una corrupción pestilente en su partido, que hunde en la miseria a la gran mayoría de la población, y que está totalmente desacreditado y deslegitimado. En una democracia auténtica, Rajoy hace tiempo que no sería presidente de Gobierno. Mas esto no es una democracia. Tal  como señala Juan J. Linz en su libro La quiebra de las democracias, la legitimidad de un régimen democrático está dada por la creencia y confianza de la ciudadanía en él, y supone dos dimensiones: eficacia, que es la capacidad de un régimen para encontrar soluciones a problemas básicos y efectividad, que es la capacidad para poner en práctica las medidas políticas formuladas con el resultado deseado. Legitimidad es igual a eficacia más efectividad. Vistas la eficacia y la efectividad de las políticas del gobierno actual, desaparece su legitimidad. Tal carencia provoca un grave problema: ¿quién es responsable? Si una de las cualidades de la democracia es la capacidad ciudadana de exigir cuentas a quien ostenta el poder, actualmente hay un vacío de responsabilidad ya que las medidas se imponen desde esferas donde la voz ciudadana no tiene acceso. Y así es muy factible la quiebra total de nuestro sistema democrático. Por ello, son lógicos determinados juicios emitidos por expertos filósofos, sociólogos, historiadores que califican nuestro sistema político actual de un auténtico fascismo. ¿Cómo se puede pactar con un gobierno que lleva esta trayectoria? ¿Ha olvidado la actuación del PP de oposición brutal en las dos legislaturas anteriores? De verdad, que resulta incomprensible.

Rubalcaba argumenta para justificarse que el pacto ha sido posible, porque su contenido lleva la impronta  de políticas  socialdemócratas, a las que la derecha por fin se ha reconvertido. Puede argumentar lo que  le parezca oportuno, son pequeños cambios para que todo siga igual. Tiempo al tiempo. Ahora quiero fijarme el último punto, que vuelvo a citar. Si lo hago dos veces, es porque cuanto más veces lo leo, más inverosímil me parece. Me he restregado numerosos veces los ojos, para convencerme de estar despierto. Por ello, lo repito: Según la Estrategia Europa 2020, la Unión Europea debe impulsar el papel de los agentes sociales, favoreciendo su consulta y participación con vistas al desarrollo de la dimensión social europea, asegurar un alto nivel de protección social, proteger los derechos laborales y fomentar los servicios públicos como la sanidad y la educación de calidad. Hace falta cinismo y desfachatez para firmar especialmente este punto el gobierno de Rajoy, ya que sus políticas en España van precisamente en la dirección contraria: desprecio absoluto por esa Europa social, ataques brutales al Estado de bienestar, dinamitando la sanidad y la educación públicas en aras a su privatización, y  anulando cualquier derecho laboral,  sin contar en absoluto con los sindicatos a los que les niega  el derecho a la negociación colectiva, recogido en nuestra Carta Magna.

Por tanto que el gobierno de Rajoy firme este documento es una burla a toda la ciudadanía. Mas que se puede esperar de una fuerza política que hace unos días defendía una Ley de Transparencia en el Congreso de los Diputados, pactada también con el PSOE, al tener ambos casos muy graves de corrupción, con argumentos como los que siguen del ínclito, Esteban González Pons, abróchense los cinturones que vamos a despegar: "Señorías, el valor de la transparencia como requisito de la democracia no es nada nuevo. Sin transparencia es imposible que haya democracia, como sin luz es imposible que se pueda ver". En la democracia el ojo tiene que ser siempre más rápido que la mano. ¡Que se lo pregunten a Bárcenas! Pero sigamos con otras perlas preciosas: “no hay mejor remedio contra la corrupción que anticiparse a ella, que evitarla. Solo se corrompe el agua estancada. Allá donde habitan la sombra, el secreto o el exceso de confianza es sencillo que se produzcan favores, arbitrariedades y desfalcos”. "Manda huevos". Como ciudadano español me he sentido perplejo e indignado. ¡Qué cantidad de cinismo, hipocresía y desfachatez! ¿Puede hablar de transparencia un diputado de un partido inmerso en los casos de corrupción de Gürthel, Bárcenas, Emarsa, y que está poniendo todo tipo de trabas para su aclaración? Las intenciones del Gobierno con esta Ley de Transparencia son claras: la reunión secreta que poco ha tuvo Mariano Rajoy, con el señor Adelson, el magnate de los casinos; o el nombramiento subrepticio de una Comisión de Sabios para emitir un informe sesgado y apresurado de la reforma de las pensiones, en lugar de proponer un Libro Blanco para recoger la opinión de instituciones públicas y privadas. ¡Viva la transparencia!  ¿Nos toman por gilipollas a los españoles?

Sr. Rubalcaba: ¿ha meditado bien su decisión?, ¿ha tenido en cuenta sus posibles secuelas? Que no, que no, que no son de fiar. Para la gran mayoría de la sociedad española, las diferencias entre PP y PSOE son mínimas. Suponen más de lo mismo, por lo que no es ilógico calificar hoy al PSOE, como una derecha moderada. Sr. Rubalcaba, si de verdad se sintiera socialista y tuviera respeto por este partido centenario, hace días que hubiera abandonado su dirección y dado el relevo a otras caras, con nuevos bríos y nuevas ideas. Mas es muy complicado renunciar al poder, la fama, y al protagonismo. Eso solo está al alcance de hombres de auténtica talla política. No es su caso. Sr. Rubalcaba,  quiero dedicarle con mucho cariño unas palabras de Azaña, pronunciadas en un discurso el 21 de abril de 1934  en la Sociedad del Sitio de Bilbao, titulado Un Quijote sin celada: “Los móviles que llevan a los hombres a la política pueden ser: el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, el gusto de lucirse, el afán de mando, la necesidad de vivir como se pueda y hasta un cierto donjuanismo. Mas, estos móviles no son los auténticos de la verdadera emoción política. Los auténticos, los de verdad son la percepción de la continuidad histórica, de la duración, es la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de justicia, que es el gran motor de todas las innovaciones de las sociedades humanas”.

Rubalcaba: que no, que no, que no son de fiar